Economía

Inflación alta y coletazos de la recesión persistirán en 2020

Exhiben una economía golpeada y en lenta recuperación. Descarta mejoras en las cotizaciones de los granos.

Domingo 29 de Diciembre de 2019

Una economía que prolongará su escenario recesivo hasta el segundo semestre de 2020; una inflación en niveles altos, aunque sin descontrol; una expansión del gasto que se ubicará al déficit fiscal entre 3% y 4% del Producto Bruto Interno (PBI); salarios que no podrán ganarle a la suba de precios y una política de tasas bajas e incluso negativas en términos reales. Esos son algunas de las proyecciones para el año próximo que realizó la consultora Seggiaro y Asociados, que conduce el economista Carlos Seggiaro, quien además consideró que todo eso se dará en un contexto internacional donde la economía mundial “no es una fiesta” sino que atraviesa “un escenario de discreto crecimiento”.

“A diferencia de lo que mucha gente puede pensar, no nos parece para nada imprevisible el comportamiento de la economía argentina en 2020 debido a que el margen de maniobra que tiene el actual gobierno para actuar es bastante limitado, a partir de los fuertes condicionamientos que dejó la gestión anterior. Sin embargo, “el probable comportamiento de las variables durante el 2020, planteado en este trabajo, no considera la hipótesis de un estallido social y un consecuente debilitamiento de la gobernabilidad”, aclaró Seggiaro.

Además, consideró que la negociación con los acreedores externos “es una pieza clave para encauzar la recuperación del sistema productivo y sacar al país de la actual recesión”.

El relevamiento recordó la recesión en 2019, con una caída anual en torno al 3% en el PBI. “Consideramos que el actual escenario recesivo se prolongará hasta fines del segundo semestre, a partir de lo cual la economía podría comenzar un lento proceso de recuperación productiva, terminando el año con signo positivo, aunque muy discreto”, indicó la consultora.

En ese contexto, planteó que “un aumento en el nivel de actividad de entre el 0,5% y el 1% no puede descartarse, aunque sería la lectura más optimista”. Frente a eso, “se deduce que no hay ninguna fiesta en el horizonte”.

Esta situación plantea una “fuerte advertencia” para algunos sectores empresarios, sobre todo para aquellos que están vinculados al mercado interno, ya que “el consumo seguirá mostrando señales débiles durante 2020”, advirtió.

Esta recesión primero, y la lenta recuperación después, estará acompañada, según planteó el estudio por “una inflación que estará más cerca del 60% que del 40%” que es el rango que estimaron varias consultoras privadas. “No obstante, es posible que el gobierno pueda mostrar durante el primer cuatrimestre del 2020, una tasa de inflación por debajo de la actual (en torno al 4% mensual) y esto podría ocurrir si el acuerdo de precios y salarios resulta medianamente efectivo”, detalló el informe de Seggiaro. Sin embargo, “consideramos que finalmente las presiones y desequilibrios en los precios relativos prevalecerán, con lo cual una mayor aceleración será inevitable, sobre todo en el segundo semestre del año”, agregó.

Con lo cual “una inflación alta para el 2020 está garantizada”, aunque sin llegar a un escenario de hiperinflación o de descontrol absoluto en los precios.

En este marco, Seggiaro estimó que se mantendrá una política cambiaria de dólar alto. “Argentina ya no tiene margen para volver a atrasar el tipo de cambio y con una inflación en torno al 50% el año próximo, nos parece bastante razonable suponer que el dólar oficial en diciembre del 2020 pueda ubicarse en torno a los 100 pesos”, dijo el economista.

También consideró que el cepo se mantendrá durante todo el año. De ese modo el dólar blue se despegará progresivamente de la cotización del mercado formal. “No sería descabellado considerar que, para el segundo cuatrimestre, la brecha entre ambas cotizaciones supere el 50%”, vaticinó Seggiaro.

De todos modos, en el informe advirtió que nada de esto puede generar un golpe de mercado “por la sencilla razón de que el mercado ya no existe ya que el cepo expresa un sistema de control de cambios”.

En ese marco, “a lo largo del 2020 el dólar va a valer en Argentina lo que se le dé la reverenda gana al Banco Central en un gobierno que no está dispuesto, por una cuestión de gobernabilidad, a convalidar variaciones fuertes en la cotización del dólar”, planteó en forma tajante el economista.

El estudio dedica especial atención a las cuentas públicas. “Todo indica que Mauricio Macri le entrega a Alberto Fernández un déficit fiscal que se ubica entre el 0,5% y el 1% del PBI y la ley de solidaridad social aprobada la semana pasada, contiene una batería de medidas que apuntan a romper la indexación del gasto público, por un lado, y por el otro dar una señal de consistencia fiscal y monetaria”, planteó Seggiaro.

A partir de eso, “la expectativa del gobierno es enviar una señal de que al finalizar el 2020, las cuentas fiscales no muestren un déficit por encima del 1% del PBI, es decir un desequilibrio discreto”, planteó.

Sin embargo, Seggiaro indicó que “las demandas políticas y sociales para expandir el gasto público serán bastante superiores a las que están previstas en la foto actual, por lo cual creemos que a fines del 2020 el déficit fiscal podría ubicarse entre el 3% y el 4% del PBI” y por tanto “la emisión monetaria será ciertamente mayor a la prevista”.

Por otra parte, y tal como quedó planteado la semana pasada, “debería estar claro que, sea cual sea el proceso de negociación de la deuda pública, no cabe esperar medidas tendientes a reducir la actual presión impositiva, aunque tampoco percibimos acciones para aumentarla por encima del paquete de medidas ya anunciados”, dijo.

En este contexto, la buena noticia podría venir por la financiación. Seggiaro consideró que “cambiará sustancialmente” el nivel de tasas de interés que estos años fueron incompatibles con la producción. “El Banco Central llevará adelante una política tendiente a reducir progresivamente las tasas y a partir de eso, es muy probable que en 2020 veamos tasas de interés negativas en términos reales”, concluyó.

Agro: entre dólar alto y precios planchados

La actividad agropecuaria durante el 2020 estará muy probablemente caracterizada por dos variables claves que se combinarán: el valor de los granos a nivel externo y la cotización del dólar en el país.

“El recorrido de precio de los granos a nivel internacional será más bien lateral, en el marco de economía mundial en discreto crecimiento lo cual no genera expectativas de que pueda producirse un cambio de tendencia en los precios de los commodities”, indicó el informe de Seggiaro. “De no mediar un accidente climático, debería descartarse un escenario alcista para los precios en dólares de granos, harinas y aceites y otros commodities como leche en polvo y la carne, en el mercado internacional”, agregó.

Pero, por otro lado, “el acuerdo a alcanzar con el FMI y los compromisos de pago de deuda de parte del Estado argentino, plantean la necesidad de contar con un dólar competitivo, a los efectos de dinamizar las exportaciones y una cotización más alta siempre una buena noticia para un productor agrícola, aunque con una alta presión impositiva sobre la actividad agrícola”, agregó en referencia al aumento de las retenciones.

Como contrapartida, Seggiaro vaticinó que los productores pecuarios (vacunos, lácteos, porcinos, etc.) “seguirán parados sobre una realidad algo más compleja, ya que el mercado interno continuará golpeado por la pérdida de poder adquisitivo de vastos segmentos de la población, a la par que la estructura de costos continuará condicionando los márgenes de rentabilidad”.

Sin embargo, “por el lado de la carne vacuna percibimos una reversión del ciclo de negocios de cara al 2020 ya que un rol exportador algo más dinámico, podría jugar positivamente desde el lado de la demanda, mientras que una menor oferta tenderá a mejorar los precios y acomodar de mejor manera los márgenes de rentabilidad”, agregó. En definitiva, “visualizamos algunas oportunidades interesantes en carne vacuna para el 2020, en contraste con los años 2018 y 2019”.

Finalmente, el informe planteó un “escenario de tensiones en el Mercosur” y un “escenario de oportunidades para la Argentina”, por la peste porcina desata en China.

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