Industrias importadoras: el empleo cae más rápido que los precios

Un estudio del Instituto de Pensamiento y Políticas Públicas analiza la reconversión de grandes empresas industriales en cadenas de importación. Un reseteo con brechas de precios y altos márgenes brutos.

21:43 hs - Miércoles 15 de Abril de 2026

De industriales a importadoras. Al calor de la apertura del comercio exterior, numerosas grandes empresas reconvierten sus estrategias de negocios, reemplazando la producción local por la importación de bienes finales. Este cambio parece ir más allá de una medida defensiva o un efecto colateral. Muestra más bien una reconfiguración empresaria que, al mismo tiempo que debilita el mercado interno al destruir empleo e ingresos, consolida una forma de rentabilidad basada menos en producir que en importar y comercializar con amplios márgenes.

Ese es el núcleo del estudio elaborado por los investigadores Gustavo García Zanotti y Martín Schorr para el Instituto de Pensamiento y Políticas Públicas (Ipypp). El trabajo recoge casos de grandes empresas que transitaron esta reconversión, algunas de las cuales fueron citadas como ejemplo de “adaptación” por el ministro de Economía, Luis Caputo. Entre los sectores observados figuran artículos de cocina, automóviles, electrodomésticos, calzado, muebles, celulares, alimentos e higiene.

Esta reconversión, apunta el estudio, viene acompañada por despidos, suspensiones, cierres de plantas, levantamiento de líneas de producción y reemplazo de fabricación nacional por mercadería importada. Pero estos bienes llegan al consumidor final con precios muy por encima de sus costos de importación, lo que permite sostener márgenes brutos muy elevados.

Los investigadores rastrearon este proceso en varios casos. En Lumilagro, por ejemplo, un termo con costo de importación de $ 8.178 se vende a $ 44.000 sin impuestos: 5,4 veces más. En Essen, una cacerola con costo de importación de $ 50.055 se ofrece a $ 384.000: 7,7 veces más. En Easy, una silla plegable con costo de importación de $ 4.230 se vende a $ 32.000: 7,6 veces más. Y en Adidas, una zapatilla con costo de importación cercano a $ 26.790 se comercializa a $ 100.000: 3,7 veces más.

“La apertura importadora no sólo acelera el desplazamiento de producción local sino que además habilita un esquema en el que grandes firmas reemplazan actividad industrial por importación y comercialización con altos márgenes”, señalaron los economistas.

Y analizaron la desindustrialización, en este marco, no como un efecto colateral sino como parte de “una reconfiguración empresaria que erosiona capacidades tecno-productivas acumuladas durante décadas y debilita el mercado interno al destruir empleo e ingresos”.

Para los investigadores, se trata de un arma de doble filo: “Esa misma lógica que hoy sostiene ganancias extraordinarias erosiona, al mismo tiempo, las bases materiales del mercado interno que las vuelve posibles”.

Apertura importadora

La liberalización comercial que promueve el gobierno de La Libertad Avanza (LLA), en un contexto de tipo de cambio bajo, opera como un estímulo al ingreso de bienes importados. Schorr y García Zanotti la describen como “una típica apertura importadora” que lejos está de promover “un proceso inversor de amplio espectro”. Muestra de ellos es la caída considerable que experimentaron en el peso relativo de las compras al exterior de insumos intermedios y de partes y piezas para bienes de capital. En cambio, creció la incidencia importadora de distintos tipos de productos terminados para consumo final.

En 2023, las tres categorías que engloban a este tipo de mercancías (bienes de consumo, vehículos automotores de pasajeros y “resto”) dieron cuenta, en conjunto, del 14% del total de importaciones, mientras que en 2025 su ponderación agregada trepó a aproximadamente el 24%. En forma complementaria, en 2024-2025 estos rubros explicaron el 50% del incremento de las importaciones globales. El monto importado de bienes de consumo en 2025, más de u$s 11 mil millone, supera con creces a cualquiera de los “picos” observados en períodos anteriores: la convertibilidad, el ciclo kirchnerista y los gobiernos de Cambiemos y del Frente de Todos.

Una diferencia respecto de otros “ensayos neoliberales” que siguieron las mismas políticas es la velocidad a la que destruye capacidad de producción y “densidad industrial”. Esta demolición se manifesta, entre otras cosas, en el cierre de numerosas empresas, el levantamiento de líneas de producción, despidos y suspensiones de trabajadores.

Precios que no llegan

En ese marco aparecen las decisiones empresarias de reconvertir en mayor o menor grado la actividad productiva hacia la importación de bienes finales. Si bien el impacto en el empleo es evidente, los investigadores rastrearon el efecto sobre el precio final del producto. Para ello, analizaron información proveniente de registros aduaneros y de las tiendas online de las empresas consideradas, así como sitios de marketplace, supermercados o shoppings. Sobre esta base, examinaron montos de importación, composición de las importaciones, precios y los costos unitarios de importación, y margen bruto de comercialización entendido como la diferencia entre el costo unitario de importación y el precio de venta final al público.

“El costo económico relevante para la formación del precio de un bien importado se compone del valor CIF, los costos de logística, los derechos de importación y la tasa de estadística”, explicaron. La diferencia entre la sumatoria de estos valores y el precio de venta final constituye una aproximación al margen bruto de comercialización del importador. Y aclararon: “En aquellos casos en que el importador incorpore al precio final los montos abonados en carácter de adelantos impositivos (créditos fiscales de IVA o percepciones a cuenta del impuesto a las ganancias y de ingresos brutos), dichos conceptos deben interpretarse como parte integrante de la tasa de rentabilidad, en tanto responden a decisiones de fijación de precios asociadas a consideraciones financieras y no a costos económicos en sentido estricto”.

Estos costos se compararon con los precios finales al consumidor (netos de impuestos) relevados en distintos canales de venta (tiendas en línea, marketplaces, supermercados, centros comerciales, entre otros). “La diferencia entre ambos valores puede interpretarse como un margen unitario bruto del importador en aquellos casos en que el precio final corresponde al ofrecido en su propia tienda en línea”, detallaron. En otros casos, la intervención de intermediarios –tales como distribuidores, comercializadores y plataformas de venta en línea– introduce márgenes adicionales a lo largo de la cadena de comercialización. Para estas situaciones, se procuró relevar precios finales al consumidor en distintos canales a fin de construir referencias comparables.

Los precios finales en pesos argentinos corresponden a los valores relevados a comienzos de abril de 2026. A efectos de su comparación con los precios unitarios CIF y los costos unitarios de importación, estos fueron convertidos utilizando el valor del tipo de cambio oficial de 1.410 pesos por dólar.

Márgenes activos

Por otra parte, los investigadores aclararon que “las empresas de la muestra comparten una serie de rasgos”, aclararon. Entre ellas, la posibilidad de detentar un poder oligopólico sobre los canales de comercialización de bienes finales, “lo que les otorga capacidad de fijación de precios y, en consecuencia, la posibilidad de sostener márgenes de beneficio elevados”.

lumilagro-planta

La firma Lumilagro tiene 85 años de historia.

Uno de los casos es los que hicieron foco fue el de la fábrica de termos Lumilagro, explícitaamente elogiado por los funcionarios del gobierno. El caso también tomó relevancia porque, luego de despedir a 170 trabajadores en los dos últimos años, el actual titular de la empresa declaró en la red social X: “¿Ustedes qué opinan? Preferirías que los volvamos a contratar y vuelvas a tener que gastar $ 100 mil pesos de más para conseguir un termo de calidad?” (un posteo que posteriormente fue borrado).

García Zanotti y Schorr señaló que la empresa comenzó a importar en 2025 unos 65.490 termos marca Lumilagro provenientes de China. En los dos primeros meses de 2026 ya lleva importados 40.626. Estas unidades presentan un precio unitario CIF de entre 4 y 4,7 dólares (aproximadamente 6.600 pesos argentinos). A este valor se suma el arancel de importación (extrazona) del 18% y la tasa estadística del 3%. Por lo tanto, el costo unitario de importación se eleva a 5,8 dólares (circa 8 mil pesos). En la tienda online de la empresa, los termos de acero inoxidable se comercializan a partir de los 60 mil pesos (y a un precio de 44 mil pesos sin impuestos nacionales). “Esta significativa brecha entre el costo de importación y el precio final sugiere la existencia de elevados márgenes de comercialización”, señalan.

Otro caso paradigmático es el de la línea blanca. En noviembre de 2025, Whirlpool cerró su planta en la localidad bonaerense de Pilar inaugurada en 2022. A raíz de ello, cerca de 300 trabajadores perdieron su empleo. No obstante, este cimbronazo productivo no detuvo el crecimiento comercial de la compañía: las importaciones de lavarropas, heladeras y congeladores terminados siguieron creciendo. En 2025, la firma importó 67 mil lavarropas, cuando en el año 2023 habían sido 29 mil. Entre heladeras, congeladores, etcétera, las unidades importadas pasaron de las 52 mil en 2023 a las 88 mil en 2025. En cambio, como consecuencia del cierre de la planta y su estrategia de reconversión, la importación de partes e insumos para la fabricación de lavarropas cayeron de los 16 millones de dólares a prácticamente cero en los primeros meses de 2026.

“Los precios unitarios CIF promedios de importación de los lavarropas de uso doméstico y de las heladeras rondan, respectivamente, los 216 dólares y 257 dólares en 2026 (es decir, unos 304 mil pesos argentinos y 363 mil pesos). Dado que los lavarropas y las heladeras provienen de Brasil, el derecho de importación de estos bienes tiene una alícuota del 0%. Únicamente la firma tiene que abonar la tasa estadística del 3% que eleva el costo unitario de importación de los lavarropas a unos 222 dólares (cerca 313 mil pesos argentinos) y a 265 dólares el de las heladeras (373 mil pesos argentinos). No obstante, en su tienda online el lavarropas más económico con promoción (25%) tiene un precio de 749 mil pesos (619 mil pesos sin impuestos nacionales), mientras que se pueden encontrar heladeras (con promoción del 12%) desde 849 mil pesos (709 mil sin impuestos nacionales) en adelante”, explicaron

En el sector calzado, los economistas citaron el caso de Adidas. En enero de 2025, su planta tercerizada, perteneciente al Grupo Dass y ubicada en la localidad bonaerense de Coronel Suárez, cerró y desvinculó a 360 trabajadores industriales. “En 2025, Adidas importó aproximadamente 9 millones de pares de calzado, frente a menos de 2 millones en 2023”, señalaron. El segmento de mayor peso en las importaciones de calzado corresponde a las zapatillas casuales de cuero y de uso deportivo. El informe citó que el precio unitario CIF de importación es de aproximadamente 16/17 dólares (equivalente a 22.000/23.000 pesos argentinos). “Dado que provienen principalmente de Indonesia y Vietnam, se encuentran alcanzadas por un derecho de importación extrazona del 20%, al que se adiciona la tasa de estadística del 3%”, señala. Como resultado, el costo unitario de importación asciende a aproximadamente 19 dólares (alrededor de 27.000 pesos argentinos). “En la tienda oficial online de la marca el precio de venta al público del calzado más económico dentro de este segmento se ubica en torno a los 100.000 pesos argentinos”, explicaron los economistas.

En el rubro celulares, Schorr y García Zanotti recordaron que en mayo de 2025, el gobierno argentino redujo los aranceles a la importación de bienes electrónicos, lo que puso en tensión el régimen de promoción de Tierra del Fuego. En enero pasado se oficializó la eliminación de los aranceles para la importación de celulares y en febrero la firma Newsan implementó un proceso de ajuste que incluyó el despido de 45 trabajadores y la suspensión de otros 70.

“Los datos de Aduana dan cuenta que en ese bimestre Newsan importó aproximadamente 498 mil unidades por un valor superior a los u$s 55 millones, mientras que en todo 2025 las importaciones de equipos terminados habían sido marginales (alrededor de 2 mil unidades)”, explicaron. En términos de precios, el valor unitario CIF promedio de los celulares importados por la firma asciende a 112 dólares (alrededor de 157 mil pesos argentinos). Los modelos más importados corresponden a la gama baja, como los Motorola G23 y G24, con un precio CIF unitario de 93,9 dólares (132 mil pesos argentinos). Dado que los teléfonos inteligentes terminados pasaron a tributar un arancel del 0%, el único recargo relevante es la tasa de estadística del 3%. En consecuencia, el costo unitario de importación se ubica en torno a los 115 dólares (162 mil pesos argentinos) en promedio, y en aproximadamente 94,7 dólares (133 mil pesos argentinos) para los modelos G23/24. “Ante la falta de una fuente oficial que publique los precios de distribución, la estimación del margen de la empresa presenta dificultades; sin embargo, el modelo G24 se comercializa habitualmente a partir de los 260 mil pesos en canales de venta online”, indicaron.

Los investigadores concluyeron que “los bienes importados llegan al consumidor final con precios que les permiten a las empresas sostener elevadas rentabilidades brutas”, a partir de vender a precios finales “considerablemente superiores a los costos de importación”.