Economía

Industria: entre tasas altas y devaluación

Las empresas afectadas por la apertura de la importación siguen en crisis a pesar de la suba del dólar. Inflación, tarifas y dinero caro, las jaquean.

Martes 29 de Mayo de 2018

Golpeadas por el achicamiento del mercado interno, el incremento constante de los insumos y el alza de las tarifas, en el horizonte de las pequeñas y medianas empressas apareció una devaluación del peso frente al dólar del orden del 25%. En algunos momentos de la historia económica, la apreciación de la divisa estadounidense significó un alivio para industrias exportadoras o amenazadas por las
importaciones. No está claro que este sea el caso. Referentes de diferentes sectores fabriles advierten que la suba de precios de los insumos acabará rápidamente con ese diferencial. Además, la posibilidad de recuperar mercado interno choca con un consumo tan restringido que deja muy
poco margen para volver a hacer rodar la economía doméstica.


En este escenario, aparece como condimento extra el aumento de las tasas que determinó el Banco Central de la República Argentina (BCRA) para sacar los pesos de la demanda de dólares, pero que también encarece la financiación de las empresas. El encarecimiento del dinero actúa como una elemento negativo más para las pymes, y ya no solamente para aquellas firmas que piensan en invertir y ponen freno a sus proyectos sino que afecta el funcionamiento diario.


Previo a la devaluación, ya las expectativas de los industriales comenzaban a mostrar signos de alerta. El último informe del Observatorio Pyme señaló que desde septiembre de 2017 s había registrado una pequeña recuperación tanto en las industrias pequeñas como medianas, que en primer trimestre fue del 7,3% interanual. Pero la discrepancia en el ritmo de crecimiento entre pequeñas y medianas es sustantiva. Según estos datos, las empresas industriales medianas (51- 200 ocupados) se expandieron, aunque con un menor ritmo., al 12,4% interanual. Las pequeñas industrias (10-50 ocupados), en cambio, crecieron 3,4% interanual. Cabe señalar que la base de comparación, el primer trimestre 2017, es baja, ya que en ese momento continuaba la fase recesiva iniciada en el primer trimestre de 2016.


Este aterrizaje tuvo su correlato en la confianza empresarial pyme, que según el observatorio, empeoró significativamente, desde un nivel de 57.9 puntos en la última medición de 2017 a 44,9.

"Aunque todavía no alcanza los niveles bajos observados durante la crisis 2008-2009 o durante la recesión de 2014, no deja de llamar la atención dados los niveles elevados previos, y posiblemente el
próximo trimestre afectará la importante recuperación observada durante los últimos 6 meses", destacó el informe. También subrayó que "esta caída abrupta de la confianza se explica tanto por un desmejoramiento en las perspectivas sobre el desempeño actual como en las expectativas sobre el futuro".

Más presión

Gabriel Frontons, referente del Instituto de Investigaciones Económicas de la Federación de Industriales de Santa Fe (Fisfe), coincidió en señalar que en los primeros meses del año se registró
"una leve recuperación", que estuvo liderada por la construcción y la siderurgia ligada a la construcción, más algún sector metalmecánico. Pero destacó que "con los últimos acontecimientos
se espera entre un estancamiento y una caída".

"El año va a terminar bastante cercano a cero, veníamos en segunda y esta situación no genera ningún impulso, todo lo contrario. A alguno le puede mejorar la exportación, por un dólar más competitivo, pero en ese caso tendrá que apurarse por si tiene traslado a precio en dos o tres meses. Cuando vengan los insumos aumentados, la ventaja del tipo de cambio se fue", puntualizó.

El analista advirtió que en el corto plazo se espera una presión en los costos ya que "hay muchos
insumos con referencia de moneda extranjera".

En ese sentido, dijo que con el correr de los meses habrá un impacto en precios, aunque consideró que será vital que "el nivel adquisitivo interno no se debilite más" para que la demanda no siga bajando.

Por otro lado, planteó que "la tasa de interés está por las nubes" y dijo que sino no tiende a descender a valores antes de la crisis se transformará en "otro elemento que dificultad ya no la inversión sino la propia vida de la empresa porque se hace muy costoso el financiamiento".

Por otra parte, desde que comenzó a regir el cobro de comisiones por depósitos en efectivo en entidades bancarias, las pymes son las principales afectadas, por eso la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (Came) realizó un muestreo entre 37 bancos y detectó que 26 ya cobran comisiones. "Dado el agobio que sufren las pymes por el alza de las tasas de interés, Came reclama a los bancos que dejen de cobrar estos aranceles por depósitos", expresaron en un reciente comunicado.

Sobre los rumores de que el gobierno reinstale la vieja línea de financiamiento de inversión productiva, Frontons consideró que "siempre que las tasas sean atractivas el interés existe", pero expresó su duda respecto a qué nivel se ubicará la tasa de interés.

Frontons lamentó que uno de los sectores que había logrado mantener un buen nivel de actividad, como la construcción, pueda enfrentar dificultades ante el anuncio del gobierno nacional de suspender obra pública. "En Santa Fe teníamos a la siderurgia y materiales de la construcción bastante bien, más algún sector metalmecánico ligado a la construcción con buena actividad, pero por el anuncio de cierto recorte del gasto público asociado a obra pública puede limitar la actividad", señaló.

Y agregó: "Veremos cómo se instrumentan los contratos de Participación Público Privada (PPP), pero hasta que no se implemente no sabremos qué pasa".

Sobre la posibilidad de que se desinflen las importaciones, que tanto terreno ganaron en los dos últimos años y afectaron fuertemente a sectores como el del calzado o la industria textil, consideró que "es difícil de saber si habrá impacto". En todo caso, "no es algo rápido y hay desconfianza para iniciarse en un nuevo producto".

Al respecto también se manifestó Daniel Siliano, presidente comunal de Acebal, una de las localidades más golpeadas por la apertura de las importaciones de calzado. "Los fabricantes de calzado no están teniendo ventas importantes, se están sosteniendo con muy poca venta y se les está complicando. La materia prima está en dólares y seguramente va aumentar y va a subir el costo del producto, y con lo que entra de afuera no se puede competir", destacó.

El referente de la localidad santafesina, que cuenta con 35 fabricantes de calzados, remarcó que el parate de la actividad afecta a "las fábricas, los talleres familiares, las fábricas de cajas y los comisionistas". En suma, "para toda la cadena el panorama es complicado".

"La salida es el consumo, si no hay consumo se hace muy difícil. Todos los días en la comuna atendemos gente sufriendo, que no le alcanza para pagar el alquiler, las tarifas", subrayó.

Para atrás

Guillermo Moretti, presidente de Fisfe, recordó que en 2015 el consumo de calzado ascendía a 120 millones de pares y la importación no superaba los 27 millones de pares, en cambio anticipó que este año el consumo no superará los 90 millones de pares y la importación se ubicará en torno a los 40 millones de pares. "El escenario es de recesión. Esto va a terminar mal", subrayó.

El referente de los industriales santafesinos apuntó que "el aumento de las tasas para las pymes es terrorífico" y advirtió que esta situación lleva a que se profundice el problema de la cadena de pago. "Si salís a vender cheques hoy la tasa ronda el 70% y por un cheque a 90 días te sacan el 22%, con impuestos. Hay empresas que están haciendo esto para pagar sueldos y pega fuertemente el aumento de tasa", resaltó.

Para Moretti el panorama no es alentador ya que lo vendido antes de la devaluación se cobrará recién a 60 o 90 días. "La facturación se hizo con un dólar a 18 o 19 pesos y hoy está 25. Esto es una pérdida neta de dinero.

Además, todos los precios se están ajustando al valor del dólar, las empresas que facturan sus insumos en dólares están ajustando al valor de hoy", dijo en referencia a su experiencia con el precio de la acetona.

Tras un encuentro de la entidad que se realizó en Rafaela, Moretti remarcó que por primera vez en bastante tiempo "todos" los industriales manifestaron su descontento con las últimas políticas económicas y monetarias implementadas. "El mercado interno está muy golpeado, las ventas bajaron, se corta la cadena de pagos", señaló y agregó que la actual situación cambiaria no ayuda ni a las pymes exportadoras porque "la inflación licúa la ganancia en cuatro meses".

Claudio Mossuz, presidente de la Asociación Industriales Metalúrgicos (AIM), remarcó que año apuntaba a registrar un crecimiento neutro, dado que hay sectores a los que le va mejor y otros bastante mal pero el cambio del tipo de cambio y la suba de tasas "complica a algunos sectores que
traccionaban para arriba como la construcción o productos siderúrgicos y la actividad se puede planchar".

El desafío pasa por que el traslado a precios no afecte los costos internos, dinamizar la exportación y que el escenario desinsentive a las importaciones.


El agro también se queja del sacudón económico

La corrida cambiaria y el impacto que tuvo en la política económica abrió grietas impensadas hasta hace poco tiempo. La versión de que el Ministerio de Hacienda puso bajo la lupa la suspensión del cronograma de baja de retenciones a la soja provocó la reacción del agro.

Ya desde antes de este cruce, la Federación Agraria Argentina (FAA), viene tomando distancia del actual modelo económico. El consejo directivo de la entidad, que sesionó en Rosario, advirtió: "Si a la suba de tasas, inflación, aumento tarifario, aumento de importaciones, caída del mercado interno y el ajuste en organismos del Estado, le sumamos los problemas climáticos que padecimos durante la última campaña, el resultado puede ser la desaparición de más chacareros".

Tras pedir la eliminación de retenciones para los pequeños y medianos productores, la FAA criticó la negociación con el FMI y el ajuste en el Inta y el Senasa. Sobre la devaluación, señalaron que "posiciona mejor a las exportaciones argentinas, pero la experiencia reciente indica que la inflación y la suba de costos dolarizados reducirán esos beneficios".

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