Economía

Historia de una operación que no existe, pero de la que todos hablan

La tradición refleja que la titularidad del cuerpo es para el más votado, en este caso Lifschitz. Pero en 2011 ocurrió lo contrario.

Lunes 09 de Septiembre de 2019

Casualidad o no, la foto fue dada a conocer 24 horas antes de la reanudación de la campaña electoral nacional. La imagen muestra a dos ex presidentes provinciales de la Unión Cívica Radical (UCR) distendidos y conversando sobre la necesidad de reunificar los sectores de esa fuerza: al senador Felipe Michlig y el intendente saliente de la capital santafesina, José Corral.

Ambos subieron la foto y la información en sus sitios y redes sociales. Sus respectivos equipos de prensa distribuyeron el mismo correo electrónico informativo a los medios periodísticos. Quedó, de ese modo, evidenciado que el encuentro realizado en las oficinas del senador quiso ser presentado como algo más que protocolar o rutinario. Una suerte de hecho político al que buscaron darle una trascendencia mayúscula.

Corral y Michlig son las figuras más importantes que tiene hoy la UCR vernácula. El primero, es el radical que no perdió. En los comicios provinciales revalidó su banca con el 58 por ciento de los votos y llevó a que el Frente Progresista (FPCyS) gobierne el 78 por ciento de los distritos del departamento San Cristóbal. El segundo, presidió el partido a nivel nacional y fue factótum de la alianza Cambiemos en el país y candidato a gobernador de esa fuerza en junio pasado.

La pertenencia al FPCyS (la alianza con los socialistas en la provincia) o a Cambiemos (la coalición con el PRO) puso a los radicales en orillas diferentes. A ambos proyectos les ganó en junio el peronismo con Omar Perotti. Con nostalgias tangueras, los fracasos amorosos (políticos, en este caso) hicieron volver el viernes a Michlig y a Corral a la casita de los viejos, prometiéndose recuperar viejos lazos, restañar heridas y recobrar anhelos más esplendorosos.

"La foto en sí es una suerte de acta de defunción del FPCyS (como si hiciera falta). Y se dice explícitamente en el comunicado que ambos dirigentes instan a una unidad que lleve al radicalismo a liderar la oposición en la provincia que gobernará el peronismo desde diciembre", explicó a La Capital una fuente irrefutable que presenció la reunión.

Acerca de si los radicales de NEO, la agrupación interna que, liderada por el ministro de Seguridad, Maximiliano Pullaro, y Michlig, se mantuvo firme al lado de Miguel Lifschitz enfrentando electoral y verbalmente a Corral, no participarían de la campaña a favor de Roberto Lavagna (Consenso Federal) para las presidenciales de octubre, la respuesta fue sorprendente: "Tampoco Pullaro aceptará ser presidente de la Cámara de Diputados de la provincia en diciembre".

Esa supuesta revelación dio entera verosimilitud a los rumores sobre la llamada "Operación Gran Rubeo". Hasta entonces, esos murmullos se atribuían a la aplastante contundencia del resultado de las Paso nacionales, que enfrió expectativa y entusiasmo electoral, por igual, tanto como a la situación económica que impuso otras prioridades.

Un combo que, además, pareció quitar de la escena mediática al proceso de transición en la provincia entre socialistas salientes y peronistas entrantes. Pero eso sólo también hasta el jueves (día de la reunión de Corral y Michlig) en que el diputado del PJ Roberto Mirabella, mano derecha del gobernador electo, hizo pública una nota enviada al ministro de Gobierno, Pablo Farías, pidiéndole que se abstuviera la gestión actual de nombrar personal político en planta permanente. En otras palabras, dando a entender que eso estaban haciendo.

Y el viernes, cuando los radicales difundieron su exhortación a construir la unidad interna para liderar la oposición, en que Mirabella anunció la habilitación de una página web para "transparentar" la situación real de la provincia y en la que "los santafesinos podrán acceder a distintas informaciones que hacen al proceso de transición, como déficit provincial, deuda contraída en dólares, comportamiento del gasto público, deuda provincial con municipios y comunas y déficit de la Caja de Jubilaciones, entre otros temas".

Si el objetivo de esas movidas fue poner a la administración de Lifschitz a la defensiva, lo lograron. Farías salió a decir que "quienes llegaron con el gobernador actual se irán con él". Si forman parte de la tan susurrada operación, todavía no quedó claro.

Pero, ¿existe la "Operación Gran Rubeo"? Si así fuera, ¿en qué consiste? Todas las fuentes consultadas por La Capital, entre peronistas (supuestos principales impulsores), radicales y socialistas, entre otros, coincidieron en convertirla en un clásico de manual: nadie asegura que exista, pero todos oyeron hablar de ella.

Encima, tiene un antecedente palpable: la inesperada decisión por la que la confluencia de la acción u omisión de propios y extraños dejó a María Eugenia Bielsa (la más votada en los comicios de 2011, 47,49 por ciento) sin la presidencia de la Cámara de Diputados. La tradición de que el más votado (el ejemplo más reciente es el del actual titular del cuerpo, Antonio Bonfatti) es ungido en la poltrona más alta del estrado se rompió ocho años atrás con el ascenso de Luis Rubeo.

Unos días antes del 11 de diciembre, cuando Lifschitz le entregue la banda gubernamental al Perotti, se hará la sesión preparatoria de los diputados entrantes y se elegirán las autoridades del nuevo cuerpo. La tradición dice que el cargo le correspondería a Lifschitz porque fue el más votado en los comicios del 16 junio. La posibilidad de que ello no fuese así suena del todo inverosímil. O al menos sonaba hasta hace algunos días.

¿Por qué Pullaro, en caso de que eso haya sido cierto, haría conocer a los suyos que no aceptaría ser presidente de Diputados, siendo que, desde los comicios que ganó en junio, todo el mundo dio por sentado que sería Lifschitz? Además, críticos y exégetas coinciden en reconocer la inquebrantable vocación de liderazgo que mueve al gobernador saliente.

Una síntesis de las respuestas y especulaciones, todas en off ya que este tipo de cuestiones siempre han de negarse y desmentirse (aunque vengan degollando), obtenidas en los ámbitos legislativos y partidarios permitiría concluir: el Frente Progresista ganó las elecciones a diputado y a esa fuerza deberá pertenecer la presidencia. Es decir, el próximo titular del cuerpo será un socialista.

Pero otros partidos también integran el FPCyS. Podría ser un radical. ¿Por eso dicen que Pullaro habría dicho lo que dijo? Un vocero suyo afirmó que esa posibilidad no existe al menos hoy. Que si se evaluó, fue antes y que esa respuesta les dio a los peronistas que lo sondearon (no los radicales). Claro que algunos nombres son más asimilables que otros. Fuera y dentro del Frente Progresista.

La oposición (los peronistas no reconocerán nunca si están actuando en tal sentido) no tiene número suficiente, ya que suman 22, para imponer ningún nombre. El que ganas las legislativas, accede a una bancada de 28 miembros.

Aunque la matemática no es imposible. A los 22 opositores sólo les bastaría lograr que cuatro oficialistas (la mayoría son 26) se den vuelta, estén ausentes o se abstengan para imponer otro nombre. Pero eso significaría un trabajoso acuerdo entre 22 voluntades que, para colmo, pertenecen a diferentes fuerzas o coaliciones partidarias. Algo no imposible, pero no muy probable.

Ergo, un nombre que no sea del FPCyS parece algo insostenible. Aunque ello no implique respetar la tradición de ungir al más votado. Ya ocurrió con Bielsa y Rubeo.

La política

Suena raro, pero así es la política. Lo más extraño es que quienes asuman la conducción de Diputados en diciembre deberán revalidarse en abril. Ese mes (antes del 1º de mayo en que se iniciará un nuevo período ordinario) se elegirá a los que conducirán por ese año y, así sucesivamente, cada ejercicio. La tradición, otra vez, indica que quien es elegido en diciembre recibe cada abril, durante los próximos cuatro años, una renovación de confianza. Pero eso tampoco siempre fue así. Hay antecedentes de que se cambió de nombres.

"Quizás lo que los muchachos están buscando es no hacérsela fácil a Lifschitz. Vienen de doce años de abstinencia en la provincia. Por supuesto que, si pudieran, se quedarían con el cargo. Pero es muy desprolijo, quizás quieran poner en entredicho el liderazgo del gobernador ahora para plantear una estrategia más a fondo en abril", deslizó una fuente socialista que mira desde afuera.

Otro de ese signo, pero que mira desde adentro, minimizó la cuestión: "Las presidencias de las Cámaras están sobrevaluadas. Los cargos más importantes de la política provincial son la Gobernación, las Intendencias de Rosario y de Santa Fe y, recién luego, viene Diputados".

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