Economía

Héctor Recalde: "Hay que vacunar contra despidos"

El legislador está convencido de que la política oficial en defensa del empleo es el mejor camino para atenuar un contexto de crisis y propone intensificarla y cree que la situación internacional no es una excusa para discutir aumentos de salarios, aunque reconoce que adquirieron otra dinámica este año.

Domingo 31 de Mayo de 2009

Está convencido de que la política oficial en defensa del empleo es el mejor camino para atenuar un contexto de crisis y propone intensificarla y cree que la situación internacional no es una excusa para discutir aumentos de salarios, aunque reconoce que adquirieron otra dinámica este año. Héctor Recalde, diputado justicialista y asesor de la Confederación General del Trabajo (CGT), es una voz autorizada e ineludible a la hora de analizar el mundo del trabajo en la Argentina. Fue un férreo impulsor de medidas como la doble indemnización en plena crisis o la discusión de una reforma a la ley de riesgos del trabajo.

  El legislador estuvo esta semana en Rosario para participar del acto de la mesa sindical del Frente para la Victoria en apoyo a la candidatura de Agustín Rossi, que se realizó en Luz y Fuerza y vaticinó que "el segundo semestre en la Argentina va a ser mejor que el primero", aunque considera que "la dimensión de la crisis en nuestro país es muy distinta al resto" y eso se refleja en los niveles de desocupación. "La oposición habla de 50 mil despidos anuales cuando en Estados Unidos y Brasil se produjeron 600 mil", dijo Recalde y recordó que "en 2002 —en plena vigencia de la doble indemnización— se produjeron 550 mil despidos".

   —En la región se armó una especie de dique de contención para frenar despidos a través de instrumentos como la emergencia laboral y los acuerdos entre sectores. ¿Es suficiente?

  —En realidad en el país está declarada, y aún no cesó, la emergencia social, que es mucho más amplia. Me parece bien intensificar esa política. Si hay algo que parece obvio es la defensa del empleo por su vinculación con la inclusión, la integración y la igualdad, con la cultura del trabajo, algo que viene lesionado desde la dictadura. Estamos en un momento clave donde se debate qué país y qué modelo defendemos.

   —Aun así, en la región se suceden despidos, suspensiones, empresarios que cierran fábricas. ¿Habría que reforzar las medidas?

  —Hasta ahora cuando uno analiza lo que está pasando en el mundo y en nuestro país, realmente parecemos una isla, en el sentido de estar aislado del mal general que sufre el mundo. Muchos colegas abogados laboralistas de otros países hoy no pueden creer que, mientras ellos se están defendiendo de los despidos masivos, nosotros estemos discutiendo aumentos salariales. Por caso, el anuncio de Ford de 330 despidos terminó sin uno solo, con derecho a la estabilidad de los trabajadores hasta fin de año y un aumento salarial.

   —Sin embargo, en este escenario la discusión salarial está acotada, o al menos los porcentajes de reclamo se achataron. ¿Se puede seguir discutiendo aumentos?

  —Una cosa es que nos aislemos de la situación brutal que están padeciendo algunos países (Estados Unidos con 600 mil despidos por año y Brasil, según datos del propio Lula con 600 mil puestos de trabajo perdidos). Acá el pronóstico más sombrío hecho por la oposición es de 50 mil despidos en el año. En 2002 en la Argentina, con la doble indemnización, existieron 550 mil despidos, para tener idea de la magnitud. Con lo cual la dimensión de la crisis en nuestro país es muy distinta a otras. Lo que no quiere significar que todo esté bien. Por eso peleamos por el empleo, porque ayuda a una sociedad más igualitaria que es una sociedad más segura. Estamos prevenidos y para eso hay medidas en carpeta, que hasta ahora no hicieron falta aplicar.

   —¿Cómo cuáles?

  — La doble o la triple indemnización. Es como la vacuna de los chicos, también podemos vacunarnos contra los despidos.

   —¿A qué se refería con no aislarse del resto del mundo en materia de discusión salarial?

  —Es de importancia clave la discusión salarial porque está ayudando a salir de la crisis por la importancia que tiene el mercado doméstico en el Producto Bruto Interno, es casi la tres cuarta parte. Entonces, dándole poder adquisitivo a los jubilados y recursos a los trabajadores para mantener el empleo, lo que se hace es promover un círculo virtuoso, donde hay mayor consumo, hay mayor venta, mayor producción y mayor empleo.

   —Este año la discusión salarial tuvo otra dinámica, arrancó con sumas fijas y porcentajes más bajos ¿Eso se mantendrá?

  —Sería ilógico que frente a circunstancias diferentes las reacciones fueran inguales. Uno se tiene que adaptar a la realidad y esto lo sostenemos desde hace cuando los empresarios conspiran contra las convenciones colectivas y las paritarias. Ellos hablan de congelamiento de salarios, de que los trabajadores deben conformarse con resguardar el empleo y de ese modo meten pánico para inmovilizar. Yo creo que ante este panorama se puede aplicar un principio médico que es aquel que dice que no hay enfermedades sino enfermos. Por eso, felicitemos al gobierno porque se están discutiendo convenios colectivos. Afortunadamente el gobierno anticipó las elecciones para que la sociedad pueda discutir temas de fondo. Puedo asegurar que el segundo semestre en la Argentina va a ser mejor que el primero. Pero volviendo al convenio colectivo, el gremio de aceiteros firmó un aumento por el 25%. Creo que el dirigente sindical sabe cuál es la tasa de actividad y de ganancia del sector y en base a eso hay que discutir. El conflicto bancario fue porque los bancos se llenaron de utilidades. Por eso, a la hora de la distribución de las utilidades hay que mirar el año anterior.

   —Pese a esa lectura, este año fue más tensa la relación a la hora de disputar utilidades.

  —Los empresarios dan como excusa la crisis para maximizar las ganancias y no distribuir. Entonces por eso es más difícil este año, porque se inicia la discusión a partir de una realidad innegable que es la crisis mundial. Aprovechan esa crisis para sacar ventaja sectorial, como lo quisieron hacer con la devaluación, con la ventajas impositivas, etcétera. No entiendo cómo pudo haber sequía en nuestro país con todo lo que lloran los empresarios.

   —¿Cómo ve los indicadores de empleo y desempleo en este escenario?

  —Vemos que estamos en una especie de amesetamiento, se crean menos empleos que antes pero se pierden menos puestos. Hay como una especie de empate técnico que hace que la desocupación siga estando por debajo de los dos dígitos, ocho puntos y medio, que es un nivel alto. Pero estamos defendiendo el empleo, hay despidos, en general se evitan, pero no hay despidos masivos. Rosario fue un paradigma de lo que hay que hacer en todo el país en este sentido con el caso de General Motors.

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