Economía

Guarco: "Las cooperativas aportan paz"

Así lo aseguró Ariel Guarco, presidente de la Alianza Cooperativa Internacional.

Domingo 01 de Julio de 2018

Cooperativas y mutuales representan un 10 por ciento del PBI nacional y una de cada dos personas consume un producto o servicio provisto por estas entidades. En épocas turbulentas, aunque también en momentos de mejor pasar, "las cooperativas pueden aportar innovación, abrir fuentes laborales o impulsar la equidad de género en las relaciones del trabajo", consideró Ariel Guarco, presidente de la Alianza Cooperativa Internacional.

"En momentos de crisis económica muchas empresas son recuperadas en forma cooperativa, pero eso ocurre desde hace muchas décadas también en momentos de crecimiento. Siempre hay sectores que el capital deja de considerar rentables y ahí el cooperativismo muestra el rostro humano de la economía. Lo está haciendo en el mundo y en la Argentina, afrontando los nuevos desafíos que marcan las nuevas tecnologías, las energías renovables y la llamada economía colaborativa. Aún en circunstancias complicadas a nivel macroeconómico, el cooperativismo es una forma colectiva, sustentable y competitiva de emprender que tenemos las sociedades para motorizar nuestro propio desarrollo sin dejar a nadie afuera", subrayó el líder cooperativista que ha llevado adelante un proceso de desarrollo del movimiento cooperativo de argentino y ha construido activos vínculos con el resto del movimiento cooperativo del continente americano, a partir de su inserción en el Consejo de Cooperativas de las Américas donde ocupa el cargo de vicepresidente segundo.

Guarco estará en Rosario el próximo viernes 6 y sábado 7 de julio para participar de la apertura de la segunda edición de Expocoop, el congreso santafesino de cooperativas que se ralizará en el Centro de Convenciones Metropolitano, que contará con la presencia de importantes personalidades del sector.

— ¿Qué ejes prioritarios para las cooperativas se discutirán en el marco de Expocoop?

—Nuestro rol será aportar una mirada nacional y global para enriquecer los debates que viene dando el movimiento cooperativo santafesino. Esta es una provincia con enorme trayectoria en la economía solidaria, cuna de muchas cooperativas y mutuales y donde, de hecho, están ubicadas la Capital Nacional del Cooperativismo y la Capital Nacional del Mutualismo. Este tipo de encuentros facilitan los intercambios entre las principales entidades y los responsables gubernamentales de llevar adelante políticas para el sector. Tenemos mucha expectativa de que servirá para fortalecer al movimiento en la provincia de Santa Fe.

— ¿Cuál es la actual situación de las cooperativas a nivel nacional?

—El cooperativismo argentino tiene una enorme heterogeneidad, como pocos en el mundo. Esto hace que haya diferentes escenarios, según el rubro de la producción o los servicios donde se desempeñe. En nuestra Confederación hay federaciones que representan a cooperativas de servicios públicos, de trabajo, de vivienda, de educación, de crédito, de seguros, de salud, de turismo, de telecomunicaciones, de consumo, de producción agrícola, entre otras. En total, junto con las mutuales, representan un 10 por ciento del PBI nacional y una de cada dos personas consume un producto o servicio provisto por estas entidades. Las cooperativas están presentes en grandes ciudades, donde son una alternativa capaz de competir con otro tipo de empresas, y son fundamentales en pequeñas localidades, en el interior profundo de nuestro país, adonde el Estado ni las empresas de lucro llegaron antes.

— ¿Cómo atraviesan el impacto de la suba de las tarifas? ¿Qué temas les preocupa para su continuidad?

—La situación es compleja. Por un lado, el descongelamiento de tarifas les dio algún oxígeno a las cooperativas que distribuyen la energía eléctrica en más de 600 localidades de todo el país. Por otro lado, la suba en el precio mayorista de la energía que deben comprar esas cooperativas y los conflictos que se suscitaron en muchos lugares por el impacto en la factura que llega a hogares y comercios, genera otros problemas que hay que abordar con mucha racionalidad y en diálogo con el Estado a nivel nacional y en cada jurisdicción. Para las cooperativas de producción, por supuesto, la tarifa de los servicios es un costo importante y es necesario que cualquier reacomodamiento en el precio de estos servicios no afecte la producción ni las fuentes de trabajo.

— Teniendo en cuenta la delicada situación económica en Argentina, ¿detectan nuevos proyectos cooperativos como una alternativa para enfrentar la crisis?

- En todo momento las cooperativas pueden aportar innovación, abrir fuentes laborales o impulsar la equidad de género en las relaciones del trabajo. En momentos de crisis económica muchas empresas son recuperadas en forma cooperativa, pero eso ocurre desde hace muchas décadas también en momentos de crecimiento. Siempre hay sectores que el capital deja de considerar rentables y ahí el cooperativismo muestra el rostro humano de la economía. Lo está haciendo en el mundo y en la Argentina, afrontando los nuevos desafíos que marcan las nuevas tecnologías, las energías renovables y la llamada economía colaborativa. Aún en circunstancias complicadas a nivel macroeconómico, el cooperativismo es una forma colectiva, sustentable y competitiva de emprender que tenemos las sociedades para motorizar nuestro propio desarrollo sin dejar a nadie afuera.

— ¿Cuál es el desafío de las cooperativas en el mundo de hoy?

—Nuestros desafíos como movimiento a escala global están alineados con los objetivos de desarrollo sostenible planteados por las Naciones Unidas. En este Día Internacional de las Cooperativas, decimos que construimos sociedades sostenibles gracias a la cooperación. Tenemos casi 175 años de existencia en la era moderna, atravesamos todos los vaivenes históricos, regímenes políticos, guerras y cambios abruptos de mercado. Sin embargo, seguimos sirviendo a las comunidades porque somos ni más ni menos que las propias comunidades auto-organizadas para satisfacer sus necesidades. Esto nos da un diferencial positivo respecto de empresas que solamente buscan el lucro y es un complemento para los Estados en la búsqueda del bien común. En un mundo que tiembla por la degradación de la naturaleza, por la exclusión social de millones de personas y con una creciente inestabilidad global, seguimos apostando a una economía con principios y valores, democrática, equitativa y que ayude a construir relaciones pacíficas entre los pueblos.

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