Bajo la lupa

Grupo Geres: la debacle "sin el agro"

La crisis cambiaria desatada hacia fines de abril puso de manifiesto lo que podía percibirse desde hacía tiempo.

Domingo 07 de Octubre de 2018

La crisis cambiaria desatada hacia fines de abril puso de manifiesto lo que podía percibirse desde hacía tiempo ante el desmedido e injustificado optimismo oficial: los gigantescos déficits fiscal y, centralmente, de la cuenta corriente se constituían como condicionantes para la marcha de la actividad económica local, y más temprano o más tarde terminarían repercutiendo seriamente sobre la dinámica de la economía argentina.

La corrida contra el peso precipitó los acontecimientos, llevando al gobierno a reconocer finalmente el fracaso de su programa económico —sostenido en un vertiginoso endeudamiento externo y el ingreso de capital especulativo—, y a recurrir como prestamista de última instancia al FMI, para intentar sortear la actual crisis de la balanza de pagos ante un mercado voluntario de deuda que pasó a estar virtualmente cerrado para nuestro país.

En este turbulento contexto cambiario, la economía argentina entró en una aguda recesión en abril. Si bien la caída del PIB registrada en el segundo trimestre (-4,2% interanual y -4,0% respecto del trimestre previo) se explicó íntegramente por el desempeño del sector agropecuario (-31,6% i.a.), ya en junio el PIB excluyendo el agro disminuyó un 3,6% i.a (-6,8% el PIB total).

Esta dinámica continuó en julio, con un descenso de 2,2% i.a. en el PIB "sin agro" y de 2,7% en el nivel total. Así, pasado el efecto de la sequía, en adelante continúa la debacle de la actividad económica, arrastrada principalmente por la industria manufacturera y el comercio. En tanto, el sector de la construcción ha empezado a acusar el efecto del enorme recorte en la obra pública. Por el lado de la demanda agregada, el desplome del salario real y las altísimas tasas de interés vigentes han impactado negativamente sobre el consumo privado y la inversión, en un contexto en el cual perdura una gran incertidumbre cambiaria.

La megadevaluación del peso tuvo como resultado inmediato un gigantesco recorte del salario medido en dólares (-43% i.a. en agosto). Como fuera señalado en nuestro informe previo, en una economía dependiente como la Argentina este fenómeno funciona de forma similar a una plomada que marca el camino del salario real.

¿Te gustó la nota?

Dejanos tu comentario