El presidente de la UIA participó del encuentro "Fabricar futuro" y exigió para la industria el mismo tratamiento fiscal que para los proyectos Rigi. Pullaro dijo que "es aliado de la producción". Faltaron los gobernadores de Córdoba y Entre Ríos
18:22 hs - Jueves 28 de Mayo de 2026
Los industriales pegaron un grito federal desde Rosario y reclamaron un lugar en las decisiones de política económica nacional. Con una actividad que encabezaron el presidente de la UIA, Martín Rapallini, y el gobernador Maximiliano Pullaro, los empresarios del sector reivindicaron su rol en la generación de empleo, arraigo y desarrollo, y pidieron “equilibrar la cancha” frente a la competencia externa pero también frente a las promociones fiscales que reciben las actividades ligadas a la extracción de recursos naturales.
“La industria es el centro de un ecosistema que genera empleo directo, indirecto e inducido, lo vemos en cualquier pueblo del interior cuando una empresa cierra y desaparece todo”, advirtió Rapallini, quien asumió frente a los empresarios de la provincia un discurso inusualmente duro con la política nacional. De hecho, reivindicó la ley de software sancionada durante el gobierno de Néstor Kirchner como un modelo de politicas públicas y atacó “el mito de que la industria argentina es un sector creado artificialmente”. De nuevo volvió a la experiencia de tierra adentro “donde florecen las iniciativas de innovacion industrial”.
El problema, alertó, es que “en el mundo ya no compiten más empresas sino sistemas que tienen un fuerte apoyo del Estado”. Citó el caso de China, “el gran revolucionador de la industria a nivel global, cuya política en el sector es un Rigi (Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones) mucho más profundo que el que se implementó en Argentina”.
Roces por el Rigi
Los regímenes promocionales a “las nuevas fronteras” de la economía, como energía y minería, estuvieron en el centro del debate que se realizó en La Fluvial. El presidente de la Federación Industrial de Santa Fe (Fisfe), Javier Martín, dijo que “el cuidado del equilibrio fiscal no fue obstáculo para instrumentar el Rigi y anunciar un súper Rigi”. No pulseó contra esos incentivos ni contra las actividades extractivas, de las cuales la industria santafesina es proveedora, pero sí pidió que "se aplique el mismo criterio para las pymes fabriles”.
En esa línea, el referente provincial pidió “equilibrar la cancha más allá de los cercos perimetrales", con inversión en infraestructura, baja de costos laborales no salariales, financiación y una reforma impositiva. Y despertó el primer gran aplauso de los 600 asistentes, al mencionar entre la agenda del sector la necesidad de fortalecer la educación técnica y universitaria.
A la luz del episodio que tuvo como protagonista el secretario de Agricultura de la Nación en Maizar, fue notable la oferta de aplausos que, sin pedidos ni recriminaciones, este sector en crisis dispensó a empresarios, especialistas y funcionarios que animaron los paneles del encuentro.
El debate fiscal
El intendente Pablo Javkin también apuntó al costado fiscal de la discusión distributiva, embistiendo contra el principal relato del gobierno nacional: “Equilibrio fiscal no es tirar deuda para adelante o usar los créditos internacionales que deberían ir a urbanizar barrios, para garantizar operaciones financieras de corto plazo”, disparó. Y llamó a “alinear la capacidad de recaudación con las responsabilidades que cada vez más la Nación deja en manos de provincias y municipios”.
Puso como ejemplo la trayectoria inversa de los ingresos tributarios coparticipables, que van para abajo, de los no coparticipables, que suben. “El impuesto a los combustibles, que debería volcarse a financiar infraestructura o subsidios al transporte, recaudó en abril más que las retenciones”, subrayó. Y volvió al tema la vaca: “Por ahora, es la vaca viva, la de la región Centro, la que se cargó al hombro la inversión en infraestructura”. Y estalló: “Es absurdo centrar la discusión en las tasas municipales”.
El conflicto fiscal y el productivo se conectaron en los discursos de la mañana. El ministro de Desarrollo Productivo, Gustavo Puccini, denunció que “la mayor carga impositiva sobre las personas y las empresas es del Estado nacional”. Y desafió: “¿Cuántos Rigi le aportó el campo con las retenciones?”. El titular de la cartera productiva destacó al “orden y el equilibrio fiscal” como uno de los pilares de la gestión del gobierno provincial pero destacó que ese excedente se volcó a "apoyar al sector productivo” a través de obras de infraestructura, subsidio de tasas para créditos de inversión o capital de trabajo y alivios tributarios como los incluidos en la nueva ley tributaria. El funcionario la describió como la política anticíclica que el Estado provincial puede desarrollar para amortiguar “el impacto de una economía nacional que está en recesión”. Y celebró que en los últimos dos años la provincia lideró el ranking de creación de empleo en la construcción, por encima de Neuquén.
Pampa y cordillera
La “conquista de la cordillera” por parte de la industria santafesina es el objetivo de una de las mesas productivas claves de las 48 que funcionan en el marco del Ministerio. Se trata de la petróleo, gas y minería, que hoy cuenta con 400 empresas que hacen o buscan hacer negocios como proveedores de Vaca Muerta y lo snuevos enclaves energéticos y mineros. El gobernador Pullaro, en el cierre del encuentro, se mostró convencido de que a finales de 2027 serán 800 las firmas locales que integrarán el lote de los que quieren ligar en las cadenas de valor de las nuevas fronteras.
“El gobierno provincial siempre será un aliado del campo, el comercio y de la industria, aún cuando el discurso dominante parezca ir para otro lado”, dijo el mandatario, quien además explicó su plan: “Los recursos que ahorramos los usamos para darle potencia al sector productivo en este momento de recesión”.
Pullaro aseguró que se registraron “15 mil empleos a partir de los beneficios que da la nueva ley tributaria para desgravar de Ingresos Brutos parte del salario de los nuevos trabajadores”. Y prometió salir con una oferta de créditos a tasas subsidiadas muy potentes en la próxima Agroactiva.
Sin Frigerio ni Llaryora
El gobernador santafesino habló al cierre del encuentro acompañado por la ex vicegobernadora Gisela Scaglia. No fueron de la partida los gobernadores de Córdoba, Martín Llaryora, y de Entre Ríos, Rogelio Frigerio, quien sí estuvo un día antes en la provincia firmando convenios con su par santafesino. Los mandatarios provinciales fueron invitados y parecían confirmados hasta poco antes del inicio de la jornada, pero los problemas de agenda, o de táctica política frustraron esa foto. Sí estuvieron los responsables de las áreas de industria de esos distritos.
El año pasado, la agenda regionalista de los gobernadores, que largó en enero con un reclamo escenificado de Pullaro, Llaryora y Frigerio contra las retenciones, fue armando un rompecabezas que escaló y desembocó en una rebelión legislativa de magnitud contra la Nación. Tras las elecciones de octubre, la furia federal entró en pausa. Y es posible que los protagonistas entiendan que todavía no es hora de fotos muy disruptivas.
El nuevo mapa
Pero las tensiones y transformaciones que experimentan los territorios siguen ahí. La economista Florencia Iglesias, del Consejo Federal de Inversiones (CFI), describió este cambio estructural, en buena medida impulsado por el crecimiento de la explotación de hidrocarburos y minerales en las provincias cordilleranas, frente a las dificultades que padecen otras jurisdicciones. “Hoy la energía es el 14% de la oferta exportable del consolidado provincial pero en pocos años será el 40%”, indicó.
El organismo nacido en 1959 para acompañar el desarrollo de las provincias trabaja desde los últimos años en “una hoja de ruta para transformar los territorios, a través de una agenda de infraestructura, tecnología, gestión de recursos hídricos y planificacion productiva”, señaló. En el actual contexto, un desafío clave es lograr “una gobernanza para que las provincias se complementen en lugar de competir”. Por ejemplo, convirtiendo las regiones emergentes “en plataformas de desarrollo y no en enclaves”.
El analista internacional Juan Gabriel Tokatlian, advirtió que la disputa entre China y Estados Unidos por la influencia en América latina también se da a nivel de territorios subnacionales. A su juicio, esa disputa marcará el derrotero de la región por muchos años, pese a la ofensiva de Donald Trump para garantizarla como su patio trasero. “América latina es una zona relevante en el mundo y los chinos no se van a ir, van a contraponer su cash a las herramientas más coercitivas de EEUU”, describió. Y puso como ejemplo la hidrovía: “El gobierno argentino les puso una cláusula para que no participen de la licitación y entran como socios”.
El punto del analista es que la mayoría de los gobiernos aspiran equilibrar las relaciones con estos dos bloques dentro de un mundo en el que “el poder está mutando del Hemisferio Occidental hacia Asia, no solo China”. Un mundo “en peligro”, dentro del cual “cualquier país que apunte a agrietar más sus grietas internas corre el riesgo de inviabilidad”.
El invierno económico
Si la actual administración pone a la industria del otro lado de la griesta ideológica, el economista Martín Rapetti, de la consultora Equilibra, le dio una mala noticia: “Los países ricos, los que integran el G-7, son industriales; el crecimiento de la minería y el Oil & Gas, sumados a la agroindustria, son muy auspiciosos pero no alcanzan por sí solos para prosperar, la diversificación es lo que permite alcanzar un mayor PBI per cápita”.
En términos de coyuntura, Rapetti tampoco llevó mejores noticias al auditorio de industriales. “Hoy no veo elementos para pensar que la economía pueda tener un rebote fuerte, hay tres sectores a los que les va bien y el resto está estancado”, señaló.