"Puntas de Paris" se llamó la fábrica de clavos que el grupo Gerdau comenzó a
operar en Porto Alegre, en 1901. Hoy está 13º en el ranking mundial de productores de acero. Tiene
una capacidad instalada de casi 26 millones de toneladas anuales, en 14 países del mundo. Entre la
principales preocupaciones de la compañía se ubica la preservación del medio ambiente. "Eso les
viene de sus antepasados alemanes", los elogió Cristina Fernández en la reunión de ayer en Casa
Rosada, que se extendió por una hora con el mejor clima.
André Bier Gerdau Johannpeter llegó especialmente hasta Buenos Aires, junto a
otros tres directivos Gerdau, para verse cara a cara con la presidenta. "Confiamos en el
crecimiento de la Argentina, la mano de obra de este país está 50 años más adelante que cualquier
otro país de Latinoamérica", elogió el director y presidente de la compañía, en el encuentro con la
mandataria.
En diálogo con La Capital , el CEO de Gerdau explicó los planes de inversión y
las razones que impulsaron este nuevo desembarco en la industria pesada de la Argentina.
—¿Qué los lleva a invertir en la Argentina?
—Tenemos una relación permanente con la Argentina, somos de Río Grande do
Sul y hemos estado yendo y viniendo durante muchos años. Incluso mi padre vivió en la Argentina.
Nuestra relación es de negocios y también de cercanía. Además, la Argentina es clave en el Cono
Sur, junto a Brasil, Chile y Uruguay. Nos faltaba una inversión importante en la región y es esta
que vamos a concretar.
—¿Suman inversiones en la Argentina pensando también en Acindar, su principal
competidor?
—Nos enfocamos en nuestra inversión para colocarnos en un buen nivel para
abastecer a nuestros clientes. Será una inversión para crecer con la Argentina, algo que muchos nos
estamos proponiendo.
—¿Sobre qué temas hablaron con la presidenta?
—Se la vio muy contenta. Será una inversión que va a generar riqueza,
puestos de trabajo, impuestos para la Argentina, para Santa Fe y para Pérez. Para nosotros, como
inversores, es parte de nuestra estrategia de crecimiento en Sudamérica.
—Los salarios argentinos son mayores que los brasileños, desde una perspectiva de
renta empresaria, ¿no es más atractivo montar una planta en Brasil?
—Hay que ver todos los costos en conjunto. El salario es parte, pero
también cuentan la energía, la materia prima, la chatarra, la productividad, la eficiencia de las
personas, y otros insumos. El trabajador argentino es muy bueno y se adapta a nuestro sistema
productivo que replicamos en todas la plantas del mundo.
—La Argentina discontinuó su desarrollo industrial durante años, incluso deterioró la
formación de técnicos, ¿será un problema la contratación de mano de obra calificada?
—Este país continúa teniendo la mano de obra más eficiente de
Latinoamérica, eso lo vemos en nuestros equipos. Desde 2003 empezó una mejoría, se ve nueva
formación de personal. Es un momento de gran crecimiento. Nuestra empresa invierte mucho en
entrenamiento y capacitación, como ayudar a terminar el ciclo secundario a aquellos que no lo
tienen y también en actividades propias de nuestras plantas.
—La siderurgia consume mucha energía en sus procesos y eso trae consecuencias
ambientales. ¿Qué previsiones toman?
—Tenemos la certificación Iso 14001 en la planta, que extenderemos a la
nueva planta. Es un standard mundial que respetamos. Vemos que actuar con responsabilidad social
empresaria es un tema de sustentabilidad, más allá de si es económicamente viable. La actividad
empresaria debe ser sustentable con el medio ambiente y con la sociedad donde se desarrolla.