General Motors pone fin a las suspensiones y la planta de Alvear volverá a producir todo el mes

Desde el 19 de agosto, la fábrica de Chevrolet dejará atrás el esquema de una semana de inactividad mensual que rigió durante el último año. Operará con un turno diario de seis horas y sin personal suspendido

17:50 hs - Miércoles 05 de Agosto de 2026

Después de un año marcado por suspensiones y una actividad reducida a tres semanas por mes, la planta de General Motors de Alvear volverá a operar de manera continua. La automotriz comunicó que desde el próximo 19 de agosto dejará sin efecto las paradas periódicas y retomará la producción durante las cuatro semanas de cada mes.

La decisión modifica el esquema aplicado desde mediados de 2025, que contemplaba una semana mensual sin actividad y el pago del 75% del salario bruto a los trabajadores durante esos períodos. En enero pasado, la empresa había confirmado que esa modalidad continuaría durante 2026, en medio de la debilidad de la demanda y la necesidad de administrar los volúmenes de fabricación.

“General Motors Argentina informa que, a partir del 19 de agosto, retomará sus operaciones productivas continuas, dando por finalizado el esquema de suspensiones laborales y paradas de producción en lo que resta del año”, comunicó la compañía.

Según explicó la automotriz, el nuevo funcionamiento permitirá sostener un nivel de producción consistente para cumplir con los compromisos de exportación, que se mantienen en parámetros similares a los de 2025.

Un turno más corto, pero sin suspensiones

El nuevo esquema fue acordado entre General Motors y el Sindicato de Mecánicos y Afines del Transporte Automotor (Smata). La planta trabajará durante todo el mes con un único turno de seis horas diarias, frente a las nueve horas que tenía hasta el momento.

Aunque la jornada efectiva será de seis horas, los trabajadores cobrarán el equivalente a siete. De esta manera, conservarán un nivel de ingresos similar al que tenían con el sistema anterior, cuando trabajaban jornadas más extensas durante tres semanas y sufrían una reducción salarial durante la semana de suspensión.

La modificación también implica que dejará de haber empleados suspendidos, como ocurrió de manera periódica durante los últimos doce meses.

En términos productivos, la empresa prevé mantener el volumen proyectado para 2026. La menor cantidad de horas diarias se compensará con la continuidad de la actividad durante las cuatro semanas del mes, en lugar de las tres actuales.

Antes de la puesta en marcha de la nueva modalidad, la fábrica permanecerá detenida durante la semana comprendida entre el 10 y el 17 de agosto. La producción continua comenzará dos días después, el miércoles 19.

Desde la empresa señalaron que la medida forma parte del objetivo de fortalecer “una operación competitiva y sustentable” y ratificaron el compromiso de General Motors con la fabricación y comercialización de vehículos.

Un acuerdo para evitar despidos

La noticia fue recibida con cautela entre los trabajadores. Según informó el gremio al personal, el esquema de seis horas fue el acuerdo alcanzado con la compañía para evitar nuevos despidos en una planta que sufrió un fuerte achicamiento durante los últimos años.

Actualmente, la terminal de Alvear tiene menos de 600 empleados, cerca de la mitad de la dotación que llegó a alcanzar en sus años de mayor actividad. General Motors cuenta con alrededor de 900 trabajadores en todo el país.

El ajuste comenzó a profundizarse en 2024 mediante distintos programas de retiros voluntarios. Entre abril de ese año y febrero de 2025 se concretaron alrededor de 200 desvinculaciones. Durante enero y febrero de 2025 se registraron otras 309 bajas, entre retiros y despidos, y en noviembre pasado dejaron la planta otros 90 empleados.

La última propuesta estuvo dirigida especialmente a trabajadores con más de 15 años de antigüedad y, según había indicado Smata Rosario, contemplaba una compensación cercana al 120% de la indemnización legal.

La reducción del personal fue acompañada por paradas programadas, recortes de turnos y suspensiones salariales. A comienzos de este año, el secretario general de Smata Rosario, Sergio Gazzera, había anticipado que el gremio esperaba un 2026 “igual o peor” en materia de empleo y producción.

La caída de la producción en Alvear

La planta santafesina atraviesa desde fines de 2023 una prolongada etapa de menor actividad. En octubre de ese año, la falta de piezas importadas provocó una de las primeras interrupciones importantes y, para marzo de 2024, la fábrica ya había acumulado tres paradas en apenas cinco meses.

A ese escenario se sumó la discontinuación del Chevrolet Cruze a fines de 2023, una decisión que representó un punto de inflexión para la estrategia industrial de la compañía en Argentina. Con la salida del modelo, la actividad fabril se redujo cerca de un 50% y la planta quedó dedicada exclusivamente a la producción de la Chevrolet Tracker.

El SUV comenzó a fabricarse en Alvear en 2022, después de una inversión de 300 millones de dólares. Desde entonces, la terminal depende de un único vehículo, destinado en buena medida a mercados externos, principalmente Brasil.

Los registros reflejan el retroceso productivo. En 2023 se fabricaron 40.587 unidades, por debajo del máximo de 55.000 vehículos alcanzado en 2016. Durante 2024, la producción cayó a 24.179 unidades y las estimaciones sectoriales indican que en 2025 se ubicó cerca de los 20.000 vehículos.

La empresa sostiene que durante este año mantiene el ritmo de fabricación previsto, pese a las suspensiones. Desde el sindicato, en cambio, vincularon las paradas con una caída de las ventas y advirtieron sobre la incertidumbre que rodeaba al futuro de la terminal.

Una planta atada a las exportaciones

La concentración de la producción en la Tracker dejó a la fábrica especialmente expuesta a la evolución de los mercados externos. Brasil continúa siendo el principal destino de los vehículos fabricados en Alvear y cualquier retracción de la demanda en ese país tiene un impacto inmediato sobre la actividad local.

Durante el último período, la industria automotriz argentina también sufrió la caída de las exportaciones, el aumento de los costos y una mayor competencia de vehículos importados. Entre enero y octubre, los envíos a Brasil retrocedieron 7,7% interanual.

El sector enfrenta además un fuerte déficit en autopartes: por cada dólar exportado, se importan insumos y componentes por 8,54 dólares. Esa dependencia condiciona los costos, la disponibilidad de piezas y la competitividad de las terminales instaladas en el país.

La menor actividad de General Motors repercute más allá de la fábrica. La terminal es una de las principales industrias del Gran Rosario y mantiene vínculos con empresas autopartistas, operadores logísticos y proveedores de servicios de toda la región.

El fin de las suspensiones mensuales permitirá recuperar continuidad laboral para los empleados y previsibilidad para parte de esa cadena productiva, aunque la planta seguirá funcionando con un solo turno reducido y con niveles de fabricación muy inferiores a sus máximos históricos.