Economía

Fernanda Vallejos: "No sólo hay que bajar la inflación sino mejorar los ingresos"

La economista dijo que hay que apuntalar el consumo para sostener la reactivación y celebró la actualización de las paritarias

Domingo 27 de Junio de 2021

“No sólo hay que contener los precios y encauzar la inflación en un sendero razonable, lo que necesitamos es mejorar los ingresos”. Así lo enfatizó la diputada nacional del Frente de Todos y economista Fernanda Vallejos, a la hora de plantear los desafíos urgentes para el gobierno nacional frente a la pandemia y la pesada herencia económica. “La profunda regresividad en materia de distribución del ingreso fue obscena durante los cuatro años de la gestión de Mauricio Macri”, dijo.

Para la legisladora, una de las espadas del kirchnerismo en el Congreso y la primera mujer en presidir la Comisión de Finanzas de la Cámara de Diputados, “el principal objetivo de la política económica es que los ingresos de los argentinos crezcan en términos reales”, es decir que le ganen a la inflación. Lo considera un imperativo porque “nuestra economía está traccionada fundamentalmente por el consumo”, una variable que, de crecer, permitirá “sostener la recuperación” iniciada de manera heterogénea en distintos sectores de la economía, especialmente la industria y la construcción. “Si no hay ingresos suficientes en las familias argentinas para poder impulsar el consumo, va a ser muy difícil pensar en sostener la reactivación”, agregó al dar cuenta de una “pronunciada puja distributiva”, que tiene como dato alentador “la apertura de las paritarias y las rediscusiones” de los acuerdos alcanzados.

_ ¿Cómo evalúa la actualidad económica y qué perspectivas ve para el segundo semestre de 2021?

_ Yo lo pondría en dos planos. Por un lado hay algunos indicadores de actividad, particularmente de la industria manufacturera, la construcción, que están marcando números muy positivos. Hay que resaltarlo porque venían muy golpeadas no sólo por lo que significó el último año de pandemia, sino por la pésima performance que tuvo la economía argentina durante los cuatro años de gobierno de Mauricio Macri, donde se quebraron todas las tendencias positivas en actividad, empleo, etcétera. Por otra parte, hay que decir que esto que es positivo todavía no alcanza a ser todo lo que necesitamos que sea, porque es un crecimiento muy heterogéneo y no se siente de la manera que necesitamos en las bases sociales. Quiero decir que venimos con una profunda regresividad en materia de distribución del ingreso, que avanzó de manera obscena durante los cuatro años de Macri y en pandemia; lo mismo que la pobreza, la indigencia, la desocupación, el debilitamiento del mercado de trabajo no sólo por el crecimiento de la desocupación, sino de la informalidad y de la precarización de muchísimos trabajadores y trabajadoras. Ahora los buenos indicios se están dando en el marco de la reapertura de paritarias. Algunas que se están cerrando y firmando en estos días nos permiten pensar en cumplir con lo que es el principal objetivo de la política económica, que es que los ingresos de los argentinos crezcan en términos reales, es decir, que le ganen a la inflación porque nuestra economía está traccionada fundamentalmente por el consumo. Y si no hay ingresos suficientes en las familias argentinas para poder impulsarlo, va a ser muy difícil pensar que se pueda sostener esa recuperación que se empezó a ver a principio de año y que necesitamos que se expanda al resto de las actividades y a quienes han sido los más golpeados: trabajadores informales, jubilados. Todo eso es como una especie de reloj suizo, en el que cada uno de los engranajes hace que se mueva el otro y necesitamos que funcione armoniosamente para bien de todos los argentinos, empezando por los que están en una situación de mayor vulnerabilidad.

_ ¿Se puede intervenir en esta puja distributiva sin desbordar los cálculos previstos en el presupuesto?

_ Tenemos varios desafíos allí. Algunos tienen que ver con lo que ocurre a nivel internacional en la economía. Por ejemplo, uno de los principales problemas es que dentro del desagregado del índice de inflación, el rubro que más venía creciendo era alimentos y bebidas, que es el que más impacta en los sectores populares. Eso está muy determinado por lo que ocurre con la evolución del precio internacional de los productos de exportación de la Argentina. Luego hay un proceso, y esto siempre ocurre cuando la economía empieza a dar señales de crecimiento, de puja distributiva. En el último tiempo no se veía con demasiada intensidad y ahora empezó a aparecer más pronunciadamente. Hay que trabajar para resolverlo. No sólo hay que contener los precios y encauzar la inflación en un sendero razonable que permita previsibilidad y un funcionamiento ordenado más tranquilo de la economía en general sino lo que necesitamos también es mejorar los ingresos. Pensemos que el promedio del salario registrado en dólares de los argentinos a finales de 2015 estaba en torno de los u$s 1.800. Cuando Macri terminó su mandato a fines de 2019, había caído a u$s1.000 y hoy está en torno a los u$s 800. Además, veníamos viendo un proceso de crecimiento de los precios muy preocupante. Esas son las dos tareas que tiene por delante el Estado y el gobierno nacional. Somos optimistas, la apertura de las paritarias y las rediscusiones que se están abriendo son un dato alentador. Lucen las condiciones dadas como para que haya un proceso paulatino de índices inflacionarios más bajos en los próximos meses como el que vimos en la última medición del Indec y no tan elevados como los que habíamos tenido en los primeros meses del año. No estamos viendo un proceso tan pronunciado como el que se había dado desde mediados de agosto pasado hasta los primeros meses de este año en la evolución de los precios de los comodities. Eso tendría que ayudar a descomprimir la tensión interna sobre los precios domésticos. Igual, hay que seguir trabajando en la política de los precios, porque tenemos una economía profundamente concentrada en sectores estratégicos y sensibles, no sólo en el rubro alimentario sino en insumos que impactan en los costos de toda la cadena industrial. Esto hay que mirarlo con atención porque estas cosas impactan en la góndola.

"Hay un espacio fiscal importante para reforzar la asistencia a los sectores sociales que lo necesiten” "Hay un espacio fiscal importante para reforzar la asistencia a los sectores sociales que lo necesiten”

_ ¿Tendría que haber de parte del gobierno algún refuerzo de los programas de asistencia?

_ Hemos tenido unos primeros meses de una situación fiscal muy ordenada, de hecho incluso por debajo de lo que está previsto en la ley de presupuesto en materia de déficit fiscal, porque han mejorado muchísimo los ingresos tributarios, en particular los vinculados al comercio exterior, por los precios internacionales de los commodities. Con lo cual hay un espacio fiscal importante para poder, en la medida en que sea necesario, reforzar la asistencia a los sectores sociales que lo necesiten. En esto va a ser muy importante la evolución y situación epidemiológica. Estamos discutiendo en estos días una ley que tiene media sanción del Senado de la Nación y esta próxima tratarse en Diputados que regula de manera objetiva y a través de parámetros epidemiológicos, sobre cuáles son las actividades que se pueden abrir o cerrar. En función de esto se irá viendo la necesidad de asistir a los sectores que lo necesiten, no sólo los sociales sino los productivos. Si hay actividades que deben permanecer cerradas, obviamente van a requerir una asistencia como el año pasado, porque no sólo se trata de sostener a los sectores más vulnerables excluidos del mercado laboral sino también de preservar las fuentes de trabajo que existen, y preservar el tejido productivo y el know how que implica la industria que han sufrido mucho antes de la pandemia. Recordemos que gran parte de nuestro entramado pyme, que es la mayor parte de las empresas de capital nacional, venían muy golpeadas a finales de 2019. Durante cuatro años de gobierno de Macri más de 25.000 empresas tuvieron que bajar las persianas y las que no lo hicieron, llegaron con muchísima dificultad, casi haciendo malabares para poder sobrevivir y mantener su personal. Esto es parte de los objetivos estratégicos de la política económica, fundamental para pensar el día después de la pandemia.

_ ¿Considera que se necesita urgente llegar a un acuerdo con el FMI? ¿Debe ser una de las prioridades del gobierno?

_ El acuerdo con el Fondo Monetario no debe ser rápido, sino que debe ser bueno. La Argentina necesita un acuerdo que sea sostenible, es decir que se pueda pagar y que sea en las condiciones en el país pueda hacerlo. Argentina es un país que necesita recuperar crecimiento, reinsertarse en un sendero de desarrollo económico y social y rescatar a vastísimos sectores que vienen muy golpeados. Lo importante es que el acuerdo también sea bueno para los acreedores, porque firmar cualquier cosa a las apuradas no resulta una buena solución para nadie. Recordemos lo que pasó con Macri, se firmó una cosa insostenible desde todo punto de vista y terminó defaulteando deuda que su mismo gobierno había emitido y además en la propia moneda soberana, algo de lo que prácticamente no hay registro y con una necesidad de reestructurar la que se había emitido. Con los privados ya se ha avanzó, lo que le permitió al país un ahorro de u$s 38.000 millones y queda pendiente el capítulo del FMI, que es muy particular, porque esa deuda fue suscripta en condiciones de ilegalidad. Es algo que está cuestionado en la Justicia y donde el principal cuestionamiento es la querella criminal que impulsó el Estado por disposición del presidente de la Nación. Hay responsabilidades penales administrativas y patrimoniales de los ex funcionarios que intervinieron, desde Macri para abajo, y también el FMI ha violentado las normas de funcionamiento del propio organismo, no solamente porque se avaló la fuga de cada uno de los dólares que se prestaron sino porque además se endeudó a la Argentina en más del doble de lo que al país le correspondía de acuerdo a nuestra cuota de participación como socios del organismo. Con todo esto sobre la mesa, es indiscutible que se trata de una situación muy particular y donde no puede haber apresuramientos.

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