Miércoles 07 de Abril de 2021
Falabella fue uno de los íconos del desembarco de las grandes cadenas extranjeras en la Argentina de los 90. El arrío del legendario cartel de La Favorita, versión parroquial de otras históricas piquetas globales, fue emblema de un cambio de época que, en el caso del comercio minorista, traspasó aquella década.
La sucursal local de la cadena chilena atravesó la crisis de 2001, se adaptó y expandió en la posconvertibilidad, pero no pudo sobrevivir a la recesión iniciada en 2018, con un gobierno promocionado como amigo del capital global. Fue por aquellas épocas que comenzó un pausado y persistente proceso de ajuste del negocio, que empezó con el achicamiento de la plantilla de personal.
La pandemia le dio el golpe definitivo. En medio de un plan de reorganización del grupo en toda la región, anunció en septiembre pasado el cierre de cuatro sucursales en Argentina. Pocos meses antes ya había cerrado un local en la ciudad de Buenos Aires. “La pandemia aceleró la digitalización del retail”, señaló la firma en un comunicado. El coronavirus y las medidas sanitarias para combatirlo impactaron en la actividad económica y en los hábitos de consumo, potenciando el posicionamiento de las plataformas digitales como actores dominantes del comercio.
El principio de la pandemia golpeó a nivel internacional a las grandes cadenas de abastecimiento. La macro local aportó lo suyo: la escasez de divisas complicó las importaciones de la firma y la nueva política del Banco Central achicó los márgenes del componente financiero del negocio. A los anuncios de septiembre le siguieron nuevos cierres de sucursales en Cuyo, Buenos Aires y, finalmente, Rosario. Ya hacía varios años la tienda de Córdoba y Sarmiento había comenzado un proceso de ajuste de personal, por vía de retiros voluntarios, que llevaron el plantel de 300 a los 110 empleados actuales.
En medio de un derrumbe del 9,9% del PBI en 2020, la actividad comercial se retrajo 5,4% en términos interanuales en todo el país. En Rosario, de acuerdo al índice de facturación que elabora la Municipalidad de Rosario, la contracción fue de casi el 3%. Según la Asociación de Empleados de Comercio, se perdieron 3.500 empleos registrados en el rubro comercial de la ciudad entre 2016 y 2019. El año pasado se perdieron otros 1.200.
Con todo, los números de los últimos meses del año pasado y el inicio de 2021 comenzaron a mostrar un repunte del comercio, tanto en la comparación mensual como interanual. En Rosario, donde la facturación del rubro mostró un crecimiento del 7,5% a diciembre la recuperación es despareja. Alquileres de por medio, mientras se vuelven a llenar de a poco los locales en los centros comerciales barriales, el centro se desertifica. Y dentro del mismo espacio geográfico, la soledad de la peatonal Córdoba contrasta con la actividad de calles vecinas, como San Luis. Un proceso de deterioro que parece requerir cambios profundos para revertirlo. Un cambio de ciclo del que Falabella vuelve a ser un símbolo.