Europa acordó un plan para salvar el euro y reestructurar la deuda
Crisis global. Los bancos privados participarán del rescate griego con refinanciación y quitas. En la cumbre de la UE se decidió suavizar las condiciones de ayuda. Habrá un "plan Marshall" para Grecia.

Viernes 22 de Julio de 2011

Los líderes de los 17 países de la zona euro alcanzaron ayer un acuerdo para salvar el euro, amenazado tras el contagio de la crisis de la deuda soberana griega a grandes economías como Italia y España. Los jefes de Estado o de gobierno acordaron una reestructuración del pasivo griego, con un paqeute que incluye un segundo rescate de 109.000 millones de euros, rebajas importantes de los préstamos, la autorización para que el fondo de rescate europeo pueda comprar deuda en el mercado secundario y un compromiso de la banca para contribuir "voluntariamente" al rescate griego con unos 50.000 millones. Las ayudas públicas incluyen la participación del Fondo Monetario Internacional (FMI) en un tercio del total.

Por la gravedad de la situación vivida en los mercados, al encuentro fueron invitados la directora gerente del FMI, Christine Lagarde; el presidente del Banco Central Europeo, (BCE), Jean Claude Trichet, y representantes de la banca, como Josef Ackermann, presidente del influyente banco alemán Deutsche Bank.

La canciller alemana Angela Merkel, mostró sus satisfacción porque "Europa demostró que está a la altura de este retos". El presidente francés, Nicolás Sarkozy, advirtió, no obstante, que "lo hecho por Grecia no lo vamos a hacer por otros países". El presidente del Consejo Europeo, Herman Van Rompuy, celebró que se haya encontrado "una respuesta común a la crisis ante una situación que era realmente grave".

Privados. La contribución de la banca, básicamente mediante el aplazamiento del cobro de los bonos griegos que tienen las entidades en sus carteras, había provocado una fuerte oposición del BCE. Trichet había advertido durante los últimos tres meses que no aceptarían este tipo de canjes por considerarlos una cierta modalidad de "default selectivo", lo que e podía disparar los riesgos de contagio a otros países con dificultades, como ocurrió recientemente con España e Italia.

El funcionario habría flexibilizado su posición a cambio de importantes contrapartidas y compromisos por parte de los Estados miembros. Se trata de reforzar los usos del Fondo Europeo de Estabilidad Financiera (Feef) para que pueda comprar deuda pública de los países con problemas; refinanciar las instituciones financieras, garantizar la deuda de los países rescatados y ofrecer créditos como medida preventiva a los países que tengan necesidades sin necesidad de un plan de rescate.

La posibilidad de que el Feef compre deuda en los mercados secundarios había sido solicitada reiteradamente por Trichet, ya que permitiría al BCE liberarse de los 72.000 millones de bonos de Grecia, Irlanda y Portugal que había adquirido en lo más duro de las crisis de estos países.

Megacanje. El Instituto Internacional de Finanzas, presidido por Josef Ackermann, precisó que un 90 por ciento de los bancos se habían comprometido a financiar voluntariamente a Grecia. La cuantía de la financiación bancaria asciende de 54.000 millones entre mediados de 2011 y 2014 y a 135.000 millones hasta 2020.

El stock de deuda reducida a través de las operaciones de refinanciación y recompra de deuda asciende a 13.500 millones. Las contribuciones de la banca podrán efectuarse con distintos tipos operaciones de recompra de bonos por el Feef, para lo que se requerirá el análisis previo del BCE y el sí unánime de los Estados, operaciones de refinanciación y canje de bonos.

Las medidas inmediatas más efectivas consisten en la rebaja del tipo de interés de los préstamos del Feef hasta el 3,5 por ciento. También se alarga el plazo de vencimiento desde los 7,5 años hasta los 15 años y 30 años con 10 de carencia. El acuerdo incluye la readjudicación de fondos estructurales para Grecia en un ambicioso plan, que en los primeros borradores se habían denominado Plan Marshall Europeo para reforzar la capacidad de crecimiento y la competitividad de Grecia.

El efecto local

Entre compras de “oportunidad” y un clima externo favorable ante la solución europea para la deuda griega, la Bolsa porteña terminó ayer en suba por tercer día consecutivo. El Merval avanzó 0,93% y lo más destacado de la rueda pasó por el sector de los bonos que sostenidos por sus atractivos rendimientos treparon hasta 3,16% en el caso del Discount en pesos.