Esteban Actis: "Hay un regreso de la política industrial en Occidente"

El politólogo Esteban Actis analizó los cambios cualitativos en el proceso de globalización. El peso de la geopolítica y el proteccionismo

Domingo 02 de Junio de 2024

En el mundo las políticas de incentivos y protección a la industria están de vuelta. Esteban Actis, doctor en Relaciones Internacionales de la Facultad de Ciencia Política de la UNR, analizó esta tendencia que abrazan los Estados de los países desarrollados de Occidente, en el marco de una disputa global con China. El coautor del libro “La disputa por el poder global” destacó los cambios en la globalización y el regreso de la geopolítica como ordenador las relaciones económicas.

¿Qué está pasando en el mundo con la política industrial?

Lo primero hay que decir es que hay un regreso de la política industrial, sobre todo en los países desarrollados de Occidente. Y, de hecho, esa es la gran novedad porque muchos países en desarrollo no han dejado de hacerla en las últimas décadas. El caso de Asia es el más emblemático. Pero en Occidente, en los 90 y 2000 se había impuesto como lema que la mejor política industrial era la que no se hacía. En el último lustro esto se revirtió por motivos que comienzan a surgir en el sistema internacional, como la competencia estratégica en industria 4.0, el segmento más competitivo del capitalismo, y el ascenso de China, que ya no compite vía salario sino por diferenciación tecnológica. Eso obligó a muchos países de Europa y sobre todo a Estados Unidos a no dejar librada la transformación productiva al mercado. El otro factor es el cambio climático, la descarbonización de la economía necesita también una planificación estatal de recursos estatales. Esos dos factores explican que tengamos, según Trade Alert, más de 600 medidas de política industrial en Estados Unidos al año, 500 en China 500 y 800 en la Unión Europea. Estamos en un regreso de lo que se conoce como política industrial.

¿Qué herramientas combinan estas políticas?

En los países desarrollados, sobre todo EEUU y Europa, se comienzan a aplicar muchos subsidios. Se inyecta capital a sectores importantes de la economía, los más dinámicos en términos tecnológicos, con el objetivo de volver a tener competitividad y capacidades endógenas industriales. En los países en desarrollo seguimos viendo las clásicas medidas comerciales, sobre todo aranceles a las importaciones o salvaguardias.

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Pensar en un gran proyecto y programa de política industrial es complejo, además, porque Argentina tiene pocas instrumentos en la caja de herramientas. Los industriales pymes ven un futuro sombrío con esta política económica.

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En Argentina el nuevo gobierno desanda la política industrial y además el presidente es uno de los que pone en duda el cambio climático.

Hay varias consideraciones. Una es la contribución de Argentina a la descarbonización de su economía, en un contexto en el que todavía vamos a seguir teniendo uso de fuentes de energías contaminantes, como el petróleo y el gas, aunque en este último caso muchos plantean que sirve para la transición. En Argentina tenemos Vaca Muerta en plena ejecución y se está en la fase de descubrimiento de hidrocarburos en el Mar Argentino. Al mismo tiempo se van implementando energías limpias. Eso es un dilema sobre el que este gobierno no ha hecho muchas manifestaciones. Uno entiende que la Argentina va a tener todavía un camino en energías no limpias. Y después está la mitigación. Ahí también se requieren políticas públicas, que hoy no parecen estar en la prioridad, en términos generales.

¿Cómo ves el posicionamiento del gobierno en este nuevo escenario económico mundial?

El actual gobierno tiene una visión ideológica y un sistema de creencias que hoy está en las antípodas de este regreso de política industrial. Hay una confianza muy fuerte en que una economía sana genera de por sí los incentivos para los actores del mercado puedan llevar adelante la transformación productiva. Esa concepción es la que hoy se está abandonando en gran parte de Occidente y la que nunca fue una opción para muchos países asiáticos. Pensar en un gran proyecto y programa de política industrial es complejo, además, porque Argentina tiene pocas instrumentos en la caja de herramientas. Requiere de consensos, como los hay en Estados Unidos. Pero sí puede ser un objetivo de mínima tener algunas políticas microeconómicas que puedan robustecer y darle oxígeno a ciertos sectores que necesitan competir en un contexto internacional condicionado por las pugnas y la fragmentación, donde no prima el sistema cooperativo ni basado en reglas de juego.

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Solés mencionar que la geopolítica está cada vez más presente en las decisiones de inversión, pasando de una globalización de costos a una globalización de riesgos. ¿Cómo impactan en este escenario los últimos posicionamientos del gobierno?

Cuando hay relaciones comerciales estructuradas y canales de comercio ya establecidos, con algún tipo de rigidez, las diferencias momentáneas no afectan inmediatamente. Argentina comienza a tener un trato mucho más frío en su vínculo con China. El comercio de commodities, como el que domina la relación con ese país, no se vería afectado. Sí la inserción en un escenario de comercio internacional y de cadenas de valor que se comienza a estructurar bajo un nuevo indicador, que es justamente la proximidad política estratégica de los gobiernos. Puede ser que haya algún tipo de replanteo.

¿Esta vuelta a la dominancia geopolítica en las relaciones internacionales tiene que ver con la crisis de la globalización o por lo menos del concepto que se tenía de lo que era la globalización?

La globalización está sufriendo cambios cuantitativos. Si uno se fija en el comercio global de bienes, ve que hubo un pico hacia 2008. Luego, con la crisis financiera y los distintos shocks que le sucedieron, quedó en una meseta. El comercio de servicios sigue creciendo, sobre todo tras la pandemia. Pero más allá de la cuestión cuantitativa, tenemos una nueva globalización cualitativamente diferente. Aparece la variable geopolítica. La competencia entre grandes poderes es algo histórico en las relaciones internacionales, pero es la primera vez que se da bajo un contexto de interdependencia de la economía internacional. Esa variable comienza a jugar. Se empieza a diluir el flujo de inversión basado en costos y reglas de juego. Está cambiando la globalización tal cual la hemos conocido.