Economía

Espumantes premium, con el sabor de la altura

La compañía cumplirá 60 años en la Argentina y apuesta a sumar calidad y mercado con innovación y enología de precisión.

Domingo 10 de Noviembre de 2019

Alta tecnología, eficiencia en el manejo agronómico, logística precisa y el gusto del paladar humano. Esa conjunción es la foto que muestra Bodegas Chandon como el pasaporte hacia la viticultura del futuro, basada en la enología de precisión como la antesala de la celebración de sus 60 años en la Argentina, que se cumplirán en 2020.

Chandon, una de las icónicas maisons de Moët Hennessy _parte del grupo LVMH_ que desde 1960 se dedica a la fabricación de espumantes premium, modificó los estándares de la categoría, dándole impulso decisivo al cultivo de las variedades Chardonnay y Pinot Noir para la elaboración del extra brut. Ahora lo hacen enfocándose en los viñedos de altura, que le permiten a las variedades expresarse plenamente, una tendencia en la cual la compañía fue pionera cultivando a 1.600 metros de altura en el Valle de Uco (Mendoza).

“El espumante es amante de las zonas frías”, resumió con precisión Herve Biernie Scott, estate director de Bodega Chandon, quien llegó al país a comienzos de los 90 como responsable máximo de las bodegas del grupo en Argentina.

Justamente ese desafío fue el que el grupo se planteó cuando se arriesgó al cultivo en altura, inédito para la región y no sin los riesgos propios que impone el clima cordillerano, que por caso, este año se despachó con una nevada en plena primavera que afectó la producción de las 110 hectáreas que Chandon tiene cultivadas en sus viñedos de altura. “Perdimos 340 mil pesos por hectárea que es el costo de producción en Espinillo y Cepas del Plata, eso multiplicado por toda la superficie es mucho dinero. Duele, pero seguimos, porque esto es Chandon”, se sinceró el directivo.

La compañía busca afianzar su liderazgo a través de la innovación y también con inversión, tanto en la producción, como en la logística de manejo que permite optimizar la calidad del vino base para la elaboración de los espumantes.

En ese marco se inscribe la puesta a punto del centro prensado de última generación que funciona en la bodega de Luján de Cuyo, en el que el grupo desembolsó 6 millones de euros hace cinco años, concebido para procesar la uva entera, con certificación de procesos, trazabilidad de los mismos y una capacidad operativa de 16 líneas de trabajo en simultáneo de las cuales 10 están operativas. “La vendimia no perdona”, dijo Pablo Rabino, director de operaciones de Chandon parafraseando un viejo dicho y por eso explicó que el centro de operaciones está pensado para “asegurar que cada jugo que da lugar a un Chandón, esté garantizado”.

La innovación también tiene en el mismo predio otro mojón en el laboratorio enológico, único en América, donde se invirtieron 500 mil dólares en tecnología de biología molecular y equipamientos de última generación como el “wine scan” que permite realizar 1.440 muestras en 12 horas. Finalmente, “cuando podés medir todos los parámetros y equilibrar las variables, lo que hace la diferencia es el terroir”, agregó dijo Biernie Scott.

Con esa consigna y en pleno viñedo, los ejecutivos presentaron en sociedad el estudio de cada terruño y las características de los vinos bases que se logran. A 1.650 metros de altura en Cepas del Plata “se obtienen notas cítricas, tioles y componentes minerales”, y por tanto son “vinos delicados, largos, poseen equilibrio de acidez y mayor complejidad”, detallaron. Utilizan el índice bioclimático Winkler, un sistema de clasificación climática de diferentes zonas vitícolas que determina la mejor opción para la producción de uva.

“La disponiblidad de viñedos que tenemos es primordial. Queremos se diferentes pero marcando tendencia”, dijo el director de viñedos de Chandon, Claudio Mestre quien explicó que se está trabajando en viticultura de precisión para “llegar a cada parcela, a cada planta”.

Mediante mapeos de suelo y los registros morfológicos de la superficie _que miden disponibilidad de agua, de nutrientes y micronutrientes_ la compañía sumó innovación a otros procesos en los cuales también fue pionera como el sistema de riego por goteo o la utilización de los tanques de acero inoxidable para espumantes. En la bodega hay 2,2 millones de litros en tanques de fermentación que rotan tres veces al año.

También están trabajando en certificación de viñedos orgánicos en 35 hectáreas de Chandon y “realizando 150 hectáreas en biodinámica que estarán certificadas en 2 años”, dijo Mestre.

Este camino del vid a la botella que, la compañía abrió a un grupo de periodistas durante un recorrido por la bodega y los viñedos, buscó expresar la apuesta al negocio de los espumantes de calidad que según planteron los directivos se evidencia cabalmente en el “equilibrio” que a lo largo de los años Chandon logró consolidar con el extra brut, su nave insignia. Pero además, con el resto de su portfolio conformado por Brut Nature Rosé, Délice y Aperitif, con los que la marca sale a disputar mercado.

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