Economía

"Es bueno que se hable más de exportación"

Entrevista a Martín Rapetti, director de desarrollo económico del Cippec. El investigador de la UBA aseguró que una de las lecciones de la crisis es la necesidad de equilibrio en el sector externo.

Domingo 15 de Septiembre de 2019

Para el economista Martín Rapetti, la importancia de cuidar el equilibrio de las cuentas externas es una de las lecciones que deja la actual crisis macroeconómica. Con eso, se entusiasma también con el protagonismo que las exportaciones comienzan a ganar en la agenda de política pública. Valora, en ese sentido, la vocación mostrada por explorar acuerdos sociales para establecer “consensos básicos de política económica”. Director de Desarrollo Económico del Centro de Implementación de Políticas Públicas para al Equidad y el Crecimiento (Cippec), investigador del Conicet especializado en desarrollo económico, el también director de la Maestría en Economía de la Facultad de Ciencias Económicas de la UBA disertó en Rosario durante la presentación del libro “Experiencia Santa Fe, transformación productiva e inclusión social”, coordinado Joaquín Blanco y María Fernanda Ghilardi.

—¿Por qué se llegó a esta crisis?

—Porque se subestimaron los problemas. El diagnóstico del gobierno no fue el correcto. No vio la situación de fragilidad de una economía cuando tiene mucho déficit de cuenta corriente y depende mucho del financiamiento externo. En esa situación, cualquier episodio internacional puede generar que te dejen de financiar. El gobierno tomó mucha deuda externa, lo que fue un error de estrategia. Cambió el humor internacional, cambió la situación y eso nos llevó puesto. Después siguieron otras cosas. El resultado de las Paso no estaba en el cálculo de nadie, en el sentido de que podía crear una situación con un presidente virtualmente electo, pese a que todavía es candidato, y un presidente en ejercicio que queda con debilidad. Esa trama institucional profundizó la situación de vulnerabilidad en que ya estábamos.

—El resultado de la política económica de Macri volvió a abrir el debate sobre si su programa fue similar al de los 90 y al de Martínez de Hoz

—A veces esas comparaciones no son del todo acertadas. Durante esta administración, el tipo de cambio no estaba fijo. El problema de la convertibilidad era que abandonar el tipo de cambio fijo te generaba un problema de deuda pública y de tensión en el sistema bancario. Desde que arrancó esta crisis, a principios del año pasado, el dólar pasó de 20 pesos a 60 pesos. Ese ajuste no generó inmediatamente un problema en el sistema financiero. Y si bien la deuda argentina está en una situación de estrés no es tan apremiante como con el uno a uno. El sistema financiero, tal vez no por las mejores razones, está robusto. Tampoco es igual que con la tablita de Martínez de Hoz. En esa época hubo primero una crisis bancaria, luego vino la devaluación y luego la crisis de deuda. Ciertamente sí es común el proceso de rápido crecimiento de la deuda pública externa. Pero cada animal es distinto.

—¿Tiene justificación ese endeudamiento?

—Por un lado, creo que la mayoría de los economistas, salvo algunas opiniones muy extremas, creíamos que no había margen para un ajuste muy pronunciado. No sé si fue correcto quitar algunos impuestos tan rápidamente. Si no podés ajustar mucho el gasto y fuiste algo ingenuo en bajar impuestos, creo que la mejor manera de financiar ese déficit no era con endeudamiento externo. En todo caso había que hacer un mix de endeudamiento y de financiamiento monetario, que era lo que se venía haciendo en la administración anterior. Había un financiamiento heterodoxo que, por una transición, se podría haber usado y no se usó. Hubo ahí un error.

—Tu área de estudio es el desarrollo económico. ¿ Esta crisis deja lecciones en materia de modelos?

—Por suerte, una de las cosas que escucho mucho en la discusión público es la importancia del aumento de las exportaciones. También aprendimos que no hay recetas mágicas para que lluevan inversiones de un día para otro. Aprendimos además que uno no puede bajar la inflación del modo como se había propuesto. Al mismo tiempo se consolidó la importancia de tener equilibrios macroeconómicos, incluido el externo, y que el déficit de cuenta corriente es un problema relevante. Hay más argumentos para que se piense así.

—Alberto Fernández estuvo en Portugal analizando el “modelo” de crecimiento de ese país ¿Sirve de algo?

—Uno tiene que mirar la experiencia internacional pero sobre todo la propia. Aprender de los propios errores. No hay recetas de cocina. Todos los países tienen su idiosincracia y sus estrategias de desarrollo. La inspiración pasada e internacional es útil, pero no más que eso.

—Estuviste en la presentación de un libro sobre la estructura productiva de Santa Fe. ¿Hay allí algún aporte para proyectar a nivel nacional?

—Es un buen ejemplo en dos sentidos. Uno es su estructura productiva, por su diversidad. Un sector agroindustrial muy potente, un sector industrial consolidado c y un sector de servicios de conocimiento muy pujante. Tiene un entramado muy representativo. También hay una experiencia de articulación público y privada. Es una hoja de ruta que puede servir a nivel nacional.

—¿Pensando en un modelo exportador, alcanza el tipo de cambio?

—No. No alcanza pero no se puede sin él. Debe formar parte de la estrategia. Se necesitan políticas publicas, financiamiento, infraestructura, políticas de calidad. Pero además necesitás una macro ordenada, un entorno inflacionario más bajo y un tipo de cambio competitivo y estable.

—¿Es útil y viable basar un programa económico en un pacto social?.

—Sería muy importante que los argentinos pudiéramos construir algunos consensos de política económica, porque eso es integrador. Hay muchos candidatos que hicieron foco sobre ese tema. Y va a ser muy importante.

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