Economía

En histórica votación, el Estado recuperó el control de YPF

Después de que el tablero electrónico marcó 208 a 32, con 5 abstenciones, el kirchnerismo y sus aliados festejaron como un campeonato la votación de la ley que expropia YPF. Eran las nueve...

Viernes 04 de Mayo de 2012

Después de que el tablero electrónico marcó 208 a 32, con 5 abstenciones, el kirchnerismo y sus aliados festejaron como un campeonato la votación de la ley que expropia YPF. Eran las nueve y media de la noche, y en el recinto tronaba el ya clásico "a pesar de las bombas / los compañeros muertos / los desaparecidos / no nos han vencido". El rosarino Agustín Rossi recibía decenas de emocionados abrazos de felicitaciones por los 32 minutos de un discurso aguerrido, visceral y también político. Pero en medio de ese gozo indescriptible, el jefe del bloque de diputados del FPV recibió un abrazo prolongado, el de Hebe de Bonafini, presente ayer en la bandeja lateral del recinto de Diputados.

El Chivo escuchó un largo minuto a Hebe, que le habló al oído, y luego quedó al borde del nocaut emotivo. "Te quiero como a mi propio hijo" le habría dicho, palabra más o menos, la histórica luchadora de la Madres de Plaza de Mayo.

La recuperación del control estatal de la mayor empresa petrolera de la Argentina insumió dos días consecutivos de debate en Diputados, con la insólita participación de unos 190 oradores, sobre un total de 257 miembros de la Cámara. Nadie se quiso quedar afuera del momento histórico, como lo calificaron la enorme mayoría de oradores, incluso hasta quienes se opusieron, o votaron favorable en general pero con muchas críticas a la oportunidad o modo de llevar adelante la medida.

"Venimos a cambiar el paradigma, el petróleo ya no será un comodity para la Argentina, será un insumo básico para el desarrollo del país", sintetizó Rossi en el discurso final de la maratón de dos jornadas. El orador que lo antecedió, el radical Ricardo Gil Lavedra, minutos antes, había advertido sobre "grave situación energética" de país, y presagiando que "tenemos 11 años de reservas de petróleo y sólo ocho años de gas". El abogado radical castigó: "Menem privatizo YPF y ahora un gobierno seudo progresista la reestatiza luego de nueve años de gestión desastrosa".

El jefe del bloque radical — junto a otros bloques opositores aportaron unos 65 votos al proyecto, que se sumaron a unos 140 que suma el kirchnerismo con aliados permanentes— dedicó casi toda su intervención a criticar con dureza la gestión oficialista en materia de energía. Sólo en el tramo final de su discurso aceptó que el voto favorable debía entenderse "porque en el partido pesó más el criterio de valorar la recuperación de la empresa a control estatal, un principio histórico de la UCR".

Aunque no todos los discursos de diputados opositores, que luego votaron afirmativo en general, estuvieron atravesados por la argumentación del rechazo puro y duro, para luego convertirse, como por arte de magia, en apoyo. Un ejemplo de coherencia argumental lo dio el rosarino Juan Carlos Zabalza, jefe del bloque de PS.

El experimentado dirigente socialista, que en pocos meses ya empezó a mostrar su oficio y equilibrio para navegar en el siempre difícil Congreso nacional, no necesitó sobreactuar de opositor para explicar: "El nuestro es un voto de convicción, un proyecto político necesita de ideas férreas, sostenidas en el tiempo. Para hacer una nación se necesitan objetivos claros", sintetizó, en obvia alusión a los vaivenes ideológicos del peronismo al cabo de dos décadas.

El FAP mantuvo (con la ausencia de Margarita Stolbizer, que no participó en la sesión) el voto parejo de su veintena de diputados. A favor en general, con disidencias en particular. Aunque los argumentos escuchados de boca del GEN, o del Frente Cívico de Luis Juez, fueron muy distintos a los expresados por el diputado Zabalza.

El kirchnerismo tuvo una noche de gloria y lo festejó con ganas. Al cierre de la votación en general, y para regocijo de los propios y también de varios extraños, la marcha peronista fue cantada ritual, y apasionadamente, por los militantes de la Cámpora y del Movimiento Evita que coparon los balcones. Y por todos y cada uno de los diputados oficialistas.

La oposición, salvo el bloque del FAP, fue un festival de divisiones. Peronismo Federal, Coalición Cívica e incluso radicalismo (tres diputados se retiraron del recinto y no votaron) fueron un ejemplo de fragmentación.

Después de YPF, toda la oposición deberá barajar y dar de nuevo. Si es que no quiere desaparecer de la escena política.

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