Economía

"En 2021, el foco tiene que ser el empleo y recomponer ingresos"

La especialista valoró las políticas del gobierno para atender la crisis . Alertó sobre el impacto de la brecha cambiaria y su impacto en la inflación

Domingo 20 de Diciembre de 2020

“El foco en 2021 tiene que estar puesto en el empleo y en recomponer el ingreso de las familias para motorizar el consumo”. Así lo planteó la economista del Centro de Estudios Scalabrini Ortiz (Ceso), Celina Calore, a la hora de definir a su criterio, el rumbo que tiene que tomar la política económica el próximo año luego la profunda crisis que generó la pandemia del Covid 19 en el mundo. Y en Argentina, en particular, donde combinó con un escenarios preexistente, que combinaba “recesión con inflación”.

La economista valoró el conjunto de medidas que adoptó el gobierno de Alberto Fernández para atender la cuestión sanitaria y económica “en medio de un mundo muy convulsionado, con una caída del PBI en torno al 12%, y frente a la necesidad de sostener los salarios de las familias y contener la cuestión social”.

A modo de balance señaló que “fueron medidas bien orientadas”, pero advirtió que ahora “está faltando poner el foco aún más en la recomposición de los ingresos si el objetivo es salir de esta situación y pensar en serio en una reactivación económica”.

En ese punto consideró que “hay algunos sectores que empiezan a mostrar algunos signos de recuperación” y allí es donde debería enfocarse la política económica “para que motoricen la reactivación porque tienen fuerte incidencia en el empleo”, agregó.

Justamente, para Calore la cuestión laboral es central. “Tenemos que recomponer el mercado laboral que está muy dañado, no sólo por este año de pandemia, sino porque ya venimos teniendo una crisis de empleo desde hace más de dos o tres años”, dijo. Una variable que debe ser enfocada con “una política muy agresiva del Estado en la reconstrucción del entramado productivo”.

Pero este despegue debe tener como sustento la estabilización de un conjunto de variables macroeconómicas y para Calore, es central atender el frente cambiario. “En una economía bimonetaria como la nuestra, cuando se mantiene el dólar estable la situación se tranquiliza”, dijo la economista de Ceso, quien puso el foco sobre el impacto que tuvo la brecha cambiaria, entre el dólar oficial y los dólares Bolsa y blue, en las expectativas inflacionarias.

“Notamos que durante un año de emisión récord como fue este los precios se desaceleraron respecto del año anterior donde hubo emisión cero, con lo cual no hay una asociación directa entre ambas cosas”, dijo.

En cambio, la emisión monetaria para atender políticas como el IFE, los ATP y los créditos blandos, generaron “una presión sobre el tipo de cambio oficial a través de las cotizaciones paralelas”. Esto fue, luego de la reestructuración de la deuda, uno de “los desafíos más importantes que ha atravesado este gobierno este año en el sentido estrictamente económico”, reflexionó Calore.

“Tuvimos un par de meses con mucha presión sobre el tipo de cambio oficial a pesar de que se garantizaban las importaciones de insumos a esa cotización y teníamos un tipo de cambio diferencial para atesoramiento”, dijo. Señaló que el dólar blue tuvo mucha incidencia en estas presiones devaluacionistas y, si bien reconoció que el gobierno encontró una vía para frenarlo a través de la intervención en los mercados de dólar Bolsa, consideró que “esas medidas se podrían haber tomado antes”.

“Nosotros desde Ceso veníamos sugiriendo desde hacía tiempo una intervención en el mercado de dólar Bolsa, donde el BCRA puede intervenir porque es legal _no así el blue_ y marcábamos que se debía hacer para achicar estas brechas con el dólar oficial”, recordó. Y reconoció que “estando afuera de la gestión es más fácil criticar y recomendar una u otra cosa”.

El problema es que, en este retraso, hubo corrimientos de precios internos. “Aunque en menor medida que una devaluación brusca, estos corrimientos ocurrieron, porque si bien la economía no se maneja con el dólar informal, sí hay especulación especialmente en los valores de los alimentos, de materiales de la construcción, algo que empieza a frenar de algún modo esa reactivación económica o esa salida de la crisis”.

Aunque esa intervención oficial logró disminuir la brecha cambiaria en este último mes “no me arriesgaría a decir que es algo estable”, dijo Calore ya que “la cuestión de la falta de dólares es algo que viene ocurriendo en la Argentina hace muchos años, es una cuestión estructural y creo que hay que atacarlo desde distintos frentes, no solo con la intervención del BCRA, sino también con un seguimiento de los exportadores, para que puedan liquidar la cosecha, por ejemplo”, indicó.

Reconoció que siempre el último trimestre del año es más complejo en este sentido y recién en marzo, cuando ingresan los dólares por exportación, principalmente por el complejo agroexportador sojero, tiende a alivianarse esta cuestión.

Cuando se consolide la tranquilidad en el frente cambiario, Calore insistió en que habrá que definir políticas de más largo plazo para la pospandemia. “De cara a 2021 el eje se debería poner en recomponer los ingresos de las familias para poder motorizar el consumo, ya que durante este año se perdió buena parte del poder adquisitivo, tanto del sector privado como público”, dijo y apuntó al rol dinamizador que puede tener el gobierno en este sentido. “El Estado tiene la posibilidad de mejorar los ingresos de los trabajadores estatales y de esa manera motorizar la economía y ser una referencia”, indicó.

“Hay algunos sectores que la pasaron y la siguen pasando muy mal “Hay algunos sectores que la pasaron y la siguen pasando muy mal

“Hay algunos sectores que la pasaron y la siguen pasando muy mal, y otros que se han beneficiado durante la pandemia como los de servicios de salud, o alimentos, rubros que se potenciaron, de modo que ahí se podría dar el ejemplo con una buena paritaria o recomposición salarial para que a través de esos sectores se puedan recomponer los ingresos de la economía”, agregó.

Esta recomposición se torna urgente si se tiene en cuenta que más del 45% de la población está bajo la línea de la pobreza. “Son argentinos y argentinas que no llegan a cubrir la canasta básica total y otro tanto bajo la línea de la indigencia, que es un porcentaje muy elevado que directamente no pueden alimentarse, con lo cual, el foco tiene que estar puesto en el empleo”, agregó la economista de Ceso. Y valoró que en el presupuesto nacional haya “algunos indicios de que el gobierno va poner mucho foco en la obra pública”.

“En el corto plazo creo que todo esto dependerá mucho de lo que suceda con el tema de la pandemia, si Argentina tendrá que enfrentar o no una segunda ola de contagios y si llega la vacuna”, indicó Calore, todos aspectos que ponen en vilo la reactivación. “Tener una nueva parálisis de la economía nos hace mucho daño porque para sacar a los sectores en crisis es difícil”, planteó.

Finalmente, consideró que un punto importante para 2021 es “poner el foco en la inflación”, ya que “si bien bajamos 20 puntos respecto del año pasado, estamos en un nivel muy elevado, más aún en tema alimentos y eso es algo que preocupa porque muchos argentinos no pueden comer”, concluyó.

Prioridad: recuperar la capacidad adquisitiva

El ministro de Desarrollo Productivo, Matías Kulfas, aseguró que el objetivo central del gobierno para 2021 es “recuperar la capacidad adquisitiva del salario”, lo cual generará un “efecto virtuoso de mayor consumo, más producción y más inversiones”.

El ministro definió que, ante el escenario de la pandemia, “en 2020 se puede hablar de que los salarios de convenio le empatan a la inflación”, pero aseguró que “el año que viene el objetivo central es poder recuperar la capacidad adquisitiva porque esto genera un efecto virtuoso”.

En ese sentido, ponderó que fue “un año de esfuerzo enorme para atender la crisis que dejó el gobierno anterior con una deuda que había que reestructurar; con una economía paralizada, tasas de interés por las nubes; con 25.000 pymes cerradas y un sector industrial atravesado por una crisis macroeconómica seria”.

Kulfas reconoció que “este año fue dificilísimo, y tuvo sobre todo entre abril, mayo y junio a casi la mitad de la actividad productiva parada o con dificultades de funcionamiento y en ese escenario se puede hablar de salarios de convenio que le empataron a la inflación”.

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