Economía

En 2010, la inflación vuelve a pedir protagonismo

Todos miran al 17 como número puesto y no se trata precisamente de la lotería. Las previsiones, aunque con los márgenes de error propios de la Argentina, se realizan sobre el porcentaje de inflación que se registrará en 2010, un año que se prevé de recuperación económica pero también de complejo reacomodamiento fiscal y monetario.

Domingo 15 de Noviembre de 2009

Todos miran al 17 como número puesto y no se trata precisamente de la lotería. Las previsiones, aunque con los márgenes de error propios de la Argentina, se realizan sobre el porcentaje de inflación que se registrará en 2010, un año que se prevé de recuperación económica pero también de complejo reacomodamiento fiscal y monetario.

Aunque los economistas escapan a la tentación de los pronósticos rápidos después de un año en que los yerros fueron más que los aciertos, reconocen que un conjunto de factores, especialmente de raíz doméstica, serán determinantes a la hora de analizar la pauta inflacionaria, que el gobierno estimó en el presupuesto del año que viene en apenas el 6,1% y que ellos entienden será casi tres veces ese número.

En ese eje incluyen el arrastre inflacionario de este año, los ajustes salariales y la recomposición de las tarifas de servicios públicos que ya comenzó a darse y se profundizará a partir del año próximo, variables claves a la hora de pensar en la evolución de los precios en la Argentina.

Todo eso en el marco de una economía que crecerá modestamente (entre el 2,5% y el 3,5% según los pronósticos) pero que volverá a recuperar sus capacidad de consumo, frente a un sector productivo que ya no tiene, como en 2001, una capacidad ociosa suficiente para abastecer una demanda en aumento, sin trasladarlo a precios.

Dos dígitos

"La política económica no va a dar señales de que la inflación pueda ubicarse en torno a un dígito el año próximo”, dijo el economista de Abeceb.com, Mariano Lamothe. Explicó que sólo la inercia inflacionaria de 2009 y los ajustes salariales previstos mantendrán una expectativa de alza de dos dígitos.

Para el economista Eduardo Remolins, “el 15% parece ser un número lógico para el año que viene”, en función de la reactivación.

“Si se había frenado en algo la presión inflacionaria por la desaceleración este año, probablemente en 2010 esto no va a estar porque se prevé un crecimiento de la economía moderado del orden del 3 ó 4%”, dijo.

Por tanto, “los precios atrasados que fueron regulados y los que se mantuvieron controlados, ahora habrá que ponerlos al día y eso va a hacer que el nivel de inflación el año próximo sea más alto”.

El reacomodamiento de las tarifas de servicios públicos a nivel nacional y en los territorios provinciales marcan un indicio claro de que se terminó el status quo de los últimos años en materia de precios en ese segmento.

En octubre la Empresa Provincial de la Energía dispuso una suba del 9% en la tarifa de la luz y prevé hacer otro retoque del 6% el año próximo. La compañía estatal había aumentado sus tarifas un 40% en 2008 (en febrero y en agosto), con lo cual con el reciente incremento, las tarifas quedarán casi un 50% arriba en un año y medio. Además, Aguas Provinciales de Santa Fe (Assa) ya empezó a preparar el terreno. El mes pasado los directivos de la empresa aseguraron que la tarifa del servicio de agua potable en la provincia es una de las “más bajas” del país.

En octubre pasado también fracasó la estocada política en la Cámara de Diputados de la Nación para derogar los aumentos de las tarifas de la energía a usuarios domiciliarios. La oposición pretendía poner fin al decreto 2067/08 que dispuso los cargos que incrementaron las tarifas de gas y las resoluciones que aumentaron el costo del servicio eléctrico —en este caso en Buenos Aires— hasta un 300 por ciento o más, en las zonas de las prestadoras Edenor, Edesur y Edelap.

La medida, cuya implementación fue postergada durante los meses de invierno en función del impacto de las bajas temperaturas, comenzó a regir en pleno el mes pasado cuando el gobierno finalmente decidió restablecer el cargo especial (para el pago de importaciones) en las tarifas de gas y eliminó los subsidios a los medianos y altos consumos, así como los correspondientes a la energía eléctrica de usuarios residenciales.

Con la nueva tarifa a la energía eléctrica y al gas natural el gobierno se ahorrará anualmente 1.500 millones de pesos en subsidios, pero además recibirá un ingreso extra de 400 millones de pesos anuales en concepto del IVA.

Para el economista Miguel Kiguel, “los atrasos tarifarios son una amenaza para la inflación” y en honor a lo que viene sucediendo, serán una de las piezas claves del escenario de precios en los próximos meses.

Impuestos y servicios

A eso también se le suman también los intentos de los estados provinciales que, encorsetados por la falta de recursos, volvieron a la carga con reformas fiscales que incluyen subas de impuestos (inmobiliario rural y urbano; ingresos brutos y sellos en Santa Fe), que en el plano nacional arrancó con el incremento del monotributo en porcentajes que en algunos casos superan el 100%, un proyecto que esta semana obtuvo media sanción en Diputados.

Para Lamothe, el reacomodamiento de los precios regulados en el segmento de servicios no es tan relevante a la hora de medir la inflación. “Los servicios no mueven el costo de vida, salvo el transporte, luz y el gas, no tienen gran incidencia en el gasto de hogares, que es menor de lo que se puede pensar y tiene más un impacto mediático que real”, dijo.

Y comparó: “Si uno mira que por bimestre gastaba 40 pesos, es decir 20 pesos por mes, es la quinta parte de lo que gasta en cable, o celular, o lo que vale un kilo carne y se consume durante todo el mes”, dijo y explicó que en valores de ese tipo un aumento del 50% tiene un impacto marginal en la canasta”.

El director de la carrera de Economía en la Universidad del Centro Educativo Latinoamericano (Ucel), Diego Marcos, consideró que la recomposición de las tarifas públicas “es la estrategia de la sábana corta”, ya que “si soltás tarifas saneás a las empresas de servicios, les das rentabilidad y ahorrás en subsidios, pero eso genera inflación. Si no lo hacés hay que disponer de subsidios y financiar ese gasto”, dijo y en ese punto juegan en contra las necesidades de financiamiento que tendrá el gobierno el año próximo en un año que será muy peleado en términos políticos y en el que apremiarán los reclamos de los estados federales.

En ese punto, la directora de la cátedra de Economía de Idied Universidad Austral, Ana Navarro de Gimbatti, apuntó que “las restricciones fiscales y de financiamiento aseguran durante 2010 el aumento de las tarifas de los servicios públicos para suplir la necesaria disminución de los subsidios”. Estos aumentos “producirán saltos en el nivel de precios”.

Variables exógenas

Aunque pretendió esquivarla con políticas domésticas, la Argentina no quedó indemne de los efectos de la crisis internacional, que primero empezó a mostrar sus estragos en el empleo pero promete, como coletazo de más largo alcance en el tiempo, incidir en las variables monetarias de los países emergentes.

En ese marco, la evolución de los precios también estará condicionada por la evolución del dólar en el mundo. “Si no vuelve un escenario de pánico como en 2008 y sigue habiendo flujos de capitales como hasta ahora hacia los países emergentes, habrá en el mundo una tendencia a la apreciación de las monedas y a la depreciación del dólar”, dijo Marcos.

Como correlato, “eso mete presión sobre el tipo de cambio y los países salen en mayor o menor medida a ponerle freno a esa apreciación cambiaria”, una política recurrente del Banco Central de la República Argentina (BCRA) por estos días vía acumulación de reservas.

Si esta valla de contención no opera, es inevitable el traslado a los precios domésticos.

Aunque hay claros indicios de que en el país la autoridad monetaria está actuando en consecuencia, la tendencia a mayores presiones a la apreciación nominal de las monedas también será un condicionante de la inflación el año que viene en la Argentina.

La macro

De hecho, “si se mantiene la recuperación de la economía internacional, si el dólar continúa depreciándose afectando favorablemente el precio de los commodities y la sequía sufrida durante 2009 no se repite en 2010, la tasa de recuperación de la economía argentina podría ser mayor a la proyección oficial de 2,5%”, reflexionó Navarro de Gimbatti.

De ese modo, como la inflación es una variable procíclica, los precios crecen cuando la economía se expande salvo que la economía cuente con una gran capacidad de producción ociosa como a comienzos de 2002, pero a su juicio, “el escenario 2010 no tiene estas características”.

Para la economista, son “poco creíbles” las estimaciones de inflación oficial que el gobierno calcula para 2010 por debajo del 7%, lo que significa una proyección de aumento mensual de los precios del orden del 0,5%. “A pesar de la recesión de este año, niveles tan bajos de inflación como los que prevé el gobierno sólo se registraron entre mayo y julio de este año (medida por el índice de precios que calcula el Ipec en la provincia de Santa Fe), es decir, durante los meses en los cuales la recesión fue más notoria”, argumentó Navarro de Gimbatti.

En ese punto, Kiguel fue más categórico. “La inflación viene desacelerando pero ya lo hizo todo lo que podía. Cuando la economía tome vigor y se encuentre con cuellos de botellas la inflación va a subir”, reflexionó el economista.

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