Empleo: entre el rebote y el ajuste
Economistas advierten que la reactivación actual está disociada de las variables sociolaborales. ¿Coyuntura o factores estructurales?

Domingo 11 de Julio de 2021

Un rebote sin derrame. Eso es lo que ve la consultora P&G al cruzar los indicadores de actividad económica, que mostraron un crecimiento en el primer trimestre del año, con las cifras de empleo del mismo período. Esta brecha, señalan los autores del informe, es más marcada en la provincia. Y se preguntan si la recuperación tarda en derramar o si la pandemia aceleró un cambio estructural asociado a la “destrucción creativa”.

En base a los datos del Indec, los economistas Pablo Olivares y Gonzalo Saglione ven “un mapa de rebote de actividad, fragmentado sectorialmente y disociado del empleo”. En un extremo, hay algunas actividades que ya observan niveles superiores a los cuatro últimos años. En el otro, están quienes siguen sin recuperar el nivel de 2019. Pero las variables sociolaborales “no muestran cambios”.

En Santa Fe el rebote es más intenso pero también más disociado de las variables sociolaborales. Si bien la pérdida de trabajadores registrados se frenó en marzo, aún había 25 mil menos que en marzo de 2018. En la capital de la provincia, la tasa de actividad superó su mayor registro histórico. Podría deberse, señalan en P&G, al “efecto aliento”, impulsado por la misma reactivación. O, más probablemente, al fenómeno del trabajador “adicional”, por los menores ingresos.

En todo caso, la disociación observada entre variables de producción y variables sociolaborales es clara. Y es, en primer término, una señal de incremento de la productividad de las unidades de producción. Que puede obedecer a factores coyunturales o a cambios estructurales introducidos por la pandemia.

En el primer caso, apuntan los economistas, podría tratarse de una ganancia de productividad de las empresas o de una recuperación de la que se debió resignar en la pandemia. “Si esa fue la situación, la disociación sería transitoria, aunque no se corrija en el corto plazo”, advierten.

Pero abren también otra explicación, derivada de los cambios en las formas de producir, transportar y consumir, acelerados por la irrupción de la pandemia. .

Se trataría, en ese caso, de una suerte de proceso de “destrucción creativa” como la describía Schumpeter, con la prevención de que “tales procesos en los países en desarrollo siempre conllevaron un tránsito más traumático”. La alteración de las relaciones productivas arrastra a las laborales. “Es discutible si el ajuste se observará de la manera más visible, como los despidos”, o a través de “ modalidades más graduales y menos perceptibles”. Por ejemplo, no reposición de personal, planes de retiros anticipados, acuerdos individuales para seguir trabajando desde su casa, mejora en el poder de negociación de las empresas frente a los gremios, etcétera.

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