Economía

El verano pone a prueba la provisión de energía

“Somos víctimas de nuestro propio éxito”. La frase del jefe de gabinete, Alberto Fernández, suena como una extraña ironía en momentos en que las restricciones energéticas recrudecen en el marco de un verano muy caliente.

Domingo 13 de Enero de 2008

“Somos víctimas de nuestro propio éxito”. La frase del jefe de gabinete, Alberto Fernández, suena como una extraña ironía en momentos en que las restricciones energéticas recrudecen en el marco de un verano muy caliente. Problemas que no sólo se evidencia en la distribución de electricidad sino también en la provisión de naftas y gasoil, sector en el cual las denuncias de escasez por parte de los empresarios de estaciones de servicio llevaron al gobierno a cerrar transitoriamente las exportaciones.

Sin embargo, hay un punto de razón. La explosión de demanda que acompañó los últimos años de crecimiento económico puso al límite la oferta de bienes y servicios. La crisis energética es un problema mundial, que incluso figura entre los principales factores que señalan los economistas como contribuyentes a la posibilidad de un escenario de inflación y, eventualmente, desaceleración. Pero en Argentina tiene condimentos particulares, derivados de la falta de inversión, las presiones por aumentos de tarifas y la decisión política del gobierno de mantener bajo control los valores al consumidor.

La administración de Cristina marcó un cambio de orientación. La puesta en marcha del plan de uso racional de la energía eléctrica significó blanquear por primera vez la existencia de problemas en el área y, al mismo tiempo, fue una señal sobre la intención del gobierno de atacar el problema también por el lado de la demanda. Incluso con algunas exageraciones, como el relevamiento ordenado sobre los acondicionadores de aire en los edificios. Más sinuoso es el camino de las negociaciones sobre precios y tarifas, que podría transitarse a partir del primer trimestre de este año con la revisión tarifaria de las distribuidoras metropolitanas y que podría se replicado en las empresas del interior.

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