Economía

El tarifazo, un negocio para pocos y problema para muchos

Federico Bernal analizó la política tarifaria del gobierno de Macri y la transferencia de recursos que representó hacia los sectores más concentrados

Domingo 10 de Junio de 2018

El incremento del gas y la luz -también del combustible- se convirtió en un tarifazo. Con la llegada de la gestión macrista comenzó la quita de subsidios y el importe de las boletas de los servicios públicos picó en punta tanto para los hogares como para las industrias y los comercios. Lo que comenzó con un pequeño malestar por la inesperada alza de los valores se transformó en algo más que bronca dos años después de que el gobierno autorizara a sumar altos porcentajes de incrementos en forma continua. En el libro "La estafa del tarifazo: sobre el fraude del siglo y aportes para la defensa del interés popular y democrático", Federico Bernal, bioquímico y biotecnólogo de la Universidad de Buenos Aires y director General del Observatorio de la Energía, la Tecnología y la Infraestructura para el Desarrollo (Oetec), explica con datos y números concretos el verdadero trasfondo de la suba de tarifas. La quita de subsidios a la energía implicó "una transferencia colosal de ingresos de los usuarios a las empresas del orden de 5 puntos del PBI, es decir 16.500 millones de dólares", señaló

"Estos estafadores, encabezado por el Ejecutivo, nos están robando a todos los argentinos. A través del engaño, el perjuicio patrimonial es para todos los argentinos", subrayó el investigador, que presentó el libro junto a la senadora nacional María de los Angeles Sacnun.

El investigador de la Universidad Nacional de Lanús y docente invitado en varias universidades públicas del país da cuenta en su libro los verdaderos motivos que llevaron al presidente Mauricio Macri rápidamente a vetar la ley de emergencia tarifaria que el Senado sancionó y que retrotraía las tarifas de los servicios públicos a noviembre pasado. Impulsado por el reclamo de una gran parte de la sociedad, la norma además disponía que los aumentos no superen el índice de variación salarial para usuarios residenciales y el de precios mayoristas para las pymes. Por otra parte, establecía que las empresas distribuidoras de electricidad y gas deberán devolver lo que se cobró de más hasta el momento.

Durante su paso por la Feria del Libro de Rosario, Bernal también se mostró alarmado por un reciente pedido de las empresas de gas. "Enargás aprobó que la base tarifaria se multiplique por 33, es gravísimo. Se hizo sin ningún justificativo y después de la segunda audiencia pública que avaló las últimas subas", dijo el autor.

"Las empresas fueron y dijeron que las consultoras que contrataron determinaron que debían multiplicar la base tarifaria por 33, en realidad dijeron que debía ser por 60 pero el Enargás aceptó que las empresas pidieran el 33. Ojo, no es multiplicar la tarifa por 33 sino que tiene que ver con el mecanismo de fijación. Eso en breve va armar un flor de despelote", reiteró.

Según Bernal, "eso habla de la rentabilidad que están teniendo las empresas que está en el 8 o 9%, que se basa en todos los activos", con lo cual "les estamos pagando por los gastos, mantenimiento, la rentabilidad y como si fueran a hacer toda la infraestructura gasífera que heredaron de nuevo", subrayó.

Durante su trabajo en el observatorio, Bernal analizó en varias oportunidades la situación energética del país. En ese sentido, explicó que la administración macrista ha blandido desde la campaña electoral el argumento de "crisis energética" para diagnosticar el resultado de la política kirchnerista en el sector, asegurándole a la población será el encargado de salvarnos del supuesto colapso energético.

"Convencieron a la mayor parte de la sociedad y en contra de sus propios intereses, que consumir mucha energía es malo y que tarifas baratas y subsidiadas son enemigas de su bolsillo y calidad de vida", dijo Bernal.

En cambio, indujeron a pensar que "la salvación, timoneada por experimentados empresarios y ex secretarios de Energía, implicaría una masiva expiación de los pecados y vicios derrochadores y fiesteros (dícese de la fiesta popular) mal adquiridos por la población", indicó.

Es así que "el mejor equipo de los últimos cincuenta años ayudaría, pues, a transitar el difícil pero obligado cambio, y con él, la concreción de todas estas promesas: reducción de importaciones, crecimiento de la producción, energía abundante y demanda rebosante. También seríamos acreedores, nos anunciaban, de tarifas sin incrementos, lluvia de inversiones, transparencia como denominador común, revolución inédita del empleo en el sector, federalismo energético para todas las provincias, mejoramiento en la calidad de los servicios públicos y cada vez más ciudadanos incorporados a la electricidad y al gas por redes", puntualizó el especialista.

Promesas incumplidas

El investigador explicó que, como sucedió con las restantes promesas, la realidad demostró todo lo contrario. "Se batieron récords de importaciones, la producción de gas y petróleo se desplomó, la energía es un bien de lujo cada vez más escaso y la demanda no para de caer; asimismo, las tarifas (indexadas al dólar) no cesan de aumentar, las inversiones son insignificantes o nulas, la concentración y cartelización es espeluznante, los conflictos de intereses insostenibles, los entes reguladores están intervenidos por las empresas, la poda de derechos laborales para el sector petrolero es inédita en la historia, las provincias pagan cada vez más las tarifas y demandan cada vez menos, y el acceso ciudadano a los servicios de gas y electricidad se encuentra en franco retroceso", detalló.

Por eso se dio "la necesaria crisis fabricada o inducida por el neoliberalismo en el poder, de tal suerte de justificar las políticas y medidas puestas en marcha desde diciembre de 2015 a la fecha", argumentó Bernal. El especialista señaló que se trata de "un neoliberalismo en el poder que se expresa a través de un cartel de empresas energéticas con poder de ministerio presidido por el grupo Shell (Bernal se resiste a hablar de Ministerio de Energía) y aliado al fundamentalismo ambiental, este último con su romántica propuesta de vivir como en la época de las cavernas en nombre de los osos polares, las ballenas y los icebergs", mencionó irónicamente.

"En fin, con Mauricio Macri la energía dejó de ser un derecho humano; dejó de ser una herramienta de desarrollo económico, promotora de igualdad social y provincial, promotora asimismo de industrialización y de una genuina modernización del aparato productivo nacional. La energía, a partir de Macri, pasó a ser una mercancía y una poderosa herramienta de ajuste, de desindustrialización y achicamiento del mercado interno. En otras palabras, un negocio concentrado en un puñado de empresas, así como en un círculo íntimo de empresarios inescrupulosos amigos y parientes del presidente de la Nación", resaltó.

En su exposición en Rosario habló de algunos datos precisos y recordó que el propio economista jefe de Fiel (Daniel Artana) a fines de abril le puso números a la transferencia de recursos. "Los dos años de quita de subsidios a la energía implicaron una transferencia colosal de ingresos de los usuarios a las empresas del orden de 5 puntos del PBI, es decir 16.500 millones de dólares, y la mitad los puso el sector residencial, las familias argentinas. Si el economista jefe de Fiel está diciendo que la supuesta reducción de subsidios no implicó otra cosa que una transferencia colosal de ingresos hay por lo menos algo extraño", explicó.

Por otra parte, Bernal recordó que actualmente la inversión de las compañías energéticas es "prácticamente nula", en cuento a expansión de los servicios.

"Desde que asumió Macri se registra el peor crecimiento desde que el Enargás mide esto en el 93. En las inversiones en hidrocarburos todavía están debajo de inversión de 2015, la producción de petróleo sigue cayendo, la de gas la están levantando pero sólo gracias a Techint en Vaca Muerta, y recién este año gracias al plan gas nuevo que inventaron, que premia a los nuevos proyectos de gas no convencional. En dos años la transferencia a las petroleras fue de 7 mil y pico de millones de dólares", detalló.

Pocos que ganan mucho

Además, Bernal mencionó la exorbitante ganancia que acumularon las empresas energéticas en los últimos tiempos. Pampa Energía ganó 5.500 millones de pesos el año pasado, Caputo 3.200 millones de pesos y Camuzzi Pampeana unos 800 millones de pesos.. "Por ejemplo, Gas Cuyana y Gas Centro, las dos distribuidoras de Caputo, ganaron 1.360 millones de pesos y ya repartieron dividendos por 1.310 millones, es decir el 96% de lo que ganaron", apuntó.

Otro dato que inquieta a Bernal tiene que ver con la cantidad de petróleo que se importó en el primer cuatrimestre de este año, que supera todo el petróleo que se importó entre 2003 y 2015. Se lamentó de que "movieron algunos números para cambiar un poco la ecuación", y consideró que "están muy desesperados".

"En combustibles aumentaron las importaciones. La autosuficiencia se vino abajo. En las refinerías ingresa cada vez más petróleo importado y eso no es porque se están equivocando, tiene que ver con que más se importe o menos se contribuya a la producción más lógico suena o justificable suena pagar por el precio de la energía los precios internacionales. Y así las empresas ganan más", explicó el especialista en energía quien también recordó que desde que el ex titular de Shell Juan José Aranguren asumió como ministro de Energía la compañía de bandera YPF perdió 4 puntos de su participación del mercado (de 58% paso a 54%) y la empresa de hidrocarburos anglo-holandesa ganó justamente 4 puntos de participación en el país.

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