Economía

El sector inmobiliario local busca un modelo de negocios basado en sectores medios

La inflación y el impacto en los precios modifica uno de los mercados más dinámicos de la región. Los operadores señalan que se agota el esquema de inversión de la renta del agro.

Domingo 06 de Abril de 2014

El mercado inmobiliario en la posdevaluación está “en movimiento”, acordaron representantes del sector. Sin embargo, advirtieron que la inflación impacta en los nuevos proyectos y se traslada a los precios. El desafío, sostuvieron, es trascender el modelo basado en la inversión de pequeños y medianos productores agropecuarios de la provincia, y atender la creciente necesidad de vivienda de los sectores medios.

   Convocados por el posgrado en Emprendimientos Inmobiliarios que dicta la Facultad de Ingeniería de la Universidad Nacional de Rosario, referentes del mercado inmobiliario participaron de la charla “Escenarios del Real Estate posdevaluación”, que se realizó el 19 de marzo en el salón de actos de esa casa de estudio.

   Allí, representantes de cámaras inmobiliarias, constructoras y colegios profesionales analizaron la situación del mercado. Coincidieron en que la devaluación sumó incertidumbre en las primeras dos semanas, pero, aseguraron, el mercado está activo.

   Indicaron que existe una pesificación de hecho desde hace tres años, con la implementación de la restricción a la compra de dólares, y plantearon que la inflación debería moderarse.

   Además, si bien consideraron que la construcción sigue funcionando como refugio de valor, el modelo basado en la inversión de la renta del agronegocio comienza a agotarse. Según sostuvieron, deberían crearse mecanismos para responder al déficit habitacional que sufren especialmente las clases medias.

   Marcelo Gustafsson, presidente de la Corporación de Empresas Inmobiliarias de Rosario (Ceir) reconoció que la devaluación implicó en principio un “quiebre”, en el que fue difícil “analizar el rumbo” que iba a tomar el mercado. No obstante, tomando como base una encuesta realizada por la Ceir a sus asociados, señaló que las expectativas económicas para el 2014 son más positivas en cuanto al desempeño de su empresa y la ciudad _siete de cada diez creen que el 2014 será igual o mejor que el 2013_, y más negativas a nivel país _la mitad cree que será peor, y sólo el 6% considera que será mejor_.

   Carlos Rovitti, presidente de la Cámara de Empresas Inmobiliarias de Rosario (Cadeiros), subrayó que “el mercado está en movimiento”. Convocó a los distintos actores a “darle un marco de previsibilidad” al mercado, y a trabajar para recuperar la confianza del “consumidor final”, al que caracterizó como “un actor hoy perdido”.

   Tanto Gustafsson como Rovitti coincidieron en que el mercado inmobiliario está pesificado de hecho, a partir de la restricción a la compra de dólares. Rovitti estimó que la pesificación alcanza al 97% del mercado, y sostuvo que deben realizarse “operaciones enganchadas”, ya que “el dólar no está”. Por su lado, Gustafsson destacó que, si bien el peso es la guía, hay mayor resistencia de utilizar la moneda nacional en aquellas personas que “venden para atesorar”.

Costos y beneficios. Por su lado, Marcelo Passardi, presidente de la Asociación Empresarios de la Vivienda y Desarrollos Inmobiliarios de la provincia de Santa Fe (AEV), destacó el impacto de la inflación en la compra de materiales, y estimó que las paritarias del sector rondarán el 30%.

   Advirtió que los incrementos se trasladan a los precios y que, incluso, puede frenar el avance de nuevos proyectos: “Fabricar vivienda es igual que cualquier cosa; si no dan los costos, no se hacen”, afirmó el dirigente y titular de la AEV.

   Desde una perspectiva más optimista, José Saruá, presidente del Colegio de Arquitectos de la provincia de Santa Fe, consideró que los expedientes de nuevas construcciones “van a superar a otros años”. En un contexto de incertidumbre y de pérdida de poder adquisitivo, “la gente preserva dinero, ahorra a través de la construcción”, dijo.

   En sintonía similar, Javier Grandinetti, presidente de la Federación Inmobiliaria de la República Argentina (FIA) destacó que “la volatilidad de los bonos” genera que fondos de inversión se “vuelquen a bienes tangibles”. Caracterizó que se trata de un “mercado con excedentes financieros”, y que si no se vende, es por “mala comercialización o mala fijación del precio” de las unidades. En este escenario, sostuvo que los corredores deberían comportarse como “los agentes de bolsa” y “repartir el riesgo, en nuevos productos”.

Fragmentado. El titular de la FIA caracterizó al mercado inmobiliario como cada vez más “especializado y fragmentado”, en el que las unidades de gama baja son las que tienen más dinamismo, y las de gama alta son las más buscadas para el consumo.

   Rovitti destacó que a partir de la reforma del Código Urbano aprobada en 2008, “prolifera oferta por fuera de los sectores tradicionales”, lo que constituye “otro producto para otro público”.

   Por su lado, el presidente de Fundar, Angel Seggiaro, advirtió que “en los suburbios existe el lamentable componente de la inseguridad”, por lo que los nuevos emprendimientos “deben tener escala suficientemente grande para tener gastos centrales bajos y seguridad propia”.

Modelos. Además, Seggiaro planteó el debate sobre la orientación del mercado inmobiliario. Consideró que “el ahorro como motor de la construcción se empezó a agotar”. Recalcó que existe un “déficit de vivienda”, y que “debe crearse otro modelo”, que atienda “la necesidad social del usuario”.

   Rovitti estimó que este déficit a nivel nacional es de “cuatro millones de viviendas”. “El sector medio no llega al techo propio”, afirmó, por lo que el objetivo debería ser “satisfacer esa necesidad”.
  En este sentido, Saruá destacó la importancia de planes como el Procrear, más allá de ciertas diferencias en su implementación. Sostuvo que el desafío para las empresas es constituir “fideicomisos financieros, para clase media, joven”. •

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