El rechazo del megarescate abre una dura crisis política en Estados Unidos

Martes 30 de Septiembre de 2008

La rebelión de los congresistas estadounidenses contra el plan de rescate de 700 mil millones de dólares, impulsado por el presidente George W. Bush y consensuado con los líderes legislativos y los candidatos de los partidos democráta y republicano, no sólo sembró el terror en los mercados financieros sino que abrió una profunda crisis política en Washington. Más de dos tercios de los representantes republicanos y el 40 por ciento de los demócratas se opusieron al proyecto de ley.

Muy pocos representantes resultaron estar dispuestos a respaldar una medida inmensamente popular a cinco semanas de los comicios presidenciales en el país del norte.

El presidente George W. Bush y varios legisladores aliados habían implorado a los demás congresistas apasionadamente a que aprobaran la medida, a pesar de la opinión pública adversa. Sin embargo, no hubo suficiente apoyo entre los legisladores.

Tras la votación Bush dijo estar decepcionado y se comprometió a "atender esta situación económica de frente". El presidente tenía previsto dar un mensaje al país sobre el plan de rescate.

La votación fue precedida por una campaña extraordinaria de cabildeo de la Casa Blanca durante el fin de semana, y el vocero Tony Fratto había dicho que el presidente Bush utilizó una "lista de personas" para persuadirlas a que votaran a favor.

Bush y sus asesores económicos, así como los líderes legislativos de ambos partidos, sostienen que el plan es vital para evitar una recesión o algo peor.

"Todos estamos preocupados ante la posibilidad de perder nuestros escaños", dijo el representante republicano Paul Ryan antes de la votación en un discurso para respaldar el proyecto de ley.

Tras el sorpresivo rechazo, varios ayudantes republicanos dijeron que la presidenta de la Cámara, la demócrata Nancy Pelosi, torpedeó cualquier espíritu de bipartidismo que acompañó al proyecto de ley con su demoledor discurso al final del debate, que culpó a la política de Bush por la inestabilidad económica. El candidato republicano John MacCain, hizo una crítica similar a Barack Obama.

Peter Hakim, presidente del think tank Inter-american Dialog, interpretó la rebelión. Dijo que entre las principales razones que llevan al rechazo del "plan salvataje", está la reacción pública. Aseguró que los demócratas de izquierda, que votan en contra del plan "porque no les gusta que la plata vaya a Wall Street", mientras que ula derecha republicana "tiene miedo a que la legislación sea un camino hacia una economía más socialista". La otra variable en juego es "la gente que todavía no puede creer" la crisis.

Los legisladores desafiaron a sus líderes porque temen perder la reelección de sus bancas