Economía

El rebote del gato muerto

La preocupación viene dada por el incremento del dólar, los combustibles y los precios en los últimos 12 meses.

Domingo 22 de Julio de 2018

El mercado argentino ha comenzado a mostrar un escenario que pretende estacionarse en un determinado nivel de precios. La tasa de interés podría bajar a niveles del 40 por ciento anual, el dólar se estabilizaría en el rango de $28 y $29 las acciones y los bonos alcanzaron un piso.

La preocupación viene dada por el incremento del dólar, los combustibles y los precios en los últimos 12 meses.

En los últimos doce meses la evolución de estas variables fue la siguiente: el dólar un 73,9 por ciento anual; la nafta premium un 37,7 por ciento anual; el gasoil Euro, 34,9 por ciento anual; la inflación mayorista un 44,1 por ciento anual; la minorista, 29,5 por ciento anual y finalmente la inflación de la construcción un 29,3 por ciento.

Como se puede apreciar el dólar en los últimos 12 meses subió más de dos veces los combustibles y la inflación minorista. Los que copiaron más los precios del dólar fueron los precios mayoristas.

Lo que esperamos para los próximos meses, es que los precios mayoristas atemperen la suba, y que los precios minoristas vayan aumentando en la medida que el consumidor, las ventas y el entorno económico lo permitan.

Muchas empresas han demorado la suba de precios, para bajar stock y no perder liquidez en un mercado con tasas de descubierto que ha llegado al 80 por ciento anual. Esta situación no es replicable, y más tarde que temprano los precios minoristas copiaran la suba de los mayoristas. Algo similar ocurriría con los precios de la construcción, por ahora los materiales lucen por debajo de los precios reales de mercado.

Un tema relevante es el combustible, por la maraña de regulaciones aún no hemos visto el precio real en los surtidores, algo que podría suceder en las semanas que vienen, en donde se estima un aumento de aproximadamente un 25 por ciento, producto de la devaluación local, y la suba en el precio del petróleo a nivel internacional, hace un año atrás estaba en u$s46 el barril y hoy se ubica en u$s69.

En este contexto, no parece que la inflación minorista para el año 2018 se ubique en el 32 por ciento anual, como se pactó con el FMI. El peligro es que se ubique, como lo venimos advirtiendo, en el 37 por ciento anual, esto habilitaría a las empresas a ajustar sus balances por inflación y generarían un descalabro en las finanzas públicas. El gobierno está trabajando para sacar una ley que lo prohiba, por ende, ni ellos mismos creen que la inflación será del 32 por ciento anual para el año 2018 como se pactó con el FMI.

El único camino, para no seguir en el pánico de la suba de precios permanente, es que el gobierno logre doblegar a los que demandan dólares, y posibilite un tipo de cambio estable, que lleve tranquilidad a los precios. Esto no luce posible a mediano plazo, ya que los agentes económicos no están convencidos que el gobierno pueda darle estabilidad al peso.

En los meses que vienen podemos ver una especie de veranito en las acciones y bonos. Las acciones bajaron el 50 por ciento en dólares en lo que va del año, y los bonos el 20 por ciento en dólares. No hay dudas que puede sobrevenir un rebote, lo que no sabemos es si llega un rebote que sea sustentable a mediano y largo plazo, o bien el rebote del gato muerto, que posibilita una mejora en precios momentánea pero que a futuro se profundiza la tendencia negativa.

En la medida que el gobierno siga implementando impuestos que atentan contra la inversión, como el impuesto a la renta financiera, parar la baja de retenciones y no permitir los ajustes por inflación, entramos en un escenario económico de magro crecimiento.

Para el año 2018 el PBI podría caer el 1 por ciento, y para el año 2019 el rebote podría ser magro si se siguen aplicando impuestos nocivos a la producción. No hay que olvidar que en el año 2019 hay elecciones, y en algunas provincias habrá 5 elecciones, incluida las presidenciales que al ritmo que vamos no se va a definir en primera vuelta.

Conclusión

El mercado de acciones y bonos puede mostrar una mejora, no sabemos si es un rebote sustentable o el rebote de gato muerto.

La mayoría de los mortales piensa en seguir dolarizándose, ante un 2018 en franco retroceso y un año 2019 con alta volatilidad política y económica en los mercados.

Una vez más el verde que te quiero verde se impone, con un gobierno que no logra capturar la atención de los inversores y las señales impositivas lucen negativas para las actividades que se desarrollan en el país.

¿Te gustó la nota?

Dejanos tu comentario

script type="text/javascript"> window._taboola = window._taboola || []; _taboola.push({flush: true});