Economía

El precio del pan aumentará un 10 por ciento la semana próxima

La suba responde a los tarifazos y el costo de la harina vinculado al dólar. Los industriales del sector advierten sobre la crisis y la caída del consumo

Jueves 04 de Enero de 2018

El precio del pan y derivados subirá entre un 8 por ciento y un 10 por ciento a partir de la semana próxima, según anunció la Asociación Industrial Panaderos de Rosario, que atribuye el incremento a los tarifazos y al costo de la harina que fluctúa de acuerdo al comportamiento del dólar. Esta situación se produce en medio de la caída del consumo y de la producción, que "en 2016 fue de un 30 por ciento y en 2017 no se pudo recuperar, ni siquiera en la época de frío", dijo Gerardo Di Cosco, titular de la organización, quien vaticinó que 2018 perfila "igual o peor que el año pasado".

El dirigente señaló que "hoy, lo que más nos afecta a la industria es el gran aumento de las tarifas y la clandestinidad que existe en el sector. Hay panaderías a las que les es muy difícil afrontar el importe de luz y de gas y ya se están atrasando en el pago de aportes previsionales, algo que nunca había pasado al sector", alertó.

Los mismos tarifazos que golpean a las industrias "afectan al consumo interno, al bolsillo de la gente, que antes compraba un kilo de pan por $20, y ahora que sale $38 siguen viniendo con la misma cantidad de dinero y llevan menos producto". De hecho, "en Argentina hace unos cinco años había un consumo anual de 70 a 72 kilos de pan per cápita y hoy estamos en 62 kilogramos, es decir, diez menos por persona por año", remarcó Di Cosco.

El titular de los panaderos señaló que la baja del consumo "es general, se da con todos los productos", aunque "es indudable que hay algunos cambios de hábito". Sin embargo, "hoy por hoy el pan sigue siendo lo más barato para llevar a la mesa de una familia y para reemplazar algún otro producto más caro como son las galletitas, facturas o bizcochos".

Así, "las panaderías estamos en un cuello de botella y no somos la única industria en esta situación. El aumento de las tarifas y el costo de la clandestinidad es un agravante que no se puede solucionar y que no está ocurriendo sólo en Rosario sino en todo el país".

Despidos

Di Cosco indicó que, según relevó la Asociación Industrial Panaderos de Rosario, el año pasado hubo aproximadamente 300 despidos en la segunda circunscripción de la provincia, que abarca desde Barrancas hacia el sur santafesino. "Las horas extras no existen más. No hay trabajo. Muchos tratamos de ir paliando la situación, hablando con nuestros colaboradores, arreglándonos como podemos: un día trabaja uno y al otro día, otro. Está bastante complicado y siempre nos agarra en la misma época, en verano", cuando las ventas disminuyen por razones estacionales.

En ese marco, el dirigente acotó que las fiestas de fin de año no significaron repunte alguno. Es más, "las ventas fueron similares e incluso menores que las del año anterior". Y agregó que la crisis afecta principalmente a las panaderías de la periferia de la ciudad, aunque "está llegando al centro".

Finalmente, Di Cosco aseguró que "nadie escucha" los reclamos del sector. En ese sentido recordó los reclamos sin eco elevados a la Cámara de Diputados de la Nación en 2016 y 2017, relacionados con la clandestinidad dentro del rubro, "para que sancionen leyes que regulen la habilitación de panaderías, porque se pone en riesgo la salud de la gente, no se sabe en qué condiciones sale el producto a la venta, hay empleados no registrados y los infractores no pagan impuestos", renegó.

A nivel provincial, "desde la Secretaría de Trabajo se han hecho relevamientos y se ha registrado mucho trabajo informal. La municipalidad se ha llevado denuncias con irregularidades, pero la clandestinidad (que se calcula que acapara un 30 a 40 por ciento de la producción en Rosario) no se está pudiendo controlar", lamentó el dirigente.

"Si no se toma una decisión política con alguna medida, lamentablemente vamos a ir cubriendo con parches este problema", remató

Baja la confianza del consumidor

El índice de Confianza del Consumidor bajó 2,5 puntos porcentuales en diciembre respecto del mes anterior, con caída de las expectativas en cuanto a la economía (-4,1), percepción de las finanzas personales y del clima de inversión (-3,4), de acuerdo con un estudio de Thomson Reuters/Ipsos. En cambio, el subíndice de Confianza en el Empleo, que mide la seguridad laboral actual, perspectivas de seguridad laboral y retrospectiva sobre la seguridad laboral, subió 0,2 puntos porcentuales en diciembre frente a noviembre, según el informe privado.


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