Economía

"El peso de la deuda externa es muy importante"

Federico Fiscela consideró que al conocerse el binomio se despejaron muchas dudas sobre la propuesta económica.

Domingo 09 de Junio de 2019

El lanzamiento de la fórmula presidencial Fernández - Fernández, que encabeza Alberto y secunda Cristina movió el tablero político y económico. Los referentes del espacio buscaron “invertir la carga de la prueba” y demostrar que a contramano de lo que pretendía instalar el oficialismo, el anuncio del binomio FF trajo alivio al convulsionado mercado cambiario y la calma no fue por acción del gobierno de Macri sino por la confianza en los candidatos de la oposición.

“Aunque al mercado financiero le costó un poco más digerirlo, se empezó a ver como un camino más estable que había hacia adelante y quién va a ser el que lo llevaría a cabo”, dijo el economista rosarino Federico Fiscella al programa “La Banda Cambiaria”, que se emite por FM Meridiano, y detalló que “esa tranquilidad” se vio en los números”. A poco de conocerse la noticia de la nueva fórmula, en forma inmediata se redujo la escala del riego país (pese a que en las últimas semanas volvió a escalar por otras razones), hubo cierta recuperación de los títulos argentinos y una tranquilidad en el precio del dólar.

“Lo que observo es que el ala más racional del mundo económico no tenía claro el camino y observaba que, de continuar con esta política económica, se vuelve muy complicado proyectar a futuro, al tiempo que vio que tampoco es un momento en el cual la Argentina pueda tener acceso a los recursos para hacer política pro mercado”, señaló Fiscella.

La tranquilidad que generó el anuncio en el mundo financiero fue la respuesta casi directa a la estrategia política que de antemano se trazó la oposición cuando decidió encabezar la fórmula con Alberto Fernández y, más allá de cualquier especulación sobre su armado, tuvo un impacto inmediato. En esa estrategia también influyó el armado heterogéneo de los equipos económicos que a priori surgieron como voceros del espacio.

“Las propuestas que se escucharon de los economistas que están alrededor de Alberto Fernández fueron bastantes racionales y reales para la situación actual”, dijo Fiscella y apuntó como destacadas las referencias sobre “algún tipo de administración cambiaria, rememorando el límite de compra de 2 millones de dólares mensuales, o la mención de la figura de Augusto Costa y del programa Precios Cuidados que fue diseñada por él, con la idea de tratar de congelar precios, salarios y presiones por parte del Estado y lograr que se sienten los tres actores (Estado, empresarios y sindicatos) par tratar de tener un acuerdo con respecto a los precios”, recordó Fiscella.

También señaló que otra de las medidas que se mencionaron fueron aquellas vinculadas con el ingreso de capitales, una política que fue bastante nociva para la Argentina en el último tiempo. “Se habló de la posibilidad de fijar encajes como antes, es decir, que si alguien venía a invertir debía dejar encajado un 30% y si se iba antes del año eso se lo quedaba al Estado”, destacó el economista.

Para Fiscella “se abordaron temas bastante específicos” y eso fue acompañado por la aparición de voces que puedan formar un equipo bastante heterogéneo con figuras como las de Guillermo Nielsen “que es una persona más ortodoxa y se la mencionó como posible administrador de una renegociación con el FMI”, detalló.

La pesada herencia

De todos modos, el economista rosarino alertó sobre un tema que condicionará al nuevo gobierno, de la gestión que sea: “El peso de la deuda y el acortamiento de los plazos”, dijo.

Según detalló “la Argentina tiene un stock de deuda casi de un PBI, lo que representa que es hay casi un producto entero endeudado”.

Pero lo más preocupante de este escenario es el cronograma de vencimientos. “Son de muy corto plazo y tienen que ver con titulos del Banco Central que el gobierno está cargando”, alertó Fiscella.

Según detalló, “la desconfianza que está recibiendo el gobierno del mundo financiero, que no quiere tomar mucho riesgo más allá de diciembre, lo está obligando a refinanciarse a 60 días y esa es la última política contundente en términos financieros”, aseguró.

Pero eso tiene como agravante que “se está cargando muchísimo de deuda de muy corto plazo, entre julio y agosto que es el momento de mayor turbulencia”, precisó.

Para el economista “el perfil de vencimientos de todo tipo, los del BCRA, los de deuda externa y lo de deuda con el Fondo Monetario, no permiten que se de una baja contundente en la variables que acompañen a la Argentina, fundamentalmente porque desde lo productivo el último reporte de actividad fue de una caída del 6%”, aseguró.

Pero también señaló que el conjunto de medidas que se aplicaron en la crisis de 2001 ahora son herramientas que “no están disponibles” en función de la coyuntura. “En el país en ese momento se dispuso una devaluación de 300% pero la inflación durante ese año fue 40%”, recordó Fiscella, pero “si el próximo gobierno quiere buscar esa salida y devalúa un 300% va a tener un 300% de inflación”, alertó.

—¿En el caso de que esta fórmula gane, las medidas que se conocieron y que buscan conectar con sectores reacios al kirchnerismo, alcanzan para solucionar los problemas o se quedan cortas?

—Creo que el momento complicado lo vamos a vivir de cualquier modo. A lo mejor hay algo más de estabilidad que pueda otorgarla el liderazgo del dirigente y eso empiece a generar confianza y haya una mejor proyección hacia adelante. Pero en cuadro de situación actual, con liderazgos débiles para conformar a la totalidad de la población y, encima, con el perfil de deuda que tiene Argentina por delante, el camino va a ser lento. Incluso varios de los referentes vinculados a Alberto Fernández hacían mención a un programa de cinco años para que se reacomoden las variables, fundamentalmente las del sector externo. Es decir, todo lo que está desajustando la cantidad de dólares que está perdiendo el país sistemáticamente puede llevar un tiempo relativamente largo. Entonces, no veo muy claro ni puedo ser demasiado optimista. En 2022 y 2023 Argentina tienen que devolver casi 50 mil millones de dólares y eso me sigue preocupando. En algún momento Fernández habló de la imposibilidad de plantear quitas de deuda con el FMI por su propio carácter de acreedor privilegiado, y no dejó en claro que va a pasar con el acreedor privado, con la gente que tiene créditos con el Estado por toda la deuda que acumuló en bonos, en letras, y demás. Quizás dejó entrever la posibilidad de renegociar una quita sobre esos pasivos. Entonces habrá de todo, porque se está discutiendo mucha plata. Hoy la Argentina tiene aproximadamente unos 340 mil millones de dólares de deuda.

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