Economía

El papel de los bancos centrales en los países emergentes

Economistas europeos y asiáticos criticaron el abordaje neoliberal de la reestructuración financiera y el papel de los bancos centrales en la actual fase de la crisis mundial iniciada en Estados Unidos en 2007 y extendida al resto del planeta en 2008.

Domingo 14 de Junio de 2015

Economistas europeos y asiáticos criticaron el abordaje neoliberal de la reestructuración financiera y el papel de los bancos centrales en la actual fase de la crisis mundial iniciada en Estados Unidos en 2007 y extendida al resto del planeta en 2008.

   Los puntos de vista de los heterodoxos adversarios de la teoría neoclásica y de la corriente neoliberal predominante en el mundo académico y financiero se dieron cita en los dos paneles vespertinos de las Jornadas Monetarias y Económicas 2015 organizadas por el Banco Central (BCRA) y que concluyeron con palabras del titular de la entidad, Alejandro Vanoli, y el ministro de Economía, Axel Kicillof.

   “La corriente neoclásica ha quedado totalmente quebrada en el mundo” después del inicio de la crisis mundial, sentenció Andrew Sheng, del Fung Global Institute de Hong Kong, en lo que fue la primera exposición del panel dedicado a “Reforma financiera o reestructuración financiera: el papel del crédito”.

   Sheng advirtió: “estamos ingresando en un apalancamiento muy alto con tasas de interés bajas, lo que resulta en una alta volatilidad en los activos”.

   En su análisis, el economista chino-estadounidense dijo que “la estructura financiera actual está orientada a la deuda” y anticipó que “la inflación va a llegar a los mercados emergentes, en los cuales la desigualdad aumentará”.

Foto global. Para Sheng, la situación económica mundial está íntimamente ligada al desajuste financiero y puso como ejemplo la ralentización que está sufriendo China, que está bajando su tasa de crecimiento a un ritmo del 6% anual y que espera que el año próximo quede en esos niveles, mientras la India sufre de una fuerte volatilidad.

   “El problema internacional es la gran deuda acumulada, la deuda global va en aumento y es aún mayor a lo que se mide si agregamos los derivados, mientras que en el caso de Europa las dificultades actuales se centran en la deuda soberana de los Estados, mientras que en las naciones emergentes radica en la deuda corporativa”, precisó el economista.

   A su turno, Avisnash Persaud, del Peterson Institute for International Economics, de Estados Unidos, subrayó que “al mundo le falta inversión a largo plazo, lo cual es más serio en Europa con la tragedia griega como protagonista”.

   Persaud dijo que Europa crece lentamente y que “tiene pocas fuentes aparentes de futuro crecimiento en infraestructuras e inversión, a diferencia de Asia donde la tasa de inversión es mayor”.

   Al referirse a la situación financiera, señaló que “la regulación y la reestructuración de la deuda se presenta como algo difícil y, además, se muestran estos dos problemas como una cuestión técnica cuando en realidad se trata de temas profundamente políticos”.

   “Actualmente hay más de 60 billones de dólares en activos en instituciones de ahorro a largo plazo en todo el mundo (seguros de vida, pensiones, etc.), una cifra mayor a todo el capital de los 30 bancos más grandes del mundo, lo cual sería algo perfecto para la financiación a largo plazo”, reveló.

   Pero se mostró pesimista sobre la posibilidad de movilizar esos activos ya que “ese dinero se excluye de las inversiones a largo plazo ya que las regulaciones financieras actuales impiden que eso ocurra, ya que la solvencia exige que se invierta en bonos de gobierno a largo plazo y otras colocaciones financieras que eviten el riesgo en la inversión”.

Sistema financiero. Por su parte, Tzipi Chandrasekar, de la Jawaharlal Nehru University, de la India, consideró que “el sistema financiero en el mundo no lleva los recursos que acumula para que puedan ser utilizados y por eso las finanzas no impulsan el desarrollo y vamos a una situación en la cual el desarrollo no se concreta”.

   El economista indio trazó un recorrido histórico sobre el funcionamiento de los bancos desde comienzos del siglo pasado en los diferentes países desarrollados de Europa, Estados Unidos y Japón, mostrando las diferencias y el rol jugado por el sistema bancario en el desarrollo industrial y el impulso del consumo y la demanda.

El mandato de los bancos. A continuación, Adair Turnet, del Institut for New Economic Thingking (INET), de Londres, Gran Bretaña, abrió el panel dedicado a analizar “Los mandatos de los bancos centrales luego de la crisis” y se centró en un largo análisis sobre los retos de los entes monetarios de las economías avanzadas, eje de sus trabajos y estudios académicos.

   “La crisis que se ha desarrollado en el mundo desde 2007 ha demostrado que la teoría monetaria y las propuestas principales de los bancos centrales, enraizadas ambas en la teoría económica, estaban equivocadas”, dijo Turner al comenzar su intervención.

   El otro punto que destacó de entrada es que ese estallido ha probado que “es posible tener una gran crisis financiera en países, como los desarrollados, que no presentan los desafíos que enfrentan los emergentes”.

   La propuesta errónea “era que los bancos centrales se concentrarán en bajar la inflación y, para ello, manipular la tasa de interés para cumplir con ese mandato, lo cual les otorgaba un cierto nivel de independencia y autonomía que terminó en un desastre financiero total”.

   Más adelante, indicó que “la mayoría de los bancos centrales de los países avanzados creen que las formas de intervención a las que se vieron obligados por la crisis y que tienen como objetivo una categoría de crédito, no son más que medidas extremas para circunstancias extremas y que vamos a volver a la normalidad”.

   “Yo les diría que no va a ser así y que no debe ser así” porque se terminaría repitiendo los mismos errores que nos han llevado a la actual situación, expresó Turner.

Crisis y algo más. El académico británico realizó una larga y detallada exposición a lo largo de la cual repasó los momentos de la crisis, y las medidas adoptadas por los entes monetarios del mundo desarrollado.

También el incremento incesante del apalancamiento registrado desde los años 1950 hasta el 2010, pasando del 50 por ciento al 150 por ciento del Producto Interno Bruto en ese largo período puesto a consideración del análisis.

   Finalmente, llamó la atención sobre la tendencia a la deflación en los países industrializados y sobre el destino especulativo de la política de masiva inyección de liquidez en Estados Unidos, Japón y Europa, que dista de reducir el apalancamiento privado en la medida en que sería deseable según sus parámetros.

   Por último, Axel Leijonhufvud, catedrático de la Universidad de California, Los Angeles, en Estados Unidos, y de Trento, en Italia, resaltó que hasta el inicio de la crisis “los bancos centrales creían que tenían las cosas bajo control y pensaban que su práctica se había convertido en una ciencia o algo así”.

   “Creían que su objetivo principal era custodiar el índice de precios al consumidor y que los mercados de crédito se iban a ocupar de sí mismos, y que su función como banco central era neutral, técnica”, algo que evidentemente no ocurrió.

   “En 2008 esta construcción intelectual colapsó. La inestabilidad inherente al crédito trajo esta crisis, un concepto sobre el crédito que había sido dejado de lado vigorosamente por los monetaristas en cierto momento y que terminó pasándoles factura”, dijo en su alocución el experto.

Conclusiones. Finalmente, el especialista recordó que “la crisis obligó a los bancos centrales a declararse en su actual estado de emergencia y grandes cantidades de liquidez y rescates bancarios fueron lanzados, con lo que evitaron una profundización de la crisis, aunque la recuperación ha dejado un legado de problemas que han permanecido, en especial la situación griega”.

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