Inflación

El país y un llamado bisagra para dar vuelta la página de la decadencia

Se abren nuevas oportunidades para que Argentina vuelva a ubicarse entre los países líderes mundiales.

Domingo 05 de Noviembre de 2017

Esta semana el presidente Mauricio Macri dio un discurso que tiene por objetivo sentar las bases de una nueva organización económica y social. Es una jugada de largo plazo, un camino de esfuerzos compartidos y un llamado bisagra a dar vuelta la página de la decadencia. La buena noticia es que depende de sus argentinos.

Durante la primera década del siglo XX fuimos un país en que el mundo posaba sus ojos. Top 5 entre las potencias económicas mundiales como: Alemania, Francia, Austria, Suecia entre otras. Con un nivel de analfabetismo marginal, una de las mejores poblaciones universitarias del mundo, sexta economía en términos PBI/cápita, tercera a nivel de producción. Si, producción, argentina producía la mitad de todo lo que se elaboraba en América latina toda (1913).

Pero algo en el medio pasó y la respuesta hay que buscarla en la política. No es misterio saber porque esta realidad cambió tan radicalmente, y nos posiciono en el despreciable puesto 92º del ranking de competitividad mundial, con una deuda pública que supera el 50% del PBI, con un PBI/cápita de u$s10.148 cuando las economías de vanguardia triplica este valor. Un Estado deficitario que operó como un verdadero contrapeso al desarrollo y se constituyó en una caja de resonancia para la dirigencia y sus negocios, que lejos de resolver la problemática, cada gobierno agravó: emitiendo dinero para tapar la mentira y tomando deuda para no corregir los males de fondo.

La película se repite una y otra vez. Nadie quiere pagar el costo político de las decisiones de fondo (porque no son populares), eso sí, el costo económico siempre lo pagamos los pacíficos contribuyentes.

Hay una oportunidad más. No sé cuantas más, pero ahora tenemos una que debemos aprovechar, eso sí: haciendo algo distinto. Einstein decía que "para obtener resultados distintos, no debemos hacer siempre lo mismo". Si en algo nos destacamos es en ser: cíclicos, repetitivos en los errores y especialistas en profundizar la decadencia.

De aquel modelo aperturista al mundo con: "brazo italiano, capital ingles e idiosincrasia francesa", migramos hacia un modelo populista, de políticas keynesianas (estimulando el gasto como dinamizador estéril de la economía en el corto plazo y altamente costoso a la sociedad).

En 1980 el elefante (Estado) pesaba 29% del PBI y por estos días 47%, la pobreza 7% en los 80 y +30% en la actualidad, el Gasto Publico consolidado 35% vs +43% del PBI por estos días, y la fiesta se paga con una presión fiscal que en los últimos 14 años, pasó del 22,2% a más del 35% del PBI, asfixiando todo tipo de iniciativas privadas. Una inflación atroz que nos acompaña hace más de una década y con tasas de interés del 27% que estimulan la maquina financiera en claro contrapeso de la productiva.

Estos números hacen inviable la TIR de cualquier proyecto productivo. Súmale la dinámica de los gremios, la industria el juicio laboral y la cultura del trabajo que debemos recuperar. Este otro combo resulta de argentina el mayor costo laboral del mundo en materia productiva u$s1,31 por unidad, Estados Unidos 0,72 y Chile 0,45.

Los keynesianos consideraban en su teoría del valor, que los costos eran determinantes de los precios en la economía. Carl Menger en 1871 Principios de economía política cambió el enfoque hacia los consumidores. Estos últimos determinan no solo los precios de los bienes de consumo sino también de todos los factores de producción.

Este giro conceptual copernicano, aunque tiempo después es el faro y guía para obligarnos a alinear las estructuras públicas y privadas por ese consumidor (sea el mundo o tu cliente). El mundo en libre competencia demanda a quien es eficiente.

Los motivos de nuestra ineficiencia, a pocos le importa. Los costos que pagamos y las distancias que nos alejaron del mundo se correlacionan con la decadencia de valores sociales, de inversiones que expulsamos, de costos impagables y de una Justicia ausente.

La economía nos vuelve a dar una oportunidad. Hace 80 años que discutimos las consecuencias de nuestros desaciertos y como financiarlos. La bisagra del tiempo nos brinda una chance de dejar atrás un modelo que postergo ilusiones.

La oportunidad que nos espera latiendo y al igual que la suerte, es mejor que nos encuentre trabajando juntos y haciéndolo distinto para lograr los resultados que hasta hoy vienen postergados.


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