Economía

"El país tiene el menor endeudamiento del mundo"

Un estudio de los economistas locales Daniel y Esteban Guida destacó el cambio de composición de la deuda local, que se redujo drásticamente a nivel externo.

Domingo 13 de Diciembre de 2015

Los avatares del endeudamiento público argentino posdefault se parecen a los de una persona que mantiene un conflicto con un banco y empieza a pedir prestado a su familia. Esa analogía utilizaron los economistas Daniel y Esteban Guida para analizar el período 2003-2014, cuando aumentó la deuda pública, pero cambió su composición: cayó el peso del endeudamiento externo en el PBI, mientras crecieron las obligaciones del Estado con organismos nacionales. De esta forma, aseguraron los especialistas, se consiguieron autonomía política y recursos para estimular el mercado interno y ampliar la protección social.

En la siguiente entrevista con La Capital, los referentes de la Fundación Pueblos del Sur plantearon las principales conclusiones del informe sobre deuda pública argentina que realizó esta institución. De acuerdo a los economistas, “el fallo del juez Griesa más que económico fue político, para aislar a la Argentina” y condicionó el acceso a los mercados de capitales aunque no restringió las inversiones productivas. En este sentido, sostuvieron que “han desorientado muchos los comentarios tanto del presidente electo como de su propio equipo” sobre los holdouts y que debería establecerse un acuerdo “sustentable, equitativo, justo y razonable” con estos actores. Además, remarcaron que “la deuda no es buena mi mala en sí” y que Argentina debería endeudarse para obtener “mayor productividad, inclusión e infraestructura” pero no “para enriquecer nuevamente transferencias raras o fuga de capitales”.

- ¿Cuáles son las conclusiones del informe sobre deuda pública?

- Daniel Guida: Entre 2003 y 2014 se llevó adelante un proceso de reestructuración, mediante el cual se llega a un menor peso relativo de la deuda pública externa sobre el producto bruto interno. Cuando Argentina cae en default el porcentaje de la deuda era alrededor del 160% del PBI, y a diciembre de 2014 representó solo el 43% del producto. También cae el peso de la deuda externa, que representaba en diciembre del año pasado el 16% del PBI. Argentina es hoy uno de los países menos endeudados del mundo.

- En el estudio afirman que quieren “contribuir con la comprensión de algunos conceptos que se suelen abordar sin la precisión adecuada distorsionando la interpretación de los hechos económicos que afectan el interés del conjunto de los argentinos”, ¿Cuáles son esos conceptos?

- DG: buscamos distinguir la deuda pública total (o bruta) de la deuda pública neta. La primera es el conjunto de lo que debe el Estado nacional. Cuando a esto le sacás la deuda que tiene el Estado con los propios organismos nacionales queda la deuda pública neta. La deuda externa había representado para Argentina un corset tremendo al crecimiento, al desarrollo y a la soberanía de la política. La política de desendeudamiento consistía en lograr la mayor autonomía posible para aplicar las políticas que después se aplicaron.

- Esteban Guida: tal vez el concepto más difuso es que hasta el default la deuda pública era prácticamente igual a la deuda externa. Es como si una familia solamente le debiese al banco. Cuando la Argentina entra en default te peleaste con el banco y empezaste a pedir a tu propia familia. A partir de ahí la deuda bruta se separa fuertemente de la deuda neta porque Argentina comienza a financiarse con las propias agencias del estado. La deuda externa que fue condicionante se fue achicando con respecto a toda la deuda pública. Uno escucha decir “aumentó la deuda” y es cierto. El volumen sí aumentó, es lo que usó el sector público como herramienta de la política monetaria y fiscal. Se habla de autonomía política porque ha podido financiar el crecimiento de una década con recursos que se generaron internamente. Otra cosa es que desde el inicio de la deuda externa a fines de los 70 Argentina nunca había cancelado pasivos. Siempre los había refinanciado. Esto tiene muchas implicancias, y no son todas positivas: vos sacás dinero de tus reservas para cancelar deuda. Hay una idea errónea de que la deuda del Estado es plata que se llevo alguien. En realidad ese dinero se destina a acciones de política que se decide en un presupuesto público, aprobado en el Congreso, y que tienen que ver con las necesidades de satisfacer la demanda de la comunidad.

- ¿En qué medida ese conflicto con los fondos buitres privó a Argentina de acceder a otro tipo de financiamiento, en un contexto de gran liquidez y acceso a créditos a tasas relativamente bajas?

- DG: Argentina había arreglado con el 93% de los acreedores, estaba cumpliendo perfectamente con sus obligaciones y esta situación la pone en una situación incómoda a nivel internacional, de forma tal que eso empieza a condicionar mucho la posibilidad de ingresar al mercado de capitales en otras condiciones. El fallo del juez Griesa fue más que económico de contenido político, para quebrar de alguna manera la voluntad política de tener autonomía sobre los recursos. Obviamente lo condicionó y lo sigue condicionando, porque se estaba hablando de capitales especulativos. Pero no condicionó la llegada de inversiones productivas de General Motors, Toyota, aceiteras, y empresas chinas sobre el ferrocarril.

- EG: es cierto que una tasa de 8% es altísima para un país que además tiene indicadores económicos buenos. La consecuencia de un default en la escala que tuvo la Argentina es que como no tuviste acceso al crédito internacional, tuviste que autofinanciarte y el resultado es que fue posible. Hay que terminar de solucionar los problemas para tener una tasa lógica pero no a condición de las demandas sociales internas. En el sistema capitalista que tenemos los países que ponderan el bienestar de sus ciudadanos son mal vistos y pagan tasas más altas. ¿Qué queremos los argentinos? ¿Pagar una tasa de 4% y ser como ciertos países? ¿O sostener la inclusión, el empleo, la promoción industrial con una posición externa más vulnerable?

- ¿Cuál es la significación histórica de la resolución de la ONU sobre reestructuración de deuda soberana? ¿Cuál es la aplicación concreta de esa normativa?

- DG: la resolución es histórica en cuanto evidencia que se trata de una problemática mundial, que perjudica no solo el normal desenvolvimiento del capital financiero en el mundo, sino que va a complicar también cualquier arreglo de deuda soberana. La resolución es importante, ha sido votada por una gran cantidad de países. En la faz práctica hay un largo camino por recorrer. La guerra de monedas muestra que estamos ante un nuevo mundo diferente al de la década del 90, cuando la movilidad del capitalismo financiero se hacía sin tantos controles. A la Argentina mucho no le puede ayudar en tanto tiene limitada su discusión a este porcentaje de acreedores que no entraron en la reestructuración.

- ¿Cómo creen que se manejará el nuevo gobierno ante los buitres?

- DG: Habría que esperar los acontecimientos. Esperamos que la negociación sea en los mejores términos para resolver el problema, sin que esto signifique nuevamente una trampa, una pesada carga o un endeudamiento que limite nuestras posibilidades autónomas. Han desorientado muchos los comentarios tanto del presidente electo como de su propio equipo. Han dado la razón al pueblo argentino de que no se trata de ir a pagar porque sí lo que se le ocurre a un juez.

- ¿Cuál sería un acuerdo razonable con estos actores?

- DG: Que sea en los mismos términos en los que Argentina le pagó de buena voluntad al resto. Es la posición de máxima, luego hay que ver la factibilidad.

- Si se pudiera resolver el conflicto con los fondos buitre y de esta forma argentina pudiera acceder al crédito en otras condiciones, ¿Es un escenario favorable para endeudarse? ¿En qué proyectos se justificaría?

- DG: El nuevo gobierno recibe un país con el menor endeudamiento del mundo. Habría que discutir el para qué, las condiciones. La deuda no es buena ni mala en sí. En el sistema capitalista mundial el crecimiento necesita endeudamiento siempre. Si es un destino de mayor productividad, inclusión, infraestructura social básica, de inversión y capital fijo que aumente la productividad, bienvenido sea. No cualquier endeudamiento le puede servir a un país como el nuestro, porque Argentina ha demostrado que salió de esa trampa en el 2001 y no debería caer nuevamente en ella. No debería endeudarse para enriquecer transferencias raras, flujo de capitales al exterior o fuga de capitales. No sea cosa que intentemos llenar rápidamente de reservas el Central para que un pequeño sector las fugue.

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