Economía

"El mercado cambiario es una gran arena de disputa política"

Dos sociólogos analizan la popularización de la moneda extranjera en el país y su significado económico y político.

Domingo 27 de Octubre de 2019

En Argentina, la cotización del dólar es una información no sólo económica, sino fundamentalmente política: los vaivenes de la divisa estadounidense impactan en la formación de precios, pero sobre todo revelan si el gobierno de turno está en control o no de la situación económica. Con la transformación del mercado cambiario en una arena de disputa política como hipótesis principal, los sociólogos Ariel Wilkis y Mariana Luzzi investigaron lo que denominan “popularización del dólar”: desde la crisis de 1930, y a caballo de sucesivas devaluaciones y procesos inflacionarios, la divisa atraviesa cada vez más mercados y transacciones, más segmentos sociales se interesan por ella y adquiere creciente espacio en la opinión pública.

La investigación de ambos académicos cristalizó en el libro “El dólar. Historia de una moneda argentina”, que presentaron en Rosario el 2 de octubre en la Facultad Libre. Antes de la actividad Wilkis, decano del Instituto de Altos Estudios Sociales de la Universidad Nacional de San Martín (Unsam), y Luzzi, docente de la Universidad Nacional de General Sarmiento, mantuvieron esta entrevista con La Capital.

—¿Por qué ubican en 1930 el comienzo de su periodización?

—Ariel Wilkis: Como respuesta a la crisis de 1930 no sólo en Argentina sino también en muchos países del mundo se aplican una batería de medidas intervencionistas del Estado en la economía y los mercados: una de ellas es el control de cambios. Entre el 30 y el 40, del mercado cambiario participan básicamente las élites económicas, financieras, políticas. Por otro lado, el dólar todavía no estaba recortado como la moneda especial, sino que estaba en competencia, con el franco o la libra. Esos elementos nos permitieron hacer el contraste con lo que empezó a aparecer a fines de los 50 y empieza a consolidarse en los 60. Por un lado, con los acuerdos de Bretton Woods el dólar se convierte en la moneda dominante. Además, empieza a convertirse en una moneda qpopular. Durante el gobierno de Frondizi, se da la primera gran devaluación del siglo XX, alcanza los dos dígitos. En ese contexto, al mercado cambiario le prestan atención no sólo las élites sino un público más general. Eso lo encontramos a través de los diarios de la época. Aparecen referencias a personajes que participan o que se interesan en el mercado cambiario pero que al mismo tiempo no necesariamente están interviniendo. Son los que los diarios de la época llaman los curiosos. Esas figuras nos marcan una especie de síntoma de que algo estaba cambiando en la relación entre el mercado cambiario y una cultura popular. En la década del 60 encontramos otros elementos: el dólar siendo parte de la publicidad y moneda de referencia para el mercado el turístico. La prensa usa el dólar para enseñar a un público mucho más amplio sobre variaciones en los precios de la economía argentina. El dólar sirve como una variable para comprender esas variaciones.

—¿Cuáles son las distintas etapas que pueden trazar, en cuanto a la popularización del dólar pero también a la regulación y liberalización del acceso a la divisa?

—Mariana Luzzi: Desde el 31 en adelante van a ser muy pocos los momentos de liberación. En todo caso va a ser una liberación parcial. Después va a haber distintas formas de desdoblamiento del mercado. Pero hay un consenso de que los Estados regulan. Esa historia va a cambiar sin dudas a partir del 77 con la reforma financiera, y de ahí en adelante va a haber dos grandes momentos de liberación: uno obviamente en la convertibilidad y el otro en los 70. En los 60 empiezan a aparecer pequeños agentes económicos que no manejan grandes capitales, pero son figuras asociadas a la especulación, no al ahorro todavía. Eso va a ir cambiando hacia fines de los 60 y a principios de los 70: vamos a tener voces mucho más audibles diciendo que el dólar es efectivamente la mejor manera que encuentra el ahorrista de resguardar el valor de sus ingresos. Paralelamente empieza a haber una discusión seria sobre qué pasa con los mercados ilegales. Hay un hito en el 71, cuando se sanciona la ley penal cambiaria.

—AW: Los 70 y 80 son una segunda etapa de la popularización en la cual hay una extensión del dólar en diferentes mercados. En momentos pico, como en la híper del 89, hay incluso un desborde hacia transacciones muy cotidianas. A medida que pasa el tiempo y se va consolidando la popularización del dólar segmentos sociales cada vez más heterogéneos van participando del mercado cambiario, no solamente en la compra y venta de divisas. Y está la intensificación: cada vez va ganando más espacio en la atención pública. Aparece cada vez más el dólar instalado como un artefacto de interpretación de la política y la economía argentina. Nosotros tenemos una hipótesis: sobre todo desde el 83 para adelante con el retorno de la democracia y las sucesivas elecciones presidenciales hasta nuestros días el mercado cambiario se convierte en una gran arena de disputa política en el contexto democrático. Una gran intensidad es el 89. Luego tenés la convertibilidad, el momento en que se intenta legalizar la popularización del dólar, ponerlo bajo una ley, disciplinarlo, darle un estatus de legalización. Luego viene el fin de la convertibilidad, hasta el cepo cambiario de 2011, donde aparece una nueva etapa de lo que llamamos popularización.

—¿Pensaba el kirchnerismo que con el cepo desincentivaba la compra de dólares en un plano más estructural, o fue una decisión más bien coyuntural que se prolongó demasiado en el tiempo?

—ML: Lo que se llama cepo, esa política de control de capitales e intento de restricción a través de los pedidos de información previa de la Afip, buscaba una solución a la escasez de divisas sin recurrir a la solución canónica, que era la devaluación. La otra podría haber sido el ingreso de divisas vía endeudamiento externo pero eso estaba cerrado, por una cuestión de decisión de política y porque no estaba resuelto el juicio con los holdouts. Después, al menos una parte de los actores de la política económica kirchnerista, encuentra en ese momento la oportunidad para dar una discusión. Aparece la idea de la batalla cultural. No necesariamente todos los actores del gobierno tienen la misma posición, pero efectivamente es la primera vez que altos funcionarios del gobierno colocan como un objetivo volver a pesificar no solamente la economía sino la mente de los argentinos.

—¿Por qué Macri prefirió defaultear en pesos antes que entregar la bandera del levantamiento del cepo?

—AW: La popularización es un proceso en el que hay innovaciones, y una de las más importantes, a la salida de la convertibilidad, es parte de la sociedad movilizada demandando al Estado que la posesión de los pesos reconocidos como equivalentes como dólares era algo que el Estado debía garantizar como un derecho. Durante el cepo del kirchnerismo esas regulaciones fueron respondidas por parte de la sociedad con movilizaciones, con críticas hacia el gobierno bajo la narrativa de los derechos. Una parte bastante central de la oferta de Cambiemos en 2015 era: “Yo te voy a garantizar ese derecho”. Ese pacto se trasladó a la gestión: a la semana que asumió liberó todo; fue realmente extremo. Fue tan central ese pacto que en la crisis del pos Paso, con recursos escasos y la imposibilidad de asumir los compromisos de endeudamiento, en vez de dar marcha atrás con ese pacto, prefirió defaultear . Y no sólo eso: defaultear deuda en pesos, una cosa totalmente ilógica. Pero eso duró dos días.

—¿Encuentran otros países de América latina con características similares a la Argentina en esta materia?

—ML: Salvo países dolarizados como Ecuador o Panamá, lo que muestran los casos de América latina es que este matrimonio de conveniencia que se generó en la Argentina entre dólar e inflación no es necesario lógicamente. Hay una tendencia a buscar instrumentos que permitan resguardar el valor de los ingresos. Lo que hay de singular en Argentina es que efectivamente fue el dólar el que cumplió ese rol, pero además cumplió otros roles. No es una moneda que surja en la emergencia y después desaparece cuando se vuelve a conquistar estabilidad. Esa persistencia tiene que ver más con lo que el dólar logra hacer en términos políticos que económicos. El dólar se convierte en un instrumento de interpretación de realidad. Ese número que seguimos con atención independientemente de si tenemos dólares o si pensamos en comprar, nos dice algo sobre lo que está pasando con los precios en la góndola, pero sobre todo dice algo que está pasando con el gobierno. Un dólar que aumenta y se mantiene alto durante mucho tiempo señalar a un gobierno que no está controlando una variable clave.

—Si se confirma el resultado de las Paso Alberto Fernández será presidente, ¿Cómo imaginan su política con respecto al dólar?

—AW: A favor del próximo proceso político, este gobierno le ahorró tener que argumentar por qué iba a implementar regulaciones cambiarias. Al mismo tiempo le generó condiciones óptimas para poder proponerle a la sociedad otra narrativa. El contexto va a ser necesariamente de regulación y probablemente algún tipo de regulación más estricta. Al mismo tiempo lo que uno espera es que no todo se concentre en la regulación del mercado cambiario sino que se aborde el problema más estructural, que es por a escasez de divisas y la popularización del dólar. Lo digo sabiendo que es un gobierno que no va a tener luna de miel ni mucho margen. Tampoco sabemos cómo va a llegar al 10 de diciembre.

—ML: El escenario con el que se va a encontrar es muy restrictivo, pero también es cierto que las crisis fueron en todos los casos oportunidades, y no siempre aprovechadas en plenitud, para reorientar ciertas discusiones y políticas públicas. Si esta crisis no es más grave es porque la regulación prudencial de los bancos existe desde la crisis de 2001.

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