El lado B de la década que fanatiza a Milei

Antes y ahora desde Buenos Aires, la política siempre tiende a pensar que las esquirlas de las crisis en las provincias no le llegarán

Domingo 26 de Mayo de 2024

Casualidad o no, la colocación del busto de Carlos Menem en la Casa Rosada abrió el portal simbólico del regreso a los 90. Pero ya no de la versión idealizada y sesgada que fanatiza el presidente Javier Milei, en la que la deflación se erige como principal y pírrico éxito, sino de sus facetas más duras y conflictivas.

El estallido del conflicto en Misiones, donde la policía convergió en el reclamo salarial con docentes, trabajadores del sector de la salud y pequeños productores yerbateros afectados por la desregulación del sector, devolvió al presente aquellas postales que para la lógica oficialista serían “el lado B” de la última epopeya neoliberal. El encadenamiento de crisis provinciales, conflictos sociales y reclamos sectoriales que terminaría haciendo eclosión al final de la década.

Como ocurrió en aquel momento, la primera reacción del presidente fue cargar la responsabilidad a los Estados provinciales, aun el caso de un distrito cuyo gobernador fue uno de los que más lo festejó. El recorte de transferencias no automáticas, mal llamadas discrecionales, la supresión del gasto nacional en el territorio y el impacto demoledor de la crisis en los impuestos coparticipables, ponen a los referentes de la primera línea de atención ante la obligación de explicar que “no hay plata” a reclamos sociales cada vez más desesperados.

Desde Buenos Aires, la política siempre tiende a pensar que esas esquirlas no le llegarán. La experiencia histórica indica lo contrario. Desde su enclave pretendidamente desterritorializado, el presidente ningunea el conflicto, aunque al mismo tiempo admite “en la desesperación nos pasamos con el ajuste”.

El resto de los gobernadores se apuró a cerrar paritarias para neutralizar conflictos en sus distritos. Más difícil será contener a las víctimas de la debacle de la actividad, solo equiparable a las grandes crisis del 2001, el 2008 y la pandemia, y del creciente desempleo.

Entre 40% y 50% es el promedio de caída de la demanda y la actividad en los distintos sectores. La industria santafesina, por caso, cayó casi 19% en mayo y el 90% de los sectores ya presenta derrumbes interanuales.

Se perdieron 100 mil puestos de trabajo registrados en los primeros meses del gobierno. Y en el frente financiero, el experimento ya fue puesto a prueba por la corrida del blue y la caída de los bonos. Más allá del show, la principal amenaza para el gobierno no viene desde España.