Economía

El gobierno y el FMI comenzaron a discutir un nuevo acuerdo crediticio

Buscan reprogramar los vencimientos del crédito otorgado durante la presidencia de Mauricio Macri

Jueves 27 de Agosto de 2020

El gobierno nacional inició formalmente las conversaciones con el Fondo Monetario Internacional (FMI) para negociar un nuevo programa de financiamiento que suceda al fallido acuerdo que ese organismo firmó con el ex presidente Mauricio Macri. El diálogo girará en torno de la reprogramación de los vencimientos de aquel préstamo, nueva asistencia financiera y la instrumentación de un plan que calibre la recomposición fiscal con la recuperación del crecimiento.

El ministro de Economía, Martín Guzmán, y el titular del Banco Central, Miguel Angel Pesce, enviaron ayer una carta a la titular del Fondo Monetario Internacional (FMI), Kristalina Georgieva, invitándola a iniciar las consultas para “acordar un nuevo programa” con el organismo multilateral “que suceda al cancelado y descarrilado acuerdo stand by” firmado en 2018.

Previamente, la jefa del organismo había mantenido una conversación telefónica con el presidente Alberto Fernández. El jefe del Estado contó que fue una charla extensa que versó sobre la necesidad de que, “sin prisa y sin pausa”, se trabaje en conjunto para “ordenar el desorden que heredamos del gobierno anterior”. Y agregó: “Para lograr certezas, hay que poner en orden las cuentas y la conversación me alienta a pensar que vamos a poder hacerlo con una lógica común: no postergar a la Argentina”.

Tras el encuentro en Olivos, Guzmán, Pesce y el representante del Cono Sur ante el FMI, Sergio Chodos, se trasladaron al Palacio de Hacienda para firmar la carta dirigida a Georgieva.

En la misiva, los funcionarios repasaron la crisis Argentina en los últimos tres años y subrayaron los efectos negativos que tuvo el acuerdo con Macri en materia de inflación y actividad. “Esperamos que las conversaciones y el nuevo programa no repitan los defectuosos presupuestos del programa de 2018”, manifestaron.

En el texto de ocho puntos, el gobierno admitió que pedirá “asistencia financiera” y, a cambio, promete “establecer políticas consistentes para lograr los objetivos del programa de estabilidad financiera y macroeconómica”. Incluso se muestra dispuesto a tomar “cualquier medida adicional que se requiera a tal fin”. Entre ellas, reducir el déficit fiscal primario de un modo que sea compatible “tanto con la sustentabilidad de la deuda pública, como con la recuperación económica”.

En esa línea, en el gobierno aseguraron que se trabaja para revertir el escenario de déficit fiscal que se agigantó con las medidas destinadas a combatir los efectos del Covid 19 en la economía. Pero aclararon que esa tarea se emprenderá “una vez que los efectos de la pandemia desaparezcan”.

Tras llegar a un acuerdo con los bonistas de ley extranjera por u$s 66 mil millones y en pleno canje de bonistas de ley argentina por u$s 41 mil millones, la refinanciación de vencimientos por u$s 44 mil millones efectivamente prestados por el Fondo es el próximo desafío para aliviar las cuentas fiscales. Los pagos más fuertes comienzan a fines del año próximo y tienen una alta concentración en tres años.

Según trascendió, los técnicos del Fondo ya “están mirando las planillas correspondiente al proyecto de presupuesto 2021”. El sendero de recomposición fiscal no será brusco, aseguran el gobierno, así como serán moderadas las expectativas de crecimiento. La decisión sobre el tipo de programa oficial al que la Argentina se podrá acoger quedará en manos del FMI.

Sobre el cierre del día, Georgieva confirmó a través de un comunicado el inicio de las conversaciones. “Estamos preparados para desempeñar nuestro papel”, dijo.

En la nota formal enviada al Fondo, los funcionarios argentinos remarcaron que a pesar de que la Argentina cumplió con los metas macroeconómicas en el acuerdo suscrito por la anterior gestión, el país no alcanzó la sustentabilidad. “Entre 2017 y 2019, Argentina redujo el déficit fiscal primario del 3,8% al 0,9% del producto interno bruto, mientras que el déficit de cuenta corriente cayó del 4,8% al 0,9% del producto interno bruto”, recordaron. Pero la fuga de activos continuó y la actividad económica “se contrajo por un 2,6% y un 2,1% durante 2018 y 2019, y la inflación marcó respectivamente un 47,6% y un 53,8% para 2018 y 2019”, subrayaron

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