Economía

El gobierno profundiza el modelo con despidos, tarifazos y alza de precios

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Domingo 29 de Octubre de 2017

El resultado de las elecciones legislativas disparó una ofensiva política para profundizar el modelo económico. Los 65 despidos anunciados por Unilever a pocas horas de la victoria de Cambiemos pusieron en el terreno la convocatoria política que lanzó el presidente Mauricio Macri para avanzar con la flexibilización laboral, la reforma impositiva y los cambios en el sistema previsional.

El ajuste en Unilever se desató en nombre de la cruzada presidencial contra el costo que representan los trabajadores argentinos y las leyes que los protegen. La excusa es que en Brasil, desde donde ingresan desde hace dos años productos importados a mansalva que alimentan un déficit comercial récord, los obreros les cuestan menos. En sintonía, los nuevos dueños de Vassalli volvieron a la carga para desprenderse de 100 empleados, luego de haber dejado cesantes a 50 mediante retiros "voluntarios". Con los despidos en Modelar, la ofensiva contra el empleo en el Gran Rosario sumó un nuevo capítulo, ahora reforzada políticamente por el voto de respaldo a este plan económico.

De hecho, pese a los rebotes estadísticos que en algunos sectores se presentan como brotes verdes, las cifras de empleo registrado que difundió en la última semana el Ministerio de Trabajo de la Nación volvieron a mostrar un estancamiento en general, y nueva caída de la industria, en particular.

Como lo puede experimentar cualquier trabajador en el día a día, el escenario de alto desempleo y precarización que profundizó este modelo económico minimiza en la práctica el argumento a favor de la necesidad de una reforma del sistema de protección legal al empleado para mejorar la competitividad. Lejos de ser un problema para las empresas, el empleo y el salario son el enemigo construido por el gobierno para reunir consenso entre las distintas facciones del capital. Sobre todo, porque en el programa económico no hay lugar para todos. Lo saben en la industria, donde el disciplinamiento y la "ruralización" de la relación laboral compensan pulsional e ideológicamente los perjuicios objetivos por el achicamiento del mercado, la suba de tarifas, el aumento de la tasa de interés y el activismo estatal a favor de las importaciones.

En la cresta de la ola, el nuevo pacto corporativo con el que coqueteó apenas asumió el gobierno nacional resucita desde una posición de fuerza. La CGT ya se sentó en la primera fila. Los gobernadores se preparan a discutir la coparticipación y la reforma fiscal. Mientras los mandatarios no oficialistas se congregaron en el CFI para acordar una postura que les permita resistir el embate bonaerense por el Fondo del Conurbano y la presión nacional contra los tributos provinciales, la ciudad y la provincia de Buenos Aires marcaban el camino: sus proyectos de presupuesto para 2018 incluyeron un alivio en Ingresos Brutos (aumentos en los techos de facturación y desgravación a empresas de otras jurisdicciones) y, como contrapartida, una fuerte suba del inmobiliario urbano (ABL en el caso porteño).

Estos cambios se acoplan a las subas de tarifas que estuvieron brevemente suspendidas por la campaña electoral. El precio de la nafta fue otro de los que se gatilló con los bocas de urna. Además, las audiencias para discutir nuevos aumentos de tarifas comenzaron a fijarse esta semana.

Estos aumentos le ponen presión a la inflación, que acumulará más del 65% a fin de año, desde que asumió el gobierno de Mauricio Macri, y que, lejos de ceder, mostró un serio rebote en septiembre.

El día después de las elecciones se dispararon también los incrementos de las listas de precios de productos de consumo masivo, tal como lo informó en la última semana el Centro Unión Almaceneros de Rosario.

El presidente del Banco Central, Federico Sturzenegger, subió 150 puntos básicos la tasa de interés, en un intento por reencarrilar el tren de su política monetaria, tras la derrota de su primera experiencia con las metas de inflación. Para sorpresa de algunos analistas de la city porteña, el precio del dólar cerró la semana igualmente demandado y orillando los 18 pesos. En materia de precios y tarifas, es innegable que la economía argentina se va para arriba.

"Una ola de entusiasmo" - Mario Blejer

El economista Mario Blejer dijo que la economía argentina "está en franca recuperación" y que el resultado electoral favorable al gobierno genera el "entusiasmo" entre los inversores que permitirá poner en marcha proyectos postergados.

"La economía argentina está en franca recuperación, hay recuperación del empleo, recuperación del producto y de la mayor parte de los sectores, hay una caída importante de la inflación", destacó el ex presidente del Banco Central en su disertación en el encuentro semanal de Rotary Club Buenos Aires.

El economista dijo estar "casi convencido" de que el país está "en el camino correcto", lo que "no quiere decir que sea fácil pero da la impresión que desde el punto de vista económico la dirección es correcta", aunque no descartó que "hay muchos escollos y riesgo".

"En el corto plazo vamos a ver una ola de entusiasmo con respecto a lo que pasa en Argentina, ahora hay que aprovechar oportunidades que han estado pendientes y no se han aprovechado. Se va a detonar todo lo que se venia preparando pero no ejecutando", aseguró el ex asesor económico de Daniel Scioli.

En este contexto, señaló que "hasta antes del domingo Argentina ofrecía una buena rentabilidad pero incertidumbre, hoy el mercado está viendo una buena alternativa. La inversión espera estabilidad económica pero política también. El peor enemigo de la inversión es la incertidumbre", remarcó Blejer.

Luego consideró que para que el crecimiento sea sostenido, es necesario "ser competitivos y eso es ser productivos, tener tecnología de punta, no depender del mecanismo del tipo de cambio. Y esto no se puede hacer sin inversión, es una variable fundamental".

"En marzo dije que la economía iba a crecer 3 ó 4 por ciento y me tildaron de que no sé contar, pero realmente es cierto, la economía argentina va a crecer", sostuvo.

"Carrió y los contratistas" - Gabriel Solano (PO)

En su cuenta personal de twitter Elisa Carrió salió al rescate de la patria contratista y más en general del conjunto de la clase capitalista que ´se la llevó en pala´ bajo el gobierno anterior. Sin sonrojarse la autodenominada fiscal de la república sentenció: "las empresas fueron extorsionadas por De Vido. Hay que diferenciar entre las que hicieron negocios (Electroingeniería) de las que fueron obligadas".

De este modo Carrió repite el libreto escrito por los abogados de la Cámara de la Construcción y los empresarios que hicieron su agosto con el gobierno pasado, que se presentan como "víctimas" de la corruptela de los De Vido, Jaime y cia. Estas 'víctimas', sin embargo, embolsaron ganancias siderales durante el kirchnerismo al punto que fueron un puntal de la reelección de Cristina Fernández en el 2011. Los negocios fueron tan amplios como lucrativos. Desde la importación de energía, a la megaminería, pasando por la obra pública y las concesiones de las empresas de servicios públicos. La corruptela adquirió un grado institucional con los llamados ´subsidios´ a empresas de diverso tipo, que hoy el propio macrismo mantiene mientras los va reemplazando por tarifazos.

Contra lo que dice Carrió, la corruptela que une a empresarios y funcionarios le permite a éstos últimos tener un control del Estado y del gobierno. En la democracia capitalista, a diferencia de otros regímenes de dominación del pasado, la clase social dominante delega en funcionarios políticos el manejo del Estado, que controla indirectamente a través de diversos mecanismos, entre los que se destaca la corruptela de los funcionarios, que se llevan una porción menor de los negocios.

El twit de Carrió va más a fondo ya que diferencia entre distintos tipos de empresarios coimeros, habría de los buenos y de los malos. No es casual, las denuncias de corrupción se han transformado en un instrumento del gran capital internacional para quedarse con ciertas áreas de la economía que están mayormente controladas por sectores de la burguesía nacional. En esta pelea por la transferencia de patrimonios importantes Carrió se coloca como agente directo del Departamento de Estado.

Es indudable que Carrió busca justificar su apoyo al macrismo, que gobierna para los mismos grupos capitalistas que negociaron con los De Vido y cia. Defiende un gobierno de corruptos, al servicio de una clase social corrompida.

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