Lunes 11 de Marzo de 2024
En alerta por las mediciones de inflación de los primeras días de marzo, el gobierno presiona a los supermercados para que limiten las promociones y muestren precios a la baja en las góndolas. El objetivo oficial es que se refleje en los relevamientos del Indec la “desaceleración” inflacionaria que el Ministerio de Economía cree que se está registrando en forma pronunciada.
El caso es que luego de la victoria de Javier Milei en las elecciones presidenciales, la liberación de precios y el salto cambiario de diciembre, la inflación saltó al 25,5% en diciembre, una tasa que duplica el peor registro del gobierno anterior. En enero este ritmo de aumento desaceleró al 20% y en el gobierno esperaban que en febrero se ubicará “más cerca del 10%”, como dijo en su momento el ministro de Economía, Luis Caputo.
El Indec dará a conocer este martes el IPC del segundo mes del año. Pero las consultoras y centros de estudios que miden precios informaron subas por encima del 15%. La inflación de los trabajadores, que elaboran la Universidad Metropolitana para la Educación y el Trabajo (Umet) y el Centro para la Concertación y el Desarrollo (CCD) relevaron una suba de 15,8%. Eco Go de 15,9%, C&T 16,3% y Libertad y Progreso 20,6%. La Usina de Datos de la UNR reflejó un aumento del costo de la Canasta Básica Alimentaria (CBA) superior al 21%, una tasa incluso más alta que la de enero.
Pese a la feroz recesión inducida para frenar los precios, y a que el gobierno logró desenganchar los salarios y las jubilaciones de la carrera con el IPC, la inflación se muestra dura de bajar y pone a prueba el relato del gobierno.
De hecho, las reuniones con supermercadistas y empresas proveedoras de productos de consumo masivo se dan en el marco de un rebote de los precios de esos artículos en la primera semana de marzo. El Centro de Estudios Scalabrini Ortiz (Ceso), que elabora el Indice de Precios de Supermercados (IPS), detectó un incremento de 2,5% en la última semana, una aceleración respecto de la semana anterior. Pero son los rubros “prescindibles” y ligados al dólar (artículos del hogar, juguetes, electrodomésticos) los que continúan tirando para abajo el promedio. En cambio, alimentos frescos (4,9%) y secos (3,1%), bebidas (2,8%) y productos de limpieza (3,8%) volvieron a tomar impulso. Los pañales aumentaron 8,7% en la semana y acumulan 36% en el mes, el alimento de bebé aumentó 18,3% semanal y 42% mensual, mientras que los quesos subieron 20% en las últimas cuatro semanas.
“Los datos de alta frecuencia parecen haber tocado el piso a mediados de febrero (1,8%) y la variación respecto de 4 semanas atrás ya se estabiliza en torno al 8-9% mensual”, señala el informe del Ceso, que también refleja que en la última medición, la proporción de productos que experimentaron aumentos subió del 10% al 14% semanal. Y este relevamiento no incluye los aumentos de tarifas de servicios públicos y privados que son las estrellas del tercer mes del año.
Mes complicado
El propio presidente anticipó un marzo “muy complicado” porque “tiene un tema de estacionalidad muy denso”. Igualmente, enfatizó que “la inflación se está derrumbando”. En su narrativa, si “se limpiara el arrastre estadístico, la suba de tarifas y prepagas”, este ritmo de aumento “caería a un dígito”.
En busca de rodear técnicamente a este relato, el Ministerio de Economía convocó a representantes de las grandes cadenas de supermercados para transmitir su desacuerdo con las promociones especiales. Tanto Milei, como Caputo y el secretario de Comercio aseguraron que las promociones implican en el fondo una reducción de precios. Sin embargo, consideran que estas ofertas impiden que los inspectores del Indec capten los verdaderos precios, ya que sólo pueden tomar el precio declarado por las empresas, “y no el implícito que resultaría de la aplicación de la rebaja para la segunda unidad”.
En rigor, las promos de los super no son nuevas, sino que vienen de hace varios años y aparecen mas que nada cuando caen las ventas. Mas que una manera de evitar rebajas de precios, se trata de un mecanismo para sostener las ventas. Entre los supermercadistas se sospecha que el pedido el gobierno para que rebajen los precios en las góndolas tendría que ver con que el proceso de desinflación de la economía no es tan marcado como se espera.
>> Leer más: La caída de la actividad desde finales de 2023 deja la economía "técnicamente en recesión"
Por otra parte, el impacto que podría tener en el índice general una especie de “blanqueo” de los precios de parte de los grandes supermercados y de los más pequeños no tendría gran impacto porque a través de ellos solo se canaliza menos del 30% de las ventas minoristas del país. Es decir, hay un universo de cadenas comerciales, como los super chinos y comercios tradicionales de barrio, que alcanzan al 70% que quedan fuera de la posibilidad de conceder ese tipo de promociones agresivas. De más está decir que, una elucubración oficial de estas características, que involucra finalmente a la elaboración del índice de precios, en otras épocas hubiera sido motivo de escándalo.