Economía

El gobierno hizo su jugada en el largo conflicto rural

Más que nunca, esta semana el conflicto entre el gobierno y el campo sirvió para entender que a veces, no alcanza con el as de espada para ganar una partida y que la clave, en general, está en la astucia del juego más que en las cartas. Al menos, en la forma de hacer política en la Argentina.

Domingo 01 de Junio de 2008

Más que nunca, esta semana el conflicto entre el gobierno y el campo sirvió para entender que a veces, no alcanza con el as de espada para ganar una partida y que la clave, en general, está en la astucia del juego más que en las cartas. Al menos, en la forma de hacer política en la Argentina.

Insuflado por la masiva convocatoria de Rosario, el agro arrancó el lunes como los "compadritos" (frente alta, sacando pecho y arremetiendo), seguro de que ese caudal de adhesiones (200 mil personas según el operativo de seguridad y 300 mil según los productores), legitimaría aún más sus reclamos y le permitiría imponer con rigurosidad su agenda, e incluso ir por más.

Pero todo el consenso que le otorgó el respaldo multitudinario de la gente que se llegó hasta el Monumento, no alcanzó para contrarrestar la habilidad y la gimnasia política del gobierno, que buscó esterilizar la foto de Rosario y empezó a trazar fuertes alianzas, a través de la estructura del PJ, para captar a gobernadores y legisladores, ahora voceros mediáticos oficiales.

Así como en su momento el gobierno subestimó la capacidad de pelea de los chacareros, ahora las entidades agropecuarias hicieron algo parecido con el oficialismo —peronismo por si no se acordaban— que supo correr el eje de la discusión, cuestionó la intransigencia del campo e incluso lanzó una serie de medidas, que en conjunto con las ya instrumentadas desde marzo, responden en buena parte al reclamo agrario. Y al mismo tiempo, pusieron en una encrucijada a la mesa de enlace que empezó a mostrar algunas fracturas. Pero esencialmente, jugaron al desgaste, ya no de las entidades o de los productores, sino del resto de los argentinos (trabajadores, empresarios) que esta semana con mucha más claridad se corrieron de la polaridad y dijeron basta.

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