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El fuego amigo quema el modelo

Más allá de la puesta en escena respecto de la ley que frena los tarifazos y el intento desesperado por revivir el escenario de grieta preelectoral...

Domingo 03 de Junio de 2018

Más allá de la puesta en escena respecto de la ley que frena los tarifazos y el intento desesperado por revivir el escenario de grieta preelectoral, la alianza gobernantes sabe que el gatillo que disparó la crisis que hoy golpea a la economía fue apretado desde sus filas.

El despertar de los velocirraptors, como nombra en modo de chiste Carlos Melconian a los tenedores de Lebac aceleró hasta la crisis un rasgo estructural del gobierno de Mauricio Macri, como es la fuga de dólares. Se rompió así la magia de la bicicleta financiera montada por el titular del organismo monetario, Federico Sturzenegger. Y a fuerza de garantizarles altas tasas de interés, el Tesoro viene evitando que una corrida similar se genere con su propio deuda, expresada en Letes.

Un aumento de la deuda mayor a 100 mil millones de dólares en dos años y una fuga de divisas que le sigue en orden de magnitud fueron la consecuencia previsible de una política económica que no se puede achacar con ninguna herencia. La cara más brutal de ese proceso fue la subasta de 10 mil millones de dólares de las reservas en menos de tres meses. El final de la historia fue,advertido tempranamente por economistas y sectores de la oposición. La magnitud de esa pérdida, merecedora de alguna investigación judicial, empalidece las explicaciones sobre el costo fiscal de frenar los tarifazos, los argumentos a favor de recortar prestaciones sociales y la pretensión de socializar las culpas apelando a una fantasiosa manía de la clase trabajadora de vivir subsidiada.

En diciembre de 2015 se puso en marcha el plan explicitado por Alfonso Prat Gay: provocar un shock de rentabilidad a las empresas que, desde distintos sectores de actividad, habían acompañado al oficialismo. La devaluación, la quita de retenciones, el levantamiento de las restricciones cambiarias y los controles de cambio, el pago del peaje a los buitres para abrir el festival de la deuda externa, los despidos estatales como punto de largada a un feroz avance del capital privado sobre el ingreso de los trabajadores, los tarifazos, tuvieron efectos buscados y concretos en el ingreso la de los integrantes de esa coalición.

Ese fue el programa fundamental del gobierno, y los Ceos que lo integran se ocupan de que cada sector se lleve su tajada.

La apuesta de la política fue que un mínimo compromiso de moderación e inversión aportaran a la sustentabilidad política. Pero eso no ocurrió. En cambio, pasó lo que desde temprano se escribió: el levantamiento del cepo iba a ser usado para sacar dólares del país, no ponerlos. Economistas rosarinos vaticinaron en 2016 que el gobierno terminaría debatiendo más tarde o más temprano qué instrumento usar para parar la fuga. La ficha, igualmente, le cae a muchos cuando los gurúes de la city blanquean la situación. El propio Melconian recordó en la conferencia del miércoles que "perdió la discusión", cuando antes de asumir le recomendó a Macri no levantar inmediatamente las restricciones. Y al especular sobre el acuerdo con el FMI hizo foco en la recomendación de parar la sangría de dólares. ¿Cómo? "El kirchnerismo puso el cepo", se limitó a decir. Es interesante ver cómo en los encuentros privados, economistas de la city replican diagnósticos que en el debate público son explicitados por los heterodoxos. Todos coinciden en que la receta del Fondo será la que dejó la misión del organismo dejó a fines del año pasado. Devaluación, ajuste y freno a la fuga.

Paradójicamente, una de las primeras consecuencias de la negociación con el organismo fue el amague de frenar la reducción de retenciones a la soja. Unos gritos de la mesa de enlace y su representante en el gobierno disciplinaron al "empoderado" ministro de Hacienda. Una eficiencia paritaria equiparable a la de los "velocirraptors" para obtener un aumento del 40 por ciento de la tasa de Lebac. Los empresarios de la energía pican en punto en este raro universo gremial: blindaron el tema sin medir el costo para el presidente. Los conflictos de intereses, ahora son también internos.

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