Miércoles 11 de Octubre de 2023
En otra jornada de alto vuelo político, y atípica por la coincidencia con el tiempo electoral, el oficialismo en cabeza del candidato Sergio Massa se llevó otra sonrisa plena del Palacio legislativo: esta vez, en la Cámara baja. La ley de alquileres tal cual se rediseñó en el Senado, para adaptarse a una coyuntura inflacionaria grave, la creación de tres nuevas universidades nacionales, el Régimen de Promoción del Gas Natural Licuado (GNL), la media sanción del Compre sin IVA, entre otros proyectos, dejaron al oficialismo exhausto pero satisfecho tras 18 horas de sesión en el recinto de Diputados.
El oficialismo, post Paso, y con Massa en cabeza de todas sus acciones, figura excluyente, tanto de gestión como legislativas y de campaña electoral, y como en las semanas anteriores, vuelve a conseguir del Congreso todo lo que va a buscar. Y todo sucede, curiosamente, justo luego de la peor elección del peronismo unido desde que se tenga memoria. Salió 3ro, y con apenas el 27 por ciento de los votos.
La oposición mayoritaria de JxC, que con éxito paralizó el Congreso casi toda vez que se lo propuso – bloqueando el quorum-, al menos desde que ganó con claridad las elecciones de medio término de 2021, ahora parece haber perdido su capacidad de conducción de la agenda legislativa. El mazazo a la mandíbula del sistema de representación política que pegó Javier Milei con sus 7,4 millones de votos el pasado 13 de agosto, han provocado un mareo irreparable principalmente en campo político amarillo. Massa acelera con medidas y decisiones que tanto reclamaban sus socios internos, se posiciona con nitidez y ya sin cuestionamientos internos como el conductor de la estrategia de Unión por la Patria, a la vez que enfrenta otra brutal corrida financiera que inestabiliza su perspectiva electoral.
La larga sesión de martes pasado, que dejó un enorme activo en materia de sanciones legislativas, sin embargo, estuvo a un tris de caerse. Por falta de quorum. Pero como en el caso de la votación en el Senado la semana anterior del pliego de la cuestionada jueza Ana Figueroa, al oficialismo se le alinearon los planetas otra vez. Este martes consiguió quorum en el último minuto de la media hora de tolerancia por reglamento, y con un ingreso a las corridas, sentó a su diputada 129 justo a la hora señala.
El campo de alianzas con las pequeñas fracciones que resultan cruciales para constituir el quorum con la actual configuración (alianzas decisivas tanto para el oficialismo como para la oposición mayoritaria), esta vez el FdT no contó con ningún desprendimiento de la UCR (como sucedió en la semana anterior y que le costó un duro reproche de “populismo contagioso” del jefe fundador de JxC Mauricio Macri), ni tampoco del bloque Frente de Izquierda (FIT) que de todos modos terminó votando favorablemente las tres principales leyes que se debatieron durante la extensa reunión.
Los coletazos del debate televisivo presidencial, electoral, se colaron a la hora de la gestualidad legislativa: se entiende que los cuatro cultores del dogma trotskista jugaron a hacer caer la sesión porque no les gustó nada que Sergio Massa reitera (en los dos debates, ambos domingos consecutivos) la pregunta “¿Myriam (Bregman) en serio crees que Milei y yo somos lo mismo?”, anticipándose a un hipotético balotaje con el libertario. Por ese detalle casi naufraga una sesión cargadísima de temas. Pero otra vez, para Massa y Unión por La Patria, la pelota pegó en el palo, y entró.
Ocupados en fogonear la escalada imparable del dólar blue, tampoco los tres representantes del espacio libertario dieron quorum (la semana anterior dos sí lo hicieron). La gesta anti moneda nacional (los pesos son “excrementos”) de Milei terminó en una llamado a la cordura, incluso, en un comunicado conjunto de la cámaras bancarias, nacionales y extranjeras. Y en denuncias penales motorizadas por el mismo presidente de la nación, Alberto Fernández. Además de allanamientos a “cuevas” de intercambio de dólares informales en el microcentro de Buenos Aires, tal cual el candidato Massa anticipó horas antes.
Fueron fracciones de bloques provinciales los que se sentaron para sumarle al oficialismo esa de docena de butacas que necesitan agregar para poner en marcha la gran rueda del recinto en Diputados. A diferencia de la semana anterior (cuando se aprobó la eliminación de impuesto a las ganancias para trabajadores), esta vez ocuparon sus bancas los rosarinos del PS Mónica Fein y Enrique Estévez. Y luego apoyaron las iniciativas principales de la jornada, incluidos el Compre sin IVA y la ley de Alquileres que reformateó el oficialismo en Senado. En el paso anterior por Diputados de ese debate entre inquilinos y propietarios, Fein y Estévez facilitaron la sesión impulsada por JxC pero luego se abstuvieron el voto.
El recorrido de un largo debate que permeó en parte a la comunidad como nunca antes, la nueva ley de alquileres tal cual quedó diseñada y aprobada en las primeras horas del día miércoles, cumplió con el objetivo de visibilizar un drama creciente de al menos ocho millones de argentinos. Quedaron firmes los tres años como plazo mínimo del contrato, los seis meses como el tiempo de reactualización de los precios con un índice “Casa Propia” que modera el impacto inflacionario a favor de los inquilinos, pero, desde ya, estará por sí mismo muy lejos de tener cumplimiento efectivo en las transacciones efectivas que se realicen en la vida real, y a partir de su reglamentación y puesta en vigencia.
Si la inflación sigue por las nubes, y ningún organismo estatal se encarga de garantizar se registren legalmente los contratos de alquiler, la nueva ley corre el riesgo de acompañar, sin conducir, una realidad que transita con otras “leyes”, la ley del más fuerte.