Economía

"El desafío es salir de la restricción externa", apuntan economistas

Plantearon que se "deberán tomar medidas urgentes para frenar la caída de la actividad industrial".

Domingo 17 de Noviembre de 2019

En medio de una crisis profundísima, la dirigencia industrial estima que se abre una oportunidad para frenar la caída del sector y reposicionarlo como actor relevante en una estrategia de desarrollo de largo plazo. En ese camino, la Unión Industrial Argentina (UIA) presentó su Plan Productivo 2020/23. El programa, que articula un conjunto de iniciativas integrales para “generar y exporta valor”, reúne el trabajo de doce equipos técnicos de la entidad, con la participación de 500 profesionales de todo el país y todas las cámaras asociadas a la central fabril.

El plan fue presentado a los candidatos presidenciales. Con el resultado ya conocido, ahora será el insumo básico que llevará la entidad al acuerdo económico y social que seguramente será convocado por el nuevo gobierno nacional.

El documento fue expuesto por primera vez en el interior, durante una conferencia realizada en la sede la Unión Industrial de Rosario y su Región (Unirr). Walter Andreozzi, prosecretario de Unirr y secretario de la Federación Industrial de Santa Fe (Fisfe) , explicó que el plan sistematiza temas que se trabajan diariamente en la entidad. “A veces se dice que nadie tiene un programa, pero la UIA lo tiene, lo escribió y lo trabajó; y no lo hizo a demanda contra el calendario electoral, sino con el trabajo permanente que hace a lo largo del año”, agregó. Recordó que lo mismo pasó en 2001,cuando en medio de la expresión los industriales presentaron un plan que permitió “influir con las primeras políticas en aquella etapa”.

Mariano Ferrazzini, presidente Unirr, aclaró que no se trata de “propuestas aisladas”, sino de “un sistema”, apoyado en “la importancia de la industria” en todo el país. “Derribamos el mito de que la industria no contribuye a la economía y , de que debemos ser un país netamente primarizado; buscamos concientizar sobre lo que significa la industria, tanto para la economía como para la sociedad”, enfatizó.

Daniela Rozembaum, coordinadora del Centro de Estudios de la UIA, y Nicolás Puebla, de las comisiones tributarias y de financiamiento de la central fabril fueron protagonistas del trabajo.

Rozembaum explicó que el Plan Productivo 20/23 propone 150 medidas de distintas áreas “con el objetivo principal de consolidar la agregación de valor, pensando en el mercado interno pero también con el objetivo de exportar al mundo”. No se trata sólo de una visión sectorial. “Va a requerir de la elaboración de consensos, no sólo con la política sino también con el resto de los actores sociales”.

El programa, describió, tiene dos grandes pilares. Uno es macroeconómico. La UIA sostiene la necesidad de una política cambiaria previsible, “que no atente contra la actividad interna” y una política monetaria que garantice “tasas de interés acordes al acceso de financiamiento para las empresas”. También, propuestas de política fiscal y políticas de ingresos.

El otro pilar tiene que ver con el desarrollo productivo. Rozembaum describió, tres ejes de trabajo: competitividad, a través de cuestiones fiscales, financieras, de comercio exterior y medioambientales; productividad e industria 4.0; y desarrollo regional y pyme.

Puebla recordó que se trata de un sector que representa “casi el 25% del PBI de la recaudación nacional y directa, sin considerar débitos y créditos bancarios, derechos de exportación y todo lo que es subnacional”. Y subrayó que los sueldos en la actividad manufacturera “son más altos que el promedio y con menos informalidad”. Es, además, la actividad económica que más contribuye a la seguridad social y la que más invierte en investigación y desarrollo. “Trabajamos con datos oficiales, no son impresiones nuestras”, subrayó.

El trabajo discute “un tema que recurrentemente” sale en el debate público, con una corriente de opinión, que fue tomada por buena parte del gobierno de Cambiemos, a favor de abandonar el desarrollo industrial y volcar todo el esfuerzo a potenciar el sector primario y de servicios. “La realidad es que los números dejan claro que Argentina ya es industrial y que hay un montón de activos que Argentina tiene como país industrial”, aclaró Rozembaum. Dijo que el sector aporta el 20% del valor agregado y el 30% de la masa salarial a la economía.

La economista apuntó a la volatilidad macroeconómica como uno de los obstáculos para el desarrollo. Característica que viene de la mano de la restricción externa. “Ese problema estructural de escasez de divisas se abordó tradicionalmente a través de devaluaciones que terminan acelerando la inflación, la caída de los salarios reales y achicando la actividad; pero ese achique derrumba la producción y afecta al mercado interno pero también a la exportación”, explicó.

Así, consideró que “el gran desafío macroeconómico es salir de la restricción externa, establecer un régimen cambiario estable, que favorezca la actividad pero que evite estas excesivas apreciaciones y devaluaciones”.

Puebla apuntó, a su vez, contra las críticas sobre la insuficiente generación de divisas por parte de la industria. “Muchas veces se escucha que termina importando más de lo que exporta”, se quejó. En realidad, dijo, eso no es así. “Si no fuese por la industria nacional, el déficit externo sería aún peor, por lo menos un 50% más grande del actual”, explicó.

Rozembaum señaló que todos los países del mundo “están volviendo a hacer política industrial con el concepto de industria 4.0, la cuarta revolución industrial con incorporación de muchas tecnologías, como las impresoras 3D, Internet de las cosas, automatización de procesos, etcétera”.

Para ello, acotó Puebla, los países desarrollados desplegaron enormes programas nacionales para apuntalar esa transformación, que direccionan “al sector industrial duro”. Señaló que los indicadores laborales en esos países dan cuenta de que “estos avances no vienen a suplantar la mano de obra humana sino que terminan complementando”.

“Con este nivel de innovación se terminan abriendo industrias que hace 10 años no existían es todo un dinamizador tanto para la industria existente como la nueva que se va a ir desarrollando”, describió. Pero advirtió: “Esto en el mundo no está librado al azar, hay políticas crediticias, de asistencia técnica y fiscales”, subrayó.

Mientras tanto, el horizonte inmediato requiere medidas drásticas. “El próximo gobierno va a tener que tomar medidas urgentes para que se frene la caída de la actividad”, dijo Puebla.

“El acuerdo social va a requerir diálogo”

La expectativa que despierta en los industriales la convocatoria a un acuerdo económico y social es relevante. El presidente de la Unión Industrial de Rosario y la Región (Unirr), Mariano Ferrazzini, consideró que “son tiempos que van a requerir mucho diálogo” y que, así como el sector lleva su plan, “el sector sindical también tiene sus planteos”. Será un camino delicado que la entidad empresarial va a acompañar. “Argentina ya tiene su gen industrial, lo que tenemos que hacer ahora es preservar lo que quedó y desarrollarla, hay empresas que tienen un nivel de tecnificación altísima, con productos de primerísima línea, que hoy sufren por no tener un mercado”, subrayó.

Walter Andreozzi, secretario de Fisfe, completó la idea: “¿Cuántas empresas cerraron este año? Con esta macroeconomía, que va en contra del sector industrial, hasta empresa una nacional líder mundial en la fabricación de alimentos, como Arcor, se transforma en una actividad sensible”.

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