Economía

El debate sobre el destino de los fondos públicos

La pelea por los recursos coparticipables es la forma institucional y contemporánea que adopta esa histórica disputa que supo desenvolverse de modos más ásperos que los actuales

Domingo 30 de Junio de 2013

El conflicto entre el gobierno central y las provincias es constituyente de la actual organización política del país. La pelea por los recursos coparticipables es la forma institucional y contemporánea que adopta esa histórica disputa que supo desenvolverse de modos más ásperos que los actuales. Y aún dentro de esta nueva organización, las tensiones entre los distintos niveles de gobierno adoptaron características diferentes.

   “El actual escenario del conflicto entre la Nación y las provincias es novedoso porque no se trata de un conflicto por falta de recursos sino por el uso de recursos nuevos”, dijo Oscar Cetrángolo, profesor de Finanzas Públicas de la UBA y uno de los más importantes estudiosos sobre federalismo fiscal.

   El economista participó recientemente de una conferencia sobre federalismo y desarrollo organizada por la Fundación Banco Municipal, en el marco de las actividades organizadas por su 25º aniversario. Compartió con otro especialista en el tema, el investigador de la Universidad de La Plata, Alberto Porto. Ambos pusieron el foco en la modalidad que adquirió durante la posconvertibilidad la disputa de recursos entre la Nación y las provincias, cuyo diferencial es que se dsenvolvió, al menos hasta hace unos años, en un contexto de expansión económica.

   Cetrángolo recordó que el Estado nacional y los provinciales gozaron de un período de superávit fiscal a la salida de la crisis, “básicamente por un aumento de impuestos pero también por el atraso salarial”. Hubo en ese momento un ahorro que “se fue erosionando a partir de 2004 y 2005, hasta volver a entrar en zona de déficit, aunque no todas las provincias entran en la misma condición”.

   Con esquema de coparticipación legislado por última vez en 1988 y sujeto luego a modificaciones basadas en distintos pactos políticos, la reposición de los derechos de exportación operó como un nuevo paradigma en la relación entre Nación y provincias. A partir de allí, más allá de algunas modificaciones menores, “la nueva recaudación tributaria, como las retenciones, el impuesto al cheque y a la nómina va mayoritariamente y en forma directa a la Nación”. De ese modo, explica Cetrángolo, “el desequilibrio entre Nación y provincias es creciente y la provincia sufre”.

   “Las provincias reciben muy poco de coparticipación de los nuevos impuestos, pero lo que va a la Nación no se gasta en un territorio inexistente, se gasta en los territorios provinciales, pero ya no con los criterios de la ley de coparticipación sino en forma discrecional y por criterios que tienen que ver más con lo político que con la necesidad de provisión de bienes públicos”, opinó Cetrángolo. Señaló que “desde 1998 hasta ahora la recaudación subió al 15% del PBI pero a las provincias llega menos del 4% del PBI”.

   El economista abundó sobre otros tópicos que influyen en la discusión por los recursos federales. Explicó que “hay una presión por el lado de la reforma previsional, que se esperaba que bajara y no bajó, el sistema estatal demanda lo mismo que cuando estaba el sistema de capitalización”. También mencionó que el Estado nacional “se financia con señoreaje, con emisión monetaria, y esos recursos no llegan a las provincias”.

   Porto coincidió en señalar que la Nación fue “avanzando sobre los recursos coparticipables, primero con detracciones para sostener el régimen de seguridad social, y luego concentrando la recaudación de impuestos no coparticipales”. Esto, advirtió, “crea un estrangulamiento financiero” que afecta a Estados importantes, como Buenos Aires y Córdoba.

   “En las épocas buenas, el aumento de la recaudación hace que la disputa por los recursos o estalle tan claramente como en el 2000 pero cuando se entra en zona de déficit la situación se pone más complicada, sobre todo porque las provincias tienen responsabilidades muy fuertes en educación y salud”, dijo.

   La incógnita es hasta cuándo se tira de la cuerda. La provincia de Buenos Aires es escenario recurrente de la presión política que el gobierno nacional ejerce, a partir de la dependencia extrema que ese distrito tiene del Estado central. Pero esa pulseada suele tener sus límites en la crisis.

   Porto describió que en los últimos años, el contexto político y macroeconómico provocó “una sumisión de los gobiernos provinciales” pero “cuando se termina el gobierno para las provincias viene algún tipo de reacción y alguna solución hay que encontrar”.

   Cetrángolo opinó en sintonía. “De alguna manera la cuestión fiscal salta” y las partes se ven obligadas a sentarse a discutir. El año electoral tendrá su influencia. En definitiva, explicó, “lo que pase en la relación entre los Estados nacionales y subnacionales tendrá que ver con la puja política”.

   Para Porto, la coparticipación “es sólo una dimensión” del problema que plantea la relación fiscal entres jurisdicciones. “Este tema tiene connotaciones políticas, administrativas y del tipo de organización social”, agregó. Se trata, en definitiva, de contestar la pregunta sobre “qué hace cada nivel de gobierno, qué recauda cada uno y cómo se coordinan las decisiones de uno y otro”.

   Esa situación, señaló, siempre es conflictiva. Pero, como ocurre con los periódicos pactos fiscales, siempre se procesó en algún tipo de acuerdo.

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