Economía

El Congreso de EEUU rechazó el plan de rescate de Bush: se hunden los mercados

Proponía destinar 700.000 millones de dólares al sector financiero. La votación terminó con 225 votos en contra y 208 a favor. Los votos n egativos procedieron tanto de la bancada demócrata como de la republicana. Los mercados internacionales se desplomaron: el Merval registró una caída histórica de 8,68%, San Pablo perdió el 9,8% y suspendió las operaciones, mientras que en la bolsa de Nueva York el índice Dow Jones terminó 7% abajo y el tecnológico Nasdaq cayó un 9,1%.

Lunes 29 de Septiembre de 2008

La Cámara de Representantes de EEUU rechazó un plan de rescate presentado por el gobierno de George Bush para destinar 700.000 millones de dólares al rescate del sector financiero. La votación terminó con 225 votos en contra y 208 a favor, los votos n egativos procedieron tanto de la bancada demócrata como de la republicana. El impacto se sintió en todos los mercados que sintieron el revés y se desplomaron: el Merval registró una caída histórica de 8,68%, San Pablo perdió el 9,8% y suspendió las operaciones, mientras que en la bolsa de Nueva York el índice Dow Jones terminó 7% abajo y el tecnológico Nasdaq cayó un 9,1%.

Las acciones en la Bolsa de Nueva York cayeron en picada incluso antes de la votación, que fue de 228 en contra y 205 a favor. El presidente George W. Bush y varios legisladores aliados habían implorado a los demás congresistas apasionadamente a que aprobaran la medida, a pesar de la opinión pública adversa.

Bush dijo estar decepcionado por la votación y se comprometió a “atender esta situación económica de frente”.
“Estoy decepcionado por la votación en el Congreso federal en torno al plan de recuperación económica”, dijo Bush a periodistas durante una sesión de fotografías con el presidente de Ucrania. “Nuestra estrategia es seguir atendiendo esta situación económica de frente. Estaremos trabajando para desarrollar una estrategia”.

La votación fue precedida por una campaña extraordinaria de cabildeo de la Casa Blanca, y el vocero Tony Fratto había dicho que el presidente Bush utilizó una “lista de personas” para llamarlas y persuadirlas a que votaran a favor.

Más tarde, los líderes de la Cámara de Representantes indicaron que ésta se volverá a reunir el jueves en lugar de entrar en un receso como estaba planeado, en momentos en que los demócratas y los republicanos estaban inmersos en una ronda de descalificaciones mutuas por el fracaso del plan.

Bush y sus asesores económicos, así como los líderes legislativos de ambos partidos, sostienen que el plan es vital para evitar una recesión o algo peor. La versión sometida a votación el lunes fue el producto de intensas negociaciones sostenidas a puerta cerrada en el Capitolio durante el fin de semana.

“Todos estamos preocupados ante la posibilidad de perder nuestros escaños”, dijo el representante republicano Paul Ryan antes de la votación en un discurso para respaldar el proyecto de ley. “La mayoría de nosotros sostenemos que 'quiero que sea aprobado esto, pero quiero que sea usted el que vote a favor, no yo”'.

Bush y sus asesores económicos, que advirtieron de consecuencias imprevisibles de no ser probado el proyecto de ley, centraron la atención de los mercados mundiales en el Congreso, agregó Ryan.

“Nos encontramos en un momento crucial, y si no logramos hacer lo que debemos, que el cielo nos ayude”, agregó el legislador.
Wall Street cerró una sesión sorprendente con una gran pérdida, en la que el índice industrial Dow Jones se desplomó más de 735 puntos, la mayor caída en su historia.

Los perplejos inversionistas en la Bolsa de Valores observaban las pantallas de televisión en el piso de intercambios, que transmitían la votación de los representantes, al tiempo que los precios de sus acciones caían en sus monitores.

Más de dos tercios de los republicanos y el 40% de los demócratas se opusieron al proyecto de ley.
Varios ayudantes republicanos dijeron que la presidenta de la cámara baja, la demócrata Nancy Pelosi, torpedeó cualquier espíritu de bipartidismo que acompañó al proyecto de ley con su demoledor discurso al final del debate, que culpó a la política de Bush por la inestabilidad económica.

Sin mencionarla por su nombre, el representante republicano Adam Putnam, el tercero en importancia de su partido, dijo que “el tono partidista al finalizar el debate de hoy impactó, en mi opinión, los votos de nuestra parte”.

Horas antes de la votación, Bush había instado al Congreso a aprobar el proyecto de rescate financiero, aduciendo que era necesario para “impedir que la crisis de nuestra industria financiera se propague” al resto de la economía.

El presidente habló en medio del nerviosismo que reina en los mercados financieros tanto en Estados Unidos como en el exterior.
Bush sostuvo que los inquietos contribuyentes se beneficiarán con una serie de salvaguardias que los legisladores incorporaron al proyecto durante las negociaciones del fin de semana en el Capitolio, incluyendo controles mutuos sobre la operación del programa.

El presidente habló poco después que dos prominentes protagonistas de las negociaciones acudieron a programas de televisión para instar a la aprobación del plan, aunque ambos admitieron que la necesidad de esta medida representa un día aciago para la nación.

Horas antes de la votación, el senador demócrata Chris Dodd, presidente de la Comisión Bancaria de la cámara alta, admitió que el proyecto no es una panacea para todos los problemas que agobian los mercados financieros. No obstante, dijo que si no se actúa, el deterioro podría propagarse y restringir aun más los mercados crediticios.

Por su parte, el senador Judd Gregg, que representó a los republicanos en las negociaciones, calificó el plan de “torniquete” para la enfermedad en el sector financiero.

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