Economía

El bienestar económico como base de la felicidad

Especialistas de esta disciplina explican cómo es el perfil de la sociedad argentina

Domingo 10 de Febrero de 2008

El imaginario colectivo de la sociedad argentina bien podría apropiarse del termino esquizoide, sobre todo para explicar por qué, si ante la sencilla pregunta que plantea: ¿Usted es feliz? la respuesta es sí, sin importar la situación económica que se atraviesa. Y cuándo se plantea el segundo interrogante: ¿Si podría cambiar algo para aumentar su felicidad, que haría?, la respuesta es: mejorar la situación económica.

Datos como estos pueden apreciarse en el estudio realizado por los economistas Dardo Ferrer y Victoria Giarrizzo, de la consultora Cerex, quienes tuvieron a su cargo el primer estudio sobre economía de la felicidad a nivel nacional y los datos resultaron sorprendentes: un 68 por ciento de la población argentina dice ser feliz o muy feliz.

"Cuando uno se encuentra ante esta respuesta, pareciera que la economía no influye en el grado de bienestar de una persona, pero cuando inmediatamente, la persona admite que el factor de su vida que mejoraría para vivir mejor es el económico, llama la atención", explicó Ferrer a La Capital.

El especialista agregó que "está visto que al momento de definir la felicidad, se puede aislar el dinero y balancear

otros aspectos importantes de la vida, como por ejemplo, la salud o los afectos".

Según Ferrer, no se puede asegurar a ciencia cierta que, si sube el PBI y no hay inflación la gente viva mejor. "Uno puede llegar a pensar que a medida que el estrato social baja, el nivel de felicidad también. Sin embargo, esto no se ve así aún en sectores bajo la linea de la pobreza, donde el nivel de felicidad no es nulo aunque uno piense que debería ser así".

Ferrer explicó que la gente no niega su situación económica ni quiere autoengañarse, sino que, ante la falta de ingresos deseables, se reconstituyen los órdenes de prioridades y su pobreza no los vuelve personas infelices.

A cualquier precio

Pero tampoco es cuestión de aumentar los ingresos a cualquier costo, ya que en sectores de clase media y alta influyen mucho la calidad del empleo que se tiene y el buen desempeño de las habilidades profesionales, ambos factores que determinan el mayor o menor grado de felicidad de una persona.

"Cuando se habla de mejor empleo se debe tener en cuenta que no siempre se hace referencia a ganar más dinero, sino que se persigue un lugar donde se pueda ejercer la vocación para la que uno se preparó o no tener que transcurrir tantas horas dentro del trabajo", aclaró el especialista.

Otro dato curioso es que la gran mayoría de los encuestados afirmo querer más tiempo libre para disfrutar de momentos de ocio y aseguraron que no les importaba si eso significaba resignar ingresos. "Sin embargo, el ocio también tiene sus costos y otra vez caemos en una dicotomía", precisó Ferrer.

Según este estudio, inmediatamente después de la crisis del 2001 el problema era conseguir un empleo, pero ahora el desempleo en si mismo no es el factor que más preocupa, pero sí el tener que trabajar más horas y en algunos casos, tener más de un trabajo, para recuperar los niveles de poder adquisitivo.

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