Economía

El Banco Central estudia la posibilidad de emitir billetes de plástico

La Argentina podría convertirse, próximamente, en el país número 20 del mundo que opta por emitir alguna serie de billetes (por lo general, una de alta rotación) fabricados con material plástico.  

Lunes 23 de Noviembre de 2009

La Argentina podría convertirse, próximamente, en el país número 20 del mundo que opta por emitir alguna serie de billetes (por lo general, una de alta rotación) fabricados con material plástico.

Así lo admitieron altas fuentes del Banco Central de la República Argentina (BCRA), no si antes dejar aclarado que se trata sólo de una iniciativa "en estudio" y que podría quedar para más adelante, por el alto costo del sistema de impresión y las complicaciones formales que implicaría contratar el servicio.

"Hay un único proveedor en todo el mundo, lo que supone un alto riesgo de controversia sobre su costo", aseguran las fuentes de la entidad monetaria.

Asimismo, la situación representaría un escollo para el sistema burocrático del sector público argentino, que obliga a realizar una licitación para contratar cualquier proveedor.

Los billetes de plástico, por lo menos los de una variedad denominada "polipropileno con orientación biaxial [BOPP]", fueron desarrollados por el Banco de la Reserva de Australia (RBA) y por la Organización para la Investigación y el Desarrollo Científico de la Commonwealth (Csiro), y fueron puestos por primera vez en circulación, en aquel país, en 1988.

Sus beneficios son que garantizan mayor durabilidad (el billete de papel de 2 pesos actualmente en circulación tiene una vida útil apenas superior a los 11 meses; el de 100 pesos bajó de 40 a 35 meses en el último año, por el mayor uso y pase de manos derivado de la inflación), mejor calidad y una alta relación costo-eficacia por la incorporación de las más altas medidas antifalsificación.

También debe tenerse en cuenta, en tiempos de la gripe A, que este tipo de billetes también absorben menos polvo y suciedad, por lo que sus condiciones de limpieza los hacen más higiénicos para el uso diario.

Factor negativo

El factor negativo, por lo menos en el proceso inicial, es que su costo de producción duplica al de los billetes papel y que, en ocasiones, se detectó que el billete plástico no perdió calidad con el uso, pero la tinta de impresión, sí.

En 1996, Australia fue el primer país que usó de forma completa billetes de material plástico en su moneda circulante. Después la siguieron Nueva Zelanda, que completó sus series con el billete de 20 dólares neozelandeses en 1999, y, ese mismo año, Rumania fue el primer país en Europa y tercero en el mundo que los puso en circulación.

Zambia fue el primer país en Africa en adoptar este tipo de billetes en 2003 y, a fin de ese mismo año, se analizó por primera vez su desembarco en la Argentina. Pero aún abocada al rescate de las cuasimonedas, la conducción de aquel entonces del BCRA dejó el proyecto para mejores épocas. En la región, por caso, ya circulan en Chile, en algunas denominaciones.

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