Economía

El ajuste de las tarifas sobre el sector productivo

Mucho se habla en estos días acerca del ajuste de tarifas y el impacto que las mismas generan, tanto para el ciudadano común como para el sector productivo.

Domingo 07 de Febrero de 2016

Mucho se habla en estos días acerca del ajuste de tarifas y el impacto que las mismas generan, tanto para el ciudadano común como para el sector productivo.

   La resolución Nº 6/2016 del Ministerio de Energía y Minería, se orienta a un nuevo ordenamiento del Mercado Eléctrico Mayorista (MEM), en dónde en primera instancia, se vuelve a las actualizaciones de los precios trimestrales perteneciente al mercado estacional, lugar dónde compran la energía las distribuidoras.

   De esta manera y de una sola vez se dejó de subsidiar a todas las distribuidoras del país. También, se establece una marcada penalización económica a las distribuidoras que adeuden sus adquisiciones a Cammesa, la compañía que administra el mercado mayorista de electricidad.

   La electricidad es un bien indispensable sin el cual nuestra vida, tal como la tenemos organizada y estructurada hoy, no podría funcionar. ¿Qué sería de nosotros si al llegar a casa o fábrica no tenemos energía? ¿Sin heladera, sin TV, sin internet?; es evidente que nuestra animosidad tendría un cambio fundamental y nuestro nerviosismo iría en aumento. Vivimos en un mundo en donde la electricidad es parte de nuestra cotidianeidad y no es factible no contar con ella; por ello, es importante comprender la magnitud de los cambios que se están produciendo y no sólo los que nos afectan al bolsillo, sino también, los que nos trasladan a un nuevo paradigma en el uso de estos insumos.

   Luego de la resolución Enre Nº 1/2016 que aprueba los nuevos cuadros tarifarios de Edenor y Edesur con vigencia a partir de la facturación correspondiente a la lectura de medidores posterior al 1º de febrero, se definieron los aumentos que varían desde un 200% y hasta un 600%; es decir, un usuario residencial de hasta 300 KWh pagaba en 2015 $41,80 y hoy, luego del ajuste, pagará $237.

   Con los usuarios industriales también se producen situaciones que preocupan; la resolución Enre Nº 2/2016 elimina la aplicación del cargo “Fondo para obras de consolidación y expansión de distribución eléctrica” (Focede), cuyo valor era de un 12,5% sobre lo facturado en cargos de potencia en punta y fuera de punta.

   Un usuario industrial típico, que opera en el MEM recibe dos (2) facturas, una por sus transacciones en la compra de energía emitida por Cammesa; y otra, por la utilización de infraestructura de la distribuidora (peaje). Existen otras condiciones por intervención de generadores en la compra de energía plus, pero evitaremos promover confusiones en este apartado para simplificar la comprensión del ciudadano que lee este artículo.

   Para evaluar el impacto de las nuevas tarifas en los usuarios industriales de la región metropolitana que operan en el MEM, se determinaron los aumentos en los servicios de peaje y en el precio final en planta, siendo el resultado de la simulación (desglosando las variaciones en tres partes), el siguiente:    - Impacto en factura de peaje: 446 %

   • Impacto en el precio final (solo variación del peaje): 21%

   • Impacto precio final (+sobrecostos contrato MEM): 45%

El capítulo del gas.    Como hemos verificado hasta el momento los aumentos son importantes. Ahora bien ¿estos aumentos serán los únicos o el ajuste continuará en el corto plazo? Para dar respuesta a esta pregunta, debemos entender la relación existente entre el mercado de combustibles y el mercado energético.

   El mercado de gas natural argentino tiene limitaciones en relación a disponibilidad y precios. La oferta proveniente de Vaca Muerta y de otras áreas que podrían aportar gas no convencional, está aún limitada. El gas natural y los combustibles líquidos brindan el insumo esencial a los generadores térmicos para la producción de energía.

   El gas también esta subsidiado y una mayor disponibilidad del insumo sólo se lograría en el corto plazo mediante la continuidad de la importación vía marítima (GNL), o por gasoductos desde países limítrofes como Bolivia.

   En relación al GNL, el actual gobierno está analizando ampliar la importación tomando como proveedor a Chile, el país vecino procesa este insumo en sus terminales de Mejillones y Quintero y podría entregar el gas natural a través de los gasoductos Norandino, en el norte del país, y GasAndes a la altura de la región metropolitana. El costo de esta operación sobrepasaría los 170 millones de dólares anuales.

   También aquí, el Ministerio de Energía y Minería adelanto en estos días que se está haciendo un análisis de las tarifas de gas natural para determinar el grado de aumento a aplicar (quita de subsidios mediante), aunque se asegura que el aumento podría ser menor.

La hora de las renovables.

   Todo lo expuesto, indica que el camino a un reordenamiento energético se ha iniciado. Nuestra matriz energética se sustenta mayoritariamente en combustibles fósiles y dentro de la “planificación gubernamental” se encuentra también la incorporación de las energías renovables (fotovoltaicas, eólicas, biomasa, etc.). Una ley recientemente aprobada (ley 27.191 de energías renovables), espera su reglamentación; entre sus principales artículos se destaca que se obligará a los grandes usuarios del mercado a adquirir energía sustentable en proporciones que inician en un 8% en el año 2017, alcanzando un 20% en el año 2025.

   Los contratos a suscribir no podrán fijar un precio promedio mayor a u$s 113/MWh o su equivalente en moneda nacional, por cada megavatio-hora comercializado entre las partes (generadores y usuarios industriales). En definitiva, las tarifas irán en aumento, el mercado tiende a cambiar y reestructurar sus operaciones, los usuarios residenciales deberán tener que pensar en ahorrar y en concientizarse que el uso de la energía hay que vigilarlo.

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