Economía

El agro enfrenta la sequía más fuerte de los últimos 20 años

La lluvia se hace esperar y crece el temor por el efecto que tendrá el fenómeno en la actividad económica.

Domingo 04 de Marzo de 2018

En algunas zonas los cultivos no dan más. Como caminantes en el desierto, el maíz y la soja ruegan por agua urgente para tratar de mitigar las pérdidas de rinde. No obstante, varios especialistas consideran que las cartas ya están echadas y no hay muchas chances de revertir la sequía que padecieron los cultivos. Por si fuera poco, la situación hídrica despertó a las plagas y muchos productores agropecuarios ya no están dispuestos a hacerles frente con aplicaciones de fitosanitarios porque quieren evitar sumar más costos y cerrar la campaña con la menor cantidad de pérdidas posible. Con el tiempo corriendo y a la espera de que lleguen las fechas de cosecha, los hombres de campo están frente a una situación que no imaginaron cuando arrancaron a planificar la campaña.

En ese marco, desde el mercado aseguran que el alza de los precios de los commodities compensa hoy el 86% de la producción nacional que se perderá por la falta de agua. La suba le viene bien al gobierno que puede amortiguar la caída de ingresos por exportaciones pero no le cierra al productor que apenas cosechará unos granos. Las entidades agropecuarias comenzaron a cuantificar las pérdidas y los números son alarmantes.

Un informe de los Consorcios Regionales de Experimentación Agrícola (Crea) indicó que "por la sequía los productores agropecuarios perderían 2.150 millones de dólares", tras la caída en los rendimientos de los cultivos y una merma en la producción que se ubicaría entre 15% y 20%.

La mirada de Confederaciones Rurales Argentinas (CRA) es aún más crítica. Desde la entidad consideraron que las pérdidas económicas se ubicarán en torno a los u$s 4.350 millones.

Todo tiene su explicación y el por qué hoy los lotes están tan afectados por la falta de agua tiene respuesta. Y para muestra sobra un botón. Desde octubre del 2017 hasta fin de febrero del 2018, se midieron 250 mm de precipitaciones por debajo del promedio histórico registrados en la zona del Inta Oliveros. Las precipitaciones se registran desde el año 1951 y las acaecidas en esta campaña representan el valor más bajo de los últimos 29 años.

"La situación es preocupante, no sólo para terminar de definir los rindes de los cultivos de verano todavía en pie, sino también para planificar las siembras de los cultivos de invierno como: pasturas, cultivos de servicio, cultivos invernales de grano", subrayaron desde Inta Oliveros al tiempo que advirtieron que según los pronósticos climáticos para esta zona, la presencia del fenómeno Niña seguirá vigente.

Alejandro Longo, director del Inta Oliveros, indicó que el panorama "es muy complicado dependiendo de la zona" y apuntó que "las pérdidas van a ser muy importantes".

"Hay un estrés hídrico en la mayoría de los lugares, las lluvias fueron muy focalizadas. La soja de segunda, la que viene sembrada sobre trigo, se está llevando la peor parte. El maíz de primera se va a empezar a cosechar y hay que ver la región para ver los rendimientos. En Oliveros creo que vamos a tener un rendimiento más o menos adecuado. Hay que esperar un poco porque los próximos 20 días van a definir la cuestión, pero creo que los recortes de producción van a ser muy importantes", detalló el ingeniero agrónomo.

En ese sentido, apuntó que hay algunas zonas como en el sur de Santa Fe que los campos están mejor, donde las napas están altas y el aprovechamiento de agua de esos sectores hacen que el cultivo esté mejor. "En general el problema va a ser importante. Se habla de un recorte de 4 o 5 millones de toneladas pero el panorama no es muy bueno si a eso se suma un nivel de endeudamiento por parte del productor bastante elevado, más los problemas del año pasado con el tema de las inundaciones es un combo importante", señaló.

El ingeniero agrónomo Carlos Gamundi analizó el impacto de las plagas en los cultivos. En maíz indicó que "la mayoría alcanzó un grado en que las plagas no tienen tanta importancia", en cambio en la soja, el tema "sí se complica".

"Hay una situación de sequía más algunas plagas de difícil control como es el trips, que es complejo como los ácaros. Son individuos que se reproducen mejor en condiciones de sequía. Si encuentran un cultivo con poca cantidad de agua son más eficientes y dejan más descendencias, que es lo que está pasando ahora. La única forma de que paren en forma natural es que cambie el clima, que sean noches frescas con mucho rocío a la mañana para que un hongo que controla a los trips y a los ácaros actúe y eso es difícil de conseguir hoy. La perspectiva es más control químico", detalló el profesional asociado a la Estación Experimental del Inta Oliveros.

Gamundi precisó que por esta plaga del trips "hay más aplicaciones que en otras campañas", pero contó que "mucha gente se decidió a no aplicar, ya no quieren saber de gastar más nada". Es que "están endeudados y en algunas partes hay situaciones muy complicadas", dijo al tiempo que rescató que "por suerte no vino la desfoliadora que agrava más la situación".

Por su parte, Juan Martín Enrico, del Inta Oliveros, explicó que "el panorama está bastante comprometido" ya que "si bien uno está acostumbrado a sequías de enero, lo que es bastante inusual y fuerte es la sequía en febrero".

"El cultivo define el rendimiento desde fines de enero, inicio de febrero que siempre algunas lluvias comienzan a aparecer", detalló.

El ingeniero agrónomo describió que estéticamente la soja de primera está linda, visualmente, pero dijo que al abrir sus hojas tiene muy baja carga de vainas, incluso está abortando vainas grandes de más de 15 mm, con granos y llenándose. "Esto nos habla de un estrés hídrico muy importante", subrayó el especialista, quien aseguró que todavía no se puede determinar si la situación es irreversible pero sostuvo que "el daño está hecho".

El panorama de los cultivos difiere mucho en cada zona, las lluvias fueron muy aleatorias y por eso "hay sectores que están sobrellevando la situación un poco mejor, pero los potenciales de rindes no van más allá de los 30 quintales". Enrico apuntó que hay mejores comportamiento con los grupos largos porque trasladan el período crítico más adentro de febrero. Sin embargo, los grupos muy largos que son los que están mejor, no son los utilizados en la zona. "En la experimental tenemos sembrados ensayos en diferentes fechas y distinta madurez, y los grupos largos son los que tienen alguna chance de rendimiento más elevado", puntualizó.

Enrico consideró que "nadie imaginaba una sequía de esta magnitud en febrero" y remarcó que "cuando se inició la siembra los contenidos hídricos eran muy buenos" por lo cual las expectativas entre los productores eran muy superiores a las actuales y en ese escenario inicial no se preveía tener que lidiar con tantas plagas.

"En conjunto con la sequía viene una aparición de plagas, la anticarcia está actuando como bolillera, hay arañuelas que normalmente nos hablan de una sequía extrema. También tenemos sucesivas apariciones de trips. Eso hace a un cuadro más severo sobre el manejo del cultivo. Si bien el trips es una plaga que viene apareciendo, no con el rigor que lo hizo en esta campaña. Tuvimos un ataque temprano de epinotia, que era muy poco probable en esta zona y eso tampoco ayudó al balance hídrico de la planta. Se han hecho aplicaciones para controlar pero normalmente las lluvias ayudan para paliar este tipo de plagas", puntualizó el especialista el Inta.

En cuanto al maíz , Facundo Ferragutti, especialista del Inta Oliveros, destacó que al tratarse de "uno de los cultivos que más inversión requiere, tanto en la semilla como en fertilización, el resultado hoy en día no alcanza para superar el rendimiento de indiferencia".

"Es complicado por la inversión que se hizo, ni hablar de los que no están en campo propio y tienen que afrontar un alquiler. El margen es muchísimo más acotado, están endeudados, con un alquiler por pagar y muy magras expectativas de rinde", puntualizó.

Pero el desolador panorama que se presenta para algunos productores tiene como contracara escenario ideal para otros. "Las zonas afectadas hasta no hace poco por napas altas o inundaciones le ha servido para recuperarse o están con expectativas de rindes altísimos. Están prácticamente con riego, es un año espectacular, tienen radiación plena y riego subsuperficial. Ahí se esperan rindes altos", destacó Ferragutti al referirse al oeste de Buenos Aires, de Santa Fe, sudoeste de Córdoba, mientras que dijo que el panorama es mucho menos alentador en la zona pegada a la costa del Paraná, donde la sequía fue prolongada y hubo muy poca fijación de granos. El especialista del Inta remarcó que hubo tantos problemas, por la sequía y también por golpes de calor, que algunos cultivos se abandonaron y se picaron para forraje, sobre todo el maíz de primera que ya se vio que no va a rendir.

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