Economía

Economistas ortodoxos le piden un ajuste al próximo presidente

José Luis Espert y Orlando Ferreres reclamaron un cambio drástico de política económica. Sólo dudan si debería ser gradual o en forma de shock. Debate en el Congreso de Economía Provincial.

Lunes 21 de Septiembre de 2015

¿Gradualismo o shock?. Es la pregunta que se plantearon los economistas José Luis Espert y Orlando Ferreres, a la hora de analizar las políticas económicas que deberá encarar el próximo gobierno después del 10 de diciembre.

Para ambos economistas, ubicados en la vereda de la oposición pero que no forman parte del grupo de asesores de ningún candidato en campaña, la política económica de la Argentina tiene que ir en el corto plazo hacia una corrección del tipo de cambio, la eliminación de los subsidios y los derechos de exportación y una apertura al mercado externo de capitales, vía arreglo con los fondos buitre.

"Hay que liberar todo, dejarle al productor de trigo que siembre lo que quiere o al ganadero que venda la carne al precio que le parezca", dijo Espert durante su paso por Rosario en el marco del XI Congreso de Economía Provincial que organiza Fundación Libertad, quien junto a Ferreres y Walter Castro disertó en el panel sobre "Economía post electoral".

Para el economista que expresa con desdén la tibieza que muestran todos los candidatos presidenciales a la hora de aplicar medidas de shock _entre los que incluye a Mauricio Macri_ "los últimos años demuestran el fracaso absoluto del Estado gerente".

"Acá la devaluación ni siquiera es lo más importante, es parte de un plan macroeconómico que genere una viabilidad de la Argentina", dijo. Consultado sobre el camino, dijo que cualquier escenario, el de shock o el de gradualismo, es de "ajuste inevitable".╠

Problemas. Ferreres, cuya consultora elabora un informe periódico sobre la evolución de la inversión en la Argentina y que hace pocos días informó sobre un crecimiento del 2 por ciento de la economía, alertó sobre la salud de la macroeconomía.

A su juicio, el déficit del sector público, del 8 por ciento del PBI, en un contexto de nulo financiamiento "es explosivo". A eso, se suma que en Argentina "los salarios crecen menos que la inflación".

Para Ferreres "un plan económico tiene que arrancar por el empleo". Frente a los asistentes al congreso de la Fundación Libertad, recordó que "los índices de pobreza en el país alcanzan el 28,7 por ciento y un desempleo que si uno lo midiera bien es bastante alto porque de 2,3 millones de empleados públicos pasamos a tener 4,1 millones y allí tenemos un seguro de desempleo encubierto", dijo.

"Acá tenemos que devaluar, a pesar de que no es la solución", dijo Ferreres y explicó que es necesario tocar el tipo de cambio porque "hasta el turismo nos da pérdida". Detalló que en ese segmento actualmente hay un déficit de 7.000 millones de dólares.

"Cuando miramos el tipo de cambio multilateral estamos en puntos más bajos que durante la convertibilidad, es difícil de sostener en el tiempo", djo.

Además, advirtió que un cuello de botella para los tiempos que quedan hasta el 10 de diciembre en materia de tipo de cambio se observa al analizar los depósitos totales del sistema financiero. Según dijo Ferreres, hasta el 4 de octubre suman 820 mil millones de pesos, que a un tipo de cambio de 9,4 pesos son 87 mil millones de dólares pero que caen a 54 mil millones medidos al dólar blue. "Allí solamente por tipo de cambio se licuan 33 mil millones de dólares", advirtió y dijo que "este es un número que le duele a muchos y será un tema muy complicado de mantener hasta el 9 de diciembre con una tasa de interés del 21 por ciento".

Segúna Ferreres, después de las elecciones "el escenario más probable es el gradual" porque el ganador de las elecciones "estará con lo justo". Si bien en este escenario no hay superávit fiscal "por lo menos se reduce el déficit bastante", indicó.

El shock. Un escenario de shock lo ve menos viable. "En ese caso, el ingreso per cápita baja a 8.000 dólares y entramos al plantel de los subdesarrollados, la inversión es 77 por ciento, el salario real baja y el tipo de cambio va a punto de equilibrio. Tenemos superávit primario previo al pago de intereses y hay cierto déficit fiscal en 2016 pero ya con superávit en el 2017".

"Lo ideal sería el shock desde el punto de vista económico pero no desde lo político porque a los funcionarios les gustan los aplausos fáciles y no tomar medidas drásticas", reflexionó.

Consultoras contra presupuesto

Los supuestos macroeconómicos contemplados en el proyecto de presupuesto 2016 enviado por el Poder Ejecutivo al Congreso fueron considerados como “inconsistentes, voluntaristas y poco realistas” por consultoras privadas.
    En esos calificativos coincidieron los últimos informes de Economía & Regiones (E&R), y Ecolatina. El proyecto  fue enviado la semana pasada al Congreso y comenzará a ser analizado mañana por los miembros de la comisión de Presupuesto y Hacienda de la Cámara  de Diputados.
    El proyecto estipula un crecimiento del Producto Bruto Interno (PBI) de 3%, una inflación de 14,5%, un superávit comercial de 4.040 millones de dólares, una  cotización del dólar oficial que en promedio se ubicará en 10,60 pesos. un superávit primario de las cuentas públicas de apenas el 0,09%, un aumento en los ingresos corrientes de 21% y en los gastos corrientes por 16,7%, y una suba de la  recaudación tributaria de 25,7%.
    Para E&R, “los supuestos macroeconómicos volcados en el proyecto son inconsistentes” ya que “se sobreestiman las exportaciones, el superávit comercial  y el crecimiento económico” y se subestiman “el gasto público, el déficit fiscal y la inflación”.
    Por su parte, Ecolatina tildó de “voluntaristas” y “poco realistas” los supuestos macroeconómicos del proyecto. “Otra vez se nota la pérdida de poder de fuego” del presupuesto.
    Además, señaló que, a diferencia de otros años quedan cuestiones pendientes que el actual proyecto de presupuesto no contempla. Es el caso de la prórroga del impuesto al cheque y la ley de emergencia económica, elementos fundamentales para dar margen de maniobra al próximo presidente electo.
    En materia de política fiscal, evaluó que “lo que el presupuesto trasluce es un ajuste”.
    ”Esto se debe a que el proyecto no contempla incrementos en salarios y asignaciones, así como módicos aumentos en transferencias corrientes y gastos de gastos de capital (11%), lo cual ubicaría a la expansión del gasto primario (17%) por debajo de la dinámica de los recursos (21,4%)”, explicó.

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