Ahora, por el contrario, las entidades monetarias no sólo suben las tasas, sino que se desprenden de sus tenencias de bonos. Según un índice que elabora Janus Henderson, los costos de intereses gubernamentales crecerán en un 21% en 2022, el mayor porcentaje desde 1984. En tanto, la masa total de deuda soberana creció 7,6% y alcanzó un récord de u$s 66,2 billones.
Por miedo a la recesión, Morgan Stanley evalúa despedir a 3000 empleados
Según informó la prensa estadounidense esta semana, el banco de inversiones y de servicios financieros Morgan Stanley planea despedir a 3.000 empleados de su planta global para fines de junio próximo. El ajuste equivaldría a aproximadamente un 5% de la fuerza laboral del banco si se excluyen a los asesores financieros y el personal de apoyo, que se salvarán de los recortes.
A los despidos del gigante de las inversiones, se suman a otro recorte del 2% -equivalente a 1.600 puestos- anunciado en diciembre pasado. En ese sentido, se espera que los despidos impacten en mayor magnitud al personal bancario y comercial de la multinacional, según indicó la agencia de noticias Bloomberg.
Morgan Stanley se vio especialmente afectada por el viraje de las condiciones en la economía al igual que el resto del sector financiero. En una situación que representa un vuelco al “boom” registrado durante la pandemia, las subas de tasas de la Reserva Federal (FED) provocaron un abrupto desplome en la actividad de fusiones y adquisiciones, y de rondas de capital de las empresas, y en las salidas a bolsa, afectando la actividad del banco.
A todo esto, se le suma el temor por una posible recesión en Estados Unidos en los próximos meses, lo cual motiva a las firmas a ajustar sus gastos. en cuanto a lo {ultimo Morgan Stanley no fue la única compañía afectada pues otros bancos como Goldman Sachs apuntó 3.200 despidos en enero.
Citigroup y Bank of America también anunciaron recortes o congelamientos de personal en los últimos meses, reflejando la especial vulnerabilidad de un sector cíclico como el bancario. Según indicó el mes pasado el CEO de Morgan Stanley, James Gorman, se espera que la actividad de compras y fusiones en el sector empresario no vuelva a rebotar hasta antes de la segunda mitad de 2024.
En forma análoga, el lunes pasado, el CEO de Citigroup, Jane Fraser anticipó, ajustes en los puestos de su banco de inversión, aunque afirmó que “están jugando a largo plazo en esa área”, más allá del difícil contexto actual.
Chile cae más de lo esperado
La economía chilena se encuentra en plena recesión, cayó 2,1% interanual en marzo de este año, más de lo esperado por el mercado, según informó el Banco Central de Chile tras presentar el Indicador Mensual de Actividad Económica (Imacec).
Según el informe, “la variación anual del Imacec fue explicada principalmente por la caída de la minería y del comercio”. En detalle, el Imacec de marzo cayó 2,1% en comparación con igual mes del año anterior, mientras que en términos desestacionalizados, el informe detalló una disminución de 0,1% respecto del mes precedente y del 1,9% en doce meses.
La caída de la economía fue mayor a la estimada por los analistas, quienes proyectaban una disminución de entre 1,3% y 1,7% para ese mes. Entrando al detalle de los distintos apartados, la producción de bienes descendió 3,5%, “resultado que se explicó principalmente por la disminución de 8,5 de la minería”, explicó el informe.
En tanto, la industria manufacturera cayó 2,5% y el resto de los bienes creció 1,2%. Respecto de la actividad comercial presentó una disminución de 5,4%, resultado que se reflejó por el “desempeño del comercio minorista, donde se registraron menores ventas en supermercados, grandes tiendas y establecimientos especializados de vestuario y calzado”, informó el Imacec.
En menor medida, el comercio mayorista también cayó, explicado por las ventas de materias primas, alimentos y enseres domésticos. Finalmente, el informe detalló que los servicios aumentaron 0,9%, siendo los servicios personales los de mayor contribución, seguido por los empresariales.
Bolivia busca monetizar la mitad de sus reservas de oro por la falta de dólares
El presidente boliviano Luis Arce oficializó anoche la ley, que había sido aprobada en el Congreso y que permitirá monetizar 21,5 toneladas métricas de oro de las 43 que tiene como reservas, lo que permitirá utilizar u$s 1.260 millones. El oro representa la mayoría de las reservas de Bolivia, representando u$s 2.600 millones de u$s 3.500 millones a principios de febrero pasado.
La llamada “Ley del Oro”, además de otorgarle más aire al gobierno al permitirle cumplir con las obligaciones financieras y respaldar el tipo de cambio, le da facultades al Banco Central de Bolivia (BCB) para comprar oro a los productores locales en moneda local, y volver a recomponer así sus reservas del metal.
El objetivo de la ley, según explicó el presidente del BCB, Edwin Rojas, es “fortalecer las reservas internacionales” ante una escasez de dólares, producto de “los efectos adversos de un conflicto bélico no previsto entre Ucrania y Rusia, y el consiguiente incremento del gasto de la importación de combustibles“.
La suba del costo de los combustibles implicó una fuerte utilización de las divisas, tanto para importarlo como para subsidiarlo internamente. Bolivia el año pasado por primera vez desde los noventa se convirtió en un importador neto de combustibles fósiles. El Presupuesto de este año prevé un gasto de u$s 1.114 millones para contener los precios internos del diésel y la gasolina, de acuerdo con la estatal petrolera YPFB.
Como resultado de la aprobación de la ley, los bonos en dólares de Bolivia registraron ayear una fuerte alza, tras haber caído 40% a principios de este año, según la agencia Bloomberg. No obstante, la oposición criticó al gobierno de Arce por considerar que la ley no representa una solución estructural a la crisis económica.
El economista y académico Gonzalo Chávez señaló en un artículo de opinión que las “malas inversiones del Estado hicieron caer las reservas desde 2014, momento en el cual sumaban u$s 15.100 millones” Chávez explicó que a ello le suma un “déficit público que promedia desde hace nueve años el 7,7% del PBI”; y la reducción de la producción de gas y sus exportaciones que bajó de “u$s 6.600 millones en 2014 a u$s 3.000 millones en 2022”.
En lo que respecta al gas, la principal fuente de ingresos de Bolivia, los cuestionamientos giran en torno de la falta de inversión en exploración de YPFB para reemplazar a los yacimientos cuyo rendimiento se agota, algo que el propio Arce reconoció y prometió revertir: la estatal boliviana anunció 11 proyectos exploratorios para este año.
Otra clave para Arce a la hora de recomponer las divisas será el litio, del cual su país cuenta con las mayores reservas en el mundo, aunque según analistas hacen falta más inversiones para que alcance su potencial. Bolivia también fue impactada por la suba de tasas de los bancos centrales de referencia al encarecer su financiamiento en el mercado, y en 2022 solamente obtuvo u$s 560 millones en créditos externos de todo tipo, lo cual fue insuficiente para cubrir siquiera los u$s 920 millones que tuvo que pagar en ese concepto.