Domingo 16 de Abril de 2023
El Indice de Precios al Consumidor (IPC) de China registró en marzo un aumento del 0,7% interanual, la menor cifra desde septiembre del 2021, según consignó la Oficina Nacional de Estadísticas (ONE)
China afronta dos “vientos en contra” para su recuperación: por un lado, una caída de la demanda externa por la desaceleración económica mundial y que afecta a su industria. Por otro lado, el consumo interno continúa estancado tras meses de restricciones a la movilidad y una grave crisis en el sector inmobiliario.
La debilidad de la demanda preocupa y se traduce en la evolución de los precios industriales: el Índice de Precios al Productor tuvo una deflación anual del 2,5%, acelerando el ritmo de caída respecto al 1,4% de febrero. Se trata del sexto mes consecutivo de deflación en la industria, y el mayor descenso desde junio de 2020. El levantamiento de las restricciones sanitarias vinculadas con la pandemia en diciembre pasado implicó un fuerte impulso a la actividad, pero los últimos datos inflacionarios apuntan a que ese efecto comienza a disiparse y que necesita el impulso del consumo global, hoy alicaído.
Aún así, la baja inflación le daría al gobierno de ese país un mayor margen para encarar políticas de estímulo al crecimiento. Hasta ahora la política monetaria fue cautelosa, focalizándose en reducir los encajes bancarios para inyectar mayor liquidez en los consumidores y trató de evitar ajustar la tasa de interés. En los últimos meses, el mayor estímulo provino del impulso a la obra pública.
Las provincias chinas planean incrementar un 17% anual el gasto en infraestructura, llevándolo a más de u$s 1,8 billones en proyectos que abarcan la energía, el transporte y la creación de industrias tecnológicas, esto último, en un contexto de creciente tensión con Estados Unidos.
“La recuperación económica está encaminada pero no es lo suficientemente fuerte para empujar los precios. Esto sugiere que la economía está aún por debajo de su potencial y que hay espacio para políticas fiscales y monetarias para motorizar más el crecimiento”, opinó Zhiwei Zhang, economista de Pinpoint Asset Management
Bancos de Alemania Y Estados Unidos restringen el crédito interno
Las recientes turbulencias registradas en bancos estadounidenses y europeos dejaron como saldo una posición conservadora en las entidades a la hora de entregar créditos que podría impactar de lleno en la actividad económica. Según la aseguradora germana de crédito Allianz Trade, se calcula que el número de quiebras en las empresas de ese país crecerá un 22% este año, alcanzando un total de 17.800, un incremento frente al 15% que se estimaba antes de la crisis bancaria.
“Debido a la política de préstamos de los bancos, ahora aún más restrictiva, es probable que más empresas de lo previsto a principios de año se vean en dificultades”, explicaron desde la firma, en un informe difundido por la agencia DPA.
“Con las tasas de interés subiendo de forma significativa, las empresas poco financiadas corren el riesgo de meterse en problemas”, advirtió el director ejecutivo de Allianz Trade para Alemania, Austria y Suiza, Milo Bogaerts.
En el caso particular de Alemania, las quiebras ya habían aumentado el año pasado por primera vez desde la crisis financiera de 2009, como resultado del incremento de las tarifas de energía, la alta inflación y la moderación del consumo.
Por su parte, en Estados Unidos, cada vez más son las pequeñas empresas en dificultades a la hora de acceder a un crédito. Según una encuesta de la Federación Nacional de Empresas Independientes (NFIB, por sus siglas en inglés), un 9% de dueños de empresas que solicitan créditos con frecuencia respondieron que era más difícil acceder a un crédito respecto a tres meses atrás, lo cual representa el mayor porcentaje desde diciembre de 2012.
El escenario es delicado para las pequeñas empresas pues a las tensiones bancarias de las últimas semanas se le suman las subas de tasas de interés de la Reserva Federal estadounidense (FED) que se terminan reflejando en el costo de financiamiento.
En ese sentido, el gobernador de la Reserva Federal estadounidense (FED), Christopher Waller, afirmó esta semana que la inflación sigue siendo “muy alta”, lo que implica que la tarea de subir las tasas “aún no finalizó”; pese a que el ajuste monetario ya se está sintiendo en el consumo y la industria”.
Desde marzo del año pasado, la FED subió las tasas en nueve ocasiones, llevándolas de un rango de entre 0,00% a 0,25%, a uno de 4,75% a 5%.Las declaraciones de Waller reafirman que habrá, al menos, un incremento de tasas más en la próxima reunión monetaria que se desarrollará el 2 y el 3 de mayo próximos.
Alerta: la deuda mundial superó el 90% del PBI global
El FMI encendió las alarmas al afirmar que el endeudamiento soberano seguirá creciendo hasta 2028 bajo el impulso de Estados Unidos y China. Para Argentina se espera un gran desendeudamiento.
Así se desprende del informe sobre políticas presupuestarias -“Fiscal Report”- que realiza periódicamente el Fondo Monetario Internacional (FMI). En el escrito, los analistas del organismo apuntaron que el crecimiento de la deuda global se origina en las consecuencias que trajo la pandemia de Coronavirus para el desenvolvimiento de los estados.
“Luego de proveer una asistencia extraordinaria en 2020 y 2021, la política fiscal está retornando a la normalidad. En muchos países, la reducción en los déficits públicos ya comenzó en 2021 y otros se unieron a esta tendencia en 2022, con las políticas fiscales y monetarias ajustándose en tres cuartos de todos los países”, explicó en el informe Vítor Gaspar, director del Departamento de Asuntos Fiscales del FMI.
Pese a esta normalización en las cuentas, la relación entre deuda y Producto Bruto Interno de los países se agrandará en los próximos años, situándose actualmente en 92% del PBI mundial, casi 8 puntos porcentuales por encima de la pre pandemia.
De cumplirse la proyección del fondo, la deuda crecerá a una mayor velocidad y nivel respecto a antes de la pandemia. Ese es el caso de potencias como Estados Unidos y China.
Para los Estados Unidos, el porcentaje de deuda respecto al PBI crecería 3 puntos porcentuales por año desde 2024 y en 2028 el endeudamiento estadounidense excederá el 135% de su PBI, superando su pico pre-pandemia. Mientras tanto, en China llegaría al 105% en 2028, según el informe del Fondo.
Es tal el porcentaje de crecimiento de deuda de ambos países que, si se los excluyera, el promedio mundial de deuda global caería, aunque a un ritmo lento - entre 2023 y 2028-
Los analistas del organismo asegura que en Argentina el porcentaje de deuda respecto al PBI descendería a un 76,3% este año tras en pico de 138,9% que alcanzó en 2020. De seguir ese camino el ratio Deuda-PBI del país llegaría al 65,4% en 2028.
Por otro lado, el informe destacó que el crecimiento de la inflación en el mundo de los últimos dos años fue beneficioso para los países acreedores al licuar el valor de los bonos gubernamentales y reducir la relación entre deuda y PBI al elevar este último en términos nominales.
Christine Lagarde asegura que la inflación en europa está a la baja
Las perspectivas económicas para la zona del euro mejoraron y la inflación seguirá cayendo, pero el escenario global sigue siendo dominado por la “incertidumbre”, afirmó hoy la presidenta del Banco Central Europeo (BCE), Christine Lagarde, durante las reuniones de primavera (boreal) del Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial.
La titular del BCE señaló que en los últimos meses las perspectivas económicas globales mejoraron de la mano de “un alivio gradual en los cuellos de botellas de la oferta, menores precios en la energía y la recuperación de la economía china tras el levantamiento de las medidas de contención vinculadas con la pandemia”, al igual que una caída en la inflación.
No obstante, advirtió ante el Comité Monetario y Financiero Internacional del FMI en Washington, que las “perspectivas de recuperación siguen siendo frágiles”. En particular, Lagarde hizo hincapié en la “continua incertidumbre, motorizada por la guerra de Rusia y Ucrania, y la posibilidad de que reaparezcan las presiones en los mercados globales de energía y alimentos”, revirtiendo los descensos en la inflación.
No obstante, la funcionaria, si bien mantuvo su cautela por las presiones inflacionarias subyacentes, se mostró optimista por la desaceleración de los precios, y dijo que esta tendencia se mantendrá “a medida que disminuyan las presiones sobre los precios y la política monetaria frene cada vez más la demanda” Del mismo modo, mencionó otros factores que podrían acelerar este proceso como “las elevadas tensiones en el mercado financiero, la caída de los precios energéticos y el debilitamiento de la demanda”.
Respecto de la política que seguirá el BCE, Lagarde reiteró que la postura de la institución para retrotraer la inflación a la meta interanual del 2% es continuar tomando las decisiones monetarias en base a los datos económicos que se vayan divulgando. Desde julio de 2022, el BCE aumentó las tasas en 350 puntos básicos y se espera que diferencia de la FED- continúe con varias subas más en las mismas. “Esperamos que la inflación siga cayendo, a medida que las presiones de precios se disipen y el ajuste monetario impacte en la demanda”, dijo Lagarde.