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Devaluación: el ajuste que faltaba

Con la fuerte devaluación del peso de las últimas dos semanas, el gobierno completa el shock de ajuste que aplicó sin anestesia en diciembre.

Domingo 31 de Diciembre de 2017

Con la fuerte devaluación del peso de las últimas dos semanas, el gobierno completa el shock de ajuste que aplicó sin anestesia en diciembre. La foto forzada del presidente del Banco Central con los integrantes del equipo económico atizó el jueves pasado la corrida cambiaria, como reflejo de las dudas sobre la capacidad de la ceocracia de administrar el proceso de restauración de la tasa de ganancia de las distintas facciones del capital que representan.

El gobierno mostró eficacia en el último mes del año para subordinar a los gobernadores y a un sector político no oficialista en la sanción parlamentaria de un programa de ajuste exigido por los organismos que monitorean el reendeudamiento que lleva adelante. Menos suerte tuvo con la calle y con los actores económicos aliados que se autoconstituyen como el "mercado". Un sector heterogéneo en sus intereses y difícil de disciplinar en el marco de un proyecto político, como lo demuestra el enorme déficit de las cuentas externas, revelador de la fuga incesante de capitales de los últimos dos años.

La devaluación del peso era una demanda de la agroexportación, de sectores industriales subordinados a la alianza económica oficial y de los empresarios energéticos que constituyen el núcleo duro de la alianza económica oficial. Al Ministerio de Hacienda lo ayuda a licuar el déficit fiscal y a dar señales tendientes a reducir el déficit histórico de la balanza comercial. Dos variables que se le dispararon al gobierno. El sector financiero, tocado políticamente en la figura de Federico Sturzenegger, realiza las superganancias de la bicicleta a costa de los jugadores más tardíos y menos informados de las Lebac.

Como contrapartida, profundiza la inflación y la devaluación del salario formal e informal, resiente la actividad económica y le da otro golpe feroz a los promocionados créditos UVA que el oficialismo explotó al máximo en sus promesas preelectorales. La corrección de la meta inflacionaria en un 50 por ciento "sincera" la situación de delirio del presidente del Banco Central pero en la práctica apunta a fijar una pauta salarial. Como lo están sufriendo los bancarios en estos días, con una dura paritaria, el año par viene con una nueva ofensiva para planchar la negociación salarial.

El tercer fallo en dos años respecto de la meta de inflación lleva al límite la presión sobre el contrato social que selló con esa clase media que hasta ahora lo acompañó merced a una gran dosis de identificación política y algo de esperanza económica. La extraña victoria parlamentaria del programa económico en diciembre se logró al costo de un derroche de capital político. Durán Barba y Patricia Bullrich deberán transpirar la camiseta en la construcción de un "enemigo" interno para ofrecerlo como prenda de recomposición de esa alianza social.

La ola de despidos que se desató en la región desde el día después de las elecciones legislativas, por extendida y cruel (telegramas navideños incluidos), podría resultar menos atractiva para un sector social que hasta ahora se mostró dispuesto a compensar su propio retroceso económico con la conformidad emocional de que le retribuye contemplar el dolor ajeno.

La doctrina Unilever, que mandó 65 telegramas 24 horas después de la victoria de Macri, se generalizó en los casos de Bravo Energy, Vassalli, una decena de medianas empresas metalúrgicas que cerraron sus puertas despidieron a todo su personal en los últimos dos meses, La Mucca, y el propio Estado, con Fabricaciones Militares. Al calor de esa ola, la Corte Suprema de Justicia de Santa Fe convalidó la extorsión de las cadenas de supermercados contra una ley sancionada por amplias mayorías parlamentarias, el gobierno apuró el recorte de los jubilados y las corporaciones empresarias redoblaron la presión para bajar el costo laboral. En ese sentido, la nueva ministra de Producción de la provincia adelantó hace días la intención de la provincia de adherir a la ley que acota los costos para las ART. Fue el mismo día en que estallaba la planta de Cofco en Puerto San Martín, con el saldo de dos obreros muertos. Si algo le faltaba a esa ofensiva era el pago del aguinaldo con vales de uso exclusivo en el establecimiento del patrón. Fue en un supermercado de Reconquista. Otra cuasimoneda, menos sórdida pero reveladora de la situación económica, es la que dispuso la comuna de Intiyaco, en Vera, gobernada por Cambiemos, para pagar un bono de fin de año a los empleados públicos.

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