Economía

Deuda pública: Argentina, mejor que el resto

La rgentina no es la peor de todas. Hizo una reestructuración de deuda exitosa, pero no la terminó. Sin embargo, el país está empantanado en problemas internos.

Domingo 19 de Julio de 2015

La rgentina no es la peor de todas. Hizo una reestructuración de deuda exitosa, pero no la terminó. Sin embargo, el país está empantanado en problemas internos. La salida es rápida, si no se vuelve a confundir.

  La crónica de los últimos días da posibilidades de una mirada que hasta ahora no se tenía. En el mundo actual, la Argentina lejos de ser la peor de todas, es la que más chances tiene de mejorar a un año vista. Los problemas son internos, sin embargo, la deuda externa es un tema menor, comparaciones, que pueden ser odiosas, pero sirven.

   Grecia pretende solucionar el problema de la deuda pública, pero no la dejan. Con una deuda de aproximadamente u$s 380.000 millones, no hay salida posible sin una reestructuración. En el corto plazo la troika Europea, encabezada por Alemania, le volvió a dar un préstamo para que le devuelvan la plata a los acreedores y abran los bancos. Sin embargo, no hay dinero para inversión productiva que asegure el repago del stock de capital. En poco tiempo, Grecia volverá a ser noticia y quienes le prestaron tendrán que absorber la pérdida.

   Puerto Rico se presenta en cesación de pagos. Para un país en donde viven 3,5 millones de habitantes, la deuda es de u$s 72.000 millones. Va directo a la reestructuración de deuda, y el Estado numero 51 asociado a Estados Unidos no ha recibido ayuda alguna del Congreso americano y nunca la recibirá. Si no hay para Puerto Rico, no hay que esperar nada de Thomas Griesa.

   Venezuela viene complicadito. El petróleo cotiza en u$s 51, y el acuerdo con Irán incorporará mayor oferta al mercado, con lo cual, nadie garantiza que este precio se sostenga en el tiempo. Venezuela tendría una deuda superior a los u$s 90.000 millones. Se utiliza el potencial porque el último dato oficial es del 2010 y se ubicaba u$s 75.000 millones. Con escasa posibilidad de honrar la deuda, no se puede descartar una reestructuración de deuda para fin de año.

   Ucrania, es otro de los países bajo la sospecha de default, Su deuda es de u$s 70.000 millones, y representa el 75% del PBI. El conflicto con Rusia y los malos precios del trigo asechan al país.

   China, no tiene un problema de deuda pero sus problemas internos potencian la posibilidad de una desaceleración económica. Si ello ocurre el comercio mundial está en riesgo. Las materias primas agrícolas no tendrían gran problema, pero el petróleo y el cobre podrían verse afectados notablemente. Problemas para Venezuela, Ecuador, Colombia, Perú y Chile en la región.

   Brasil es una amenaza permanente. El gigante de América latina tiene una deuda pública de u$s 1.154 millones, es el equivalente a 2,3 PBI de Argentina. Si le sumamos la deuda de los Estados Federales y Municipios, igualaría al PBI. Esta deuda está concentrada en los próximos años, con lo cual Brasil no puede perder la categoría de alto rating de inversión, ya que si ello ocurre, colocará deuda a mayor tasa, y eso precipitaría una crisis mucho más grave que la actual. A esto hay que sumarle las sospechas de corrupción que pesan sobre la administración e Petrobras, y los manejos económicos de Dilma Rousseff y Lula Da Silva.

   Por último, antes de ingresar a Argentina, Estados Unidos estaría por comenzar a subir la tasa de corto plazo. Si bien el movimiento será leve en el año 2015, corregirá a mayor velocidad en el año 2016. Es el ingrediente que agrava la situación de los nombrados recientemente.

   En este escenario, la Argentina tendría hoy una deuda pública que rondaría los u$s 250.000 millones. Este es un dato estimado, ya que no se publican datos oficiales desde diciembre de 2013. Arreglar todas las deudas del país obligaría a llevar al deuda a niveles de u$s 300.000 millones, pero quedaría al día con todos los acreedores externos e internos (se pagarían los u$s 15.000 millones de deuda estimada a los jubilados, que en algunos casos están comenzando a cobrar). Este cálculo, podría ser menor, ya que no se cuenta con toda las herramientas necesarias para llegar a una cifra exacta. Sin embargo, se fuerza este análisis para demostrar que esto no es un problema.

   Una deuda de u$s 300.000 millones equivaldría al 60% del PBI, pero dada la distribución de la deuda pública argentina, los pagos más importantes se realizarían desde el año 2024 en adelante. Esto le daría margen al país para crecer, bajar la relación deuda PBI, e ir preparando una suma de dinero para poder enfrentar vencimientos. Mejorar el raiting crediticio para bajar la tasa de interés de financiamiento futura es un camino a seguir. Se pasaría de pagar el 9% anual a niveles inferiores al 5% anual.

   En el corto plazo, la tarea titánica que tiene Argentina por delante es corregir la distorsión de precios relativos interna. Si se sigue ocultando el problema energético, se quedará sin gas y electricidad. Para que esto se solucione hay que incrementar los precios de estos productos, para alinearlos con el exterior. Si ello ocurre, la Argentina deberá transitar un sendero de ajuste de precios que se puede realizar gradualmente. Pero al mismo tiempo, recibirá fuertes inversiones porque se transformará en un país creíble con precios que no serán subsidiados.

   Si la Argentina resuelve el problema de la deuda con los bonistas en litigio, que es de una suma irrisoria (u$s 15.000 millones frente al resto de los casos planteados), y recupera el crédito internacional, el país está para solucionar muchos problemas internos rápidamente.

   A todo este análisis hay que sumarle una mejora en los precios de soja y maíz, que no alejan el problema estructural de rentabilidad que tiene el campo argentino, pero le ponen un piso a los precios. Si se conseguiría financiamiento para reducir o eliminar las retenciones, permitir los ajustes por inflación a los balances, se bajaran los fletes mediante una nueva ley de combustibles y se permitiría la libre exportación, el campo le daría muchas divisas al país y sería el primer aliado para recuperar reservas.

   Seguramente los nuevos vientos económicos traerán otro tipo de cambio de equilibrio, y por eso se vio una suba del dólar blue en las últimas jornadas. Hoy el dólar oficial debería estar a igual precio que el contado con liqui, en torno de los $13,30. El próximo gobierno no podrá eliminar el cepo de inmediato, por más que algunos candidatos lo pregonen con insistencia. Pero ingresará en el camino de reducir la brecha con el dólar blue, que hoy se ubica en el 55%.

   Una gran moratoria impositiva, y un blanqueo de capitales más serio que el Cedin, podrían ser las dos herramientas para capitalizar a la Argentina.

Conclusión.Los problemas externos son menores al lado de lo que se ve cotidianamente en el mundo, en donde muchos países, son peores la Argentina. La reestructuración de la deuda pública en el año 2005 y 2010, fue la última que el mudo financiero le permitió a un país con problemas, se logró quita y plazo, un gran acierto del gobierno actual. Hace 3 años que el gobierno viene descapitalizando al Banco Central y al Ansés, por no corregir los precios relativos de nuestra economía. El gobernante que los corrija, y logre financiamiento, para bajas de impuestos distorsivos y realización de obra pública, logrará una mejora rápida para la economía del país. No hay que mirar sólo al dólar blue, la compra de activos dará más dinero a largo plazo.

¿Te gustó la nota?

Dejanos tu comentario